Luis Caputo admitió que la actividad económica "dio mal" pero anticipó inversiones: “El riesgo es perderse la oportunidad"
El ministro de Economía abrió el encuentro del Congreso Económico Argentino. Subrayó la importancia de las inversiones en sectores clave y destacó que el país cuenta con “noventa y cinco mil millones de dólares en treinta y cinco, treinta y seis proyectos” vinculados a energía y minería.
“No negamos que el dato de actividad de febrero dio mal, pero veníamos de números récord”, afirmó Luis Caputo en la apertura del Congreso Económico Argentino dentro del marco de ExpoEfi 2026. De todos modos, buscó mostrar que la recuperación de la actividad empieza a ganar volumen. Durante su exposición aseguró que algunos sectores que venían retrasados, como la industria y la construcción, ya muestran señales de mejora y que la economía crecerá “más de lo esperado” en los próximos meses.
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El mensaje tuvo un destinatario claro: empresarios, inversores y mercado financiero. Caputo intentó dejar atrás la discusión centrada sólo en inflación y tipo de cambio para instalar otro eje: que el programa económico, según la mirada oficial, ya empezó a traducirse en más actividad, exportaciones, inversiones y obra privada.
“Por los próximos meses vamos a ver a la inflación convergiendo hacia abajo y a la economía creciendo más de lo que hubiéramos esperado. El optimismo que tenemos está basado en datos sólidos y cosas que ya están pasando”, afirmó el ministro.
Industria y construcción, los sectores que Caputo puso en primer plano
Uno de los puntos centrales de la exposición fue la mejora de sectores que habían quedado golpeados por la recesión. Caputo mencionó en particular a la industria y la construcción, dos actividades sensibles por su impacto sobre empleo, insumos, proveedores y actividad territorial.
En el caso de la construcción, el ministro vinculó la recuperación con el avance del esquema de concesiones y obras viales. Anticipó que en julio estarán en obra los 9.000 kilómetros de corredores viales y que se realizará la licitación de otros 12.000 kilómetros de rutas nacionales.
También sostuvo que avanzará el traspaso de rutas a las provincias, en línea con la estrategia oficial de reducir el peso directo del Estado nacional en la ejecución de obra pública y abrir más espacio a la participación privada.
Para el Gobierno, ese punto es clave: la construcción fue uno de los sectores más afectados por el freno de la obra pública y la caída de la actividad. Por eso, Caputo buscó presentar el nuevo esquema vial como una vía para reactivar empleo, contratistas, proveedores y movimiento económico.
Exportaciones cerca de los US$ 100.000 millones
El otro motor de actividad señalado por Caputo fue el frente externo. El ministro aseguró que la Argentina está en “niveles récord de exportaciones” y que el país se acerca “por primera vez” a los US$ 100.000 millones exportados.
La frase apunta al corazón de la estrategia oficial: crecer sin volver a chocar contra la falta de dólares. En la mirada del Gobierno, el salto exportador es lo que permitiría sostener la recuperación de la actividad sin generar una nueva tensión cambiaria.
Caputo destacó especialmente el rol del campo. “Al campo cuando le das previsibilidad o le bajás costos o retenciones o permitís que se importe maquinaria, se genera un boom”, sostuvo.
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El mensaje también funcionó como defensa de la política económica. Para el ministro, la recuperación no vendría por un impulso del gasto público, sino por baja de costos, mejora de logística, apertura de importaciones de bienes de capital, reducción de regulaciones y mayor inversión privada.
Energía y minería, la apuesta de largo plazo
Caputo volvió a ubicar a la energía y la minería como los grandes motores de la próxima etapa. Según dijo, sólo en energía la Argentina podría acumular desde este año hasta 2035 un superávit de US$ 350.000 millones. Para minería proyectó otros US$ 162.000 millones.
“Entre minería y energía hay casi un PBI”, resumió.
El ministro también anticipó que en las próximas semanas ingresarían 7 u 8 proyectos más al RIGI, por entre US$ 30.000 millones y US$ 40.000 millones adicionales. Según detalló, la mayoría estará concentrada en proyectos de upstream.
Para la actividad económica, ese dato es relevante porque implica inversiones de largo plazo, demanda de empleo calificado, proveedores locales, logística, infraestructura y mayor generación futura de divisas.
Privatizaciones, concesiones y más ingresos
El ministro también sostuvo que el proceso de concesiones y privatizaciones continuará hasta fin de año y estimó que podría generar ingresos por alrededor de US$ 2.000 millones.
En la lógica oficial, ese proceso forma parte de un cambio de modelo: menos obra pública financiada por el Tesoro y más participación del capital privado. La apuesta es que las concesiones ayuden a sostener inversiones en infraestructura sin comprometer el equilibrio fiscal.
Caputo insistió en que el sector público debe “seguir bajando impuestos, eliminando regulaciones y mejorando la logística”, mientras que el sector privado debe “invertir y competir”.
“Nuestro modelo apunta a que los 48 millones de argentinos puedan tener acceso a bienes de mayor calidad a menor precio”, afirmó.
La recuperación como argumento político
La exposición de Caputo buscó dejar una idea: para el Gobierno, la economía ya atravesó la etapa más dura del ajuste y empieza a mostrar una recuperación más amplia.
El ministro aseguró que la robustez del programa económico permitió atravesar un fuerte proceso de dolarización interna y también el shock externo provocado por la guerra en Medio Oriente. Según dijo, en otro momento cualquiera de esos episodios habría generado una corrida cambiaria o una crisis de mayor magnitud.
Desde esa lectura, Caputo intentó asociar la mejora de la actividad con la estabilidad macroeconómica. Su planteo fue que el orden fiscal, la mayor demanda de pesos, el crecimiento exportador y las inversiones previstas permiten proyectar una economía en expansión.
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El punto que queda abierto es la velocidad con la que esa mejora puede trasladarse a la economía cotidiana. Industria, construcción, comercio y pymes todavía arrastran los efectos de la caída del consumo, el encarecimiento de costos y la cautela inversora.
Por eso, el dato de actividad será uno de los principales termómetros de los próximos meses. Si la recuperación se consolida, el Gobierno podrá mostrar que el ajuste tuvo un punto de inflexión. Si no logra llegar al empleo, las ventas y la producción, el repunte seguirá siendo percibido como parcial.
Caputo eligió Expo EFI para dar una señal de optimismo. “El riesgo hoy es perderse la oportunidad de invertir en el país que más va a crecer en los próximos 30 años”, cerró.
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