El INDEC publica la inflación de mayo: hay señales de desaceleración, pero el desafío es perforar el 2%
Este jueves 11 de junio se conocerá el dato de inflación del quinto mes del año y las expectativas oficiales y del mercado lo sitúan en baja, en relación a los últimos meses, aunque aún sin poder quebrar el 2%.
El INDEC dará a conocer este jueves 11 de junio a las 16 horas el dato de inflación de mayo y el mercado llega con una expectativa casi unificada: el índice volvería a bajar, pero todavía se mantendría por encima del 2%. La discusión ya no pasa solo por si habrá una nueva desaceleración, sino por cuánto tiempo más la inflación podrá sostenerse en esa zona y qué falta para quebrar, de manera consistente, el piso que hoy aparece como el límite más difícil de perforar.
Emilio Botto, Jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital fue claro en este sentido: “Hoy ni las estimaciones privadas ni los precios implícitos del mercado parecen validar una inflación sostenidamente por debajo del 2% mensual en el muy corto plazo. De hecho, tanto el REM como los break-even implícitos entre instrumentos a tasa fija y CER muestran que ese umbral recién podría alcanzarse hacia la segunda mitad del año", señaló. Para el estratega, "El desafío sigue siendo consolidar el proceso de desinflación sin generar tensiones sobre el tipo de cambio ni sobre el nivel de actividad.”
La inflación de CABA desaceleró a 2,1% en mayo y acumula 14% en los primeros 5 meses de 2026
De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, los analistas estimaron para mayo una inflación mensual de 2,3%, sin cambios respecto de la medición previa. Para la inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales y suele leerse como una señal más limpia de la tendencia, la proyección fue de 2,2%. Es decir, aun en el escenario de continuidad de la baja, el mercado no espera un salto inmediato hacia registros claramente inferiores al 2%.
En abril se cortó la racha de 10 meses de suba: mayo consolidaría la baja
El dato llega después de un abril en el que el IPC nacional había marcado 2,6%, con una variación acumulada de 12,3% en los primeros cuatro meses del año y una suba interanual de 32,4%. En aquel mes, el informe oficial mostró una fuerte incidencia de los regulados, que aumentaron 4,7%, impulsados por transporte y electricidad. La inflación núcleo, en cambio, se ubicó en 2,3%, un número que dejó planteada una primera señal: la nominalidad viene bajando, pero todavía lo hace a una velocidad moderada.
El antecedente más inmediato apareció esta semana en la Ciudad de Buenos Aires. El IPC porteño subió 2,1% en mayo, por debajo del 2,5% de abril, y acumuló 14% en los primeros cinco meses del año. La variación interanual, sin embargo, se ubicó en 33,1%, 0,7 puntos porcentuales por encima del mes anterior. El dato dejó una lectura doble: por un lado, confirmó que la desaceleración mensual sigue en marcha; por el otro, mostró que la comparación anual todavía no logra consolidar una baja sostenida.
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En CABA, además, la composición de la inflación volvió a ser central para entender el impacto sobre los hogares.
Alimentos y bebidas no alcohólicas, vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, salud y educación explicaron en conjunto el 64,9% del aumento del nivel general. Alimentos subió 2,8%, con un fuerte impulso de verduras, tubérculos y legumbres, que treparon 14,5%. También aumentaron leche, productos lácteos y huevos, pan y cereales, mientras que las frutas cayeron 3,4% y compensaron parcialmente la suba.
Ese detalle importa porque permite mirar más allá del número general. Aunque el índice baje algunas décimas, la inflación que más pesa sobre la clase media y los sectores de ingresos fijos sigue concentrada en gastos difíciles de postergar: comida, alquileres, expensas, prepagas, cuotas educativas y servicios.
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Por eso, el proceso de desinflación convive con una percepción social más áspera: los precios aumentan menos que antes, pero el costo de sostener el nivel de vida sigue tensionando los ingresos.
El recorrido que hizo la inflación en los últimos 12 meses
En los últimos 12 meses, la inflación nacional mostró un recorrido con dos etapas. Entre mayo y septiembre de 2025, la variación interanual bajó desde 43,5% hasta 31,8%, en una desaceleración marcada. Luego, desde octubre, el índice interanual se estabilizó en torno al 31%/33%: 31,3% en octubre, 31,4% en noviembre, 31,5% en diciembre, 32,4% en enero, 33,1% en febrero, 32,6% en marzo y 32,4% en abril. La foto de mayo dirá si esa trayectoria vuelve a inclinarse hacia abajo o si la inflación anual sigue moviéndose en una meseta.
El recorrido mensual también ayuda a ordenar la lectura. Luego de registros de 1,5% en mayo de 2025, 1,6% en junio, 1,9% en julio y 1,9% en agosto, la inflación volvió a ubicarse por encima del 2% desde septiembre. A partir de allí fue escalando: 2,1% en septiembre, 2,3% en octubre, 2,5% en noviembre, 2,8% en diciembre, 2,9% en enero, 2,9% en febrero y 3,4% en marzo. Abril, con 2,6%, cortó esa dinámica ascendente. Mayo debería confirmar si se trató de un cambio de tendencia o apenas de una corrección puntual.
Para el Gobierno, un dato más cerca del 2% sería una señal importante en el marco de la estrategia económica. La desaceleración de precios es uno de los principales activos oficiales, junto con el orden fiscal y la estabilidad cambiaria. Pero el desafío político y económico está en transformar esa baja en alivio concreto para los ingresos. En otras palabras: no alcanza con que la inflación desacelere; también necesita hacerlo lo suficiente como para que salarios, jubilaciones y consumo puedan recomponerse.
Entre los economistas, la mirada predominante es que la segunda mitad del año podría mostrar una desinflación más visible, aunque condicionada por varios factores: el ritmo de actualización de tarifas, la dinámica del dólar, la evolución de los salarios, la estacionalidad de algunos rubros y la capacidad de la economía para sostener una menor nominalidad sin nuevos saltos de precios relativos.
Por eso, el dato de mayo será leído en distintos niveles: el primero, el más inmediato, será si el IPC baja frente al 2,6% de abril. El segundo, si logra acercarse más al 2% que al 2,5%, como anticipan buena parte de las consultoras. Y el tercero, quizás el más relevante, será qué pasa con la inflación núcleo. Si ese componente se mantiene en torno al 2,2% o 2,3%, el mensaje será que la baja continúa, pero que el núcleo duro de la inflación todavía resiste.
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