Alerta fabril

La industria opera en su nivel más bajo desde marzo y las empresas advierten que "queman" márgenes para sobrevivir

La utilización de la capacidad instalada cayó al 57,7% en noviembre, golpeada por la apertura comercial y el costo argentino. El sector textil se desplomó a niveles históricos y los empresarios alertan sobre una ola de cierres si no se corrige la presión impositiva.

Horacio Fazio: “La situación económica del país está con una capacidad ociosa de alrededor del 40%” Foto: Cedoc Perfil

Una industria que opera a media máquina y que enfrenta una crisis de rentabilidad inédita. El INDEC marcó que la Utilización de la Capacidad Instalada (UCI) de la industria cayó al 57,7% en noviembre de 2025, un retroceso de casi cinco puntos respecto al mismo mes del año anterior (62,3%). El dato no es solo un número frío: representa el nivel más bajo desde marzo y confirma que el "rebote" en V que se esperaba para el segundo semestre se transformó en una meseta recesiva. En los despachos fabriles el diagnóstico es unánime: sin consumo interno y con una apertura comercial agresiva, las empresas están sacrificando sus márgenes de ganancia para no apagar las máquinas.

El informe oficial revela una fractura expuesta en el tejido productivo. Mientras la refinación del petróleo vuela al 86,5% impulsada por la dinámica exportadora de Vaca Muerta, los sectores mano de obra intensivos se hunden en mínimos históricos. La metalmecánica (excluida automotriz) perforó el piso del 40% (39,9%) y la industria automotriz retrocedió al 46,3%, afectada por la menor demanda local y la competencia importada.

"Es un combo de políticas económicas que perjudican en gran medida a la industria", sentenció en diálogo con PERFIL el economista Mariano Kestelboim. Para el analista, la caída generalizada responde a una lógica de modelo: "Se está comprimiendo el consumo interno, que es lo que abastece fundamentalmente la industria nacional. A eso sumale la apertura comercial, el atraso cambiario y un costo del crédito que sigue siendo muy alto".

Industria: en noviembre, el uso de la capacidad instalada llegó al nivel más bajo en ocho meses

Kestelboim puso los números en perspectiva histórica: "Son los registros más bajos de la historia nacional. El único período peor fue la pandemia, una situación absolutamente atípica. Sacando pandemia y guerras, es el peor registro para la industria nacional".

Estancamiento y la paradoja del 2017

Entre los fabriles, el clima es de resignación y alerta. Fuentes que analizan los datos duros para empresas importantes en el país graficaron a PERFIL que la actividad está "muy planchada" y estancada desde fines de 2024, con caídas de empleo formal ya visibles en calzado e indumentaria. Pero el dato que más preocupa a los técnicos es estructural: la desconexión entre oferta externa y producción local.

"Si comparás los niveles actuales contra 2017, un año de buen dinamismo macro y sin cepo, la producción en casi todos los rubros está por debajo, pero las importaciones están muy por arriba", explicó la fuente consultada. El diagnóstico es peor para la industria pyme: el mercado está sobrestockeado de productos terminados —muchos de ellos de origen asiático— que entraron aprovechando la ventana cambiaria y arancelaria, desplazando a la fabricación nacional.

El Gobierno ve un boom de actividad, pero la industria no encuentra signos claros de repunte

“Le están pegando tanto a las empresas que, con tal de vender, bajan sus márgenes a cero. Seguramente van a desaparecer centenares de empresas en los próximos meses", alertó un empresario del rubro consumo.

Aunque el Gobierno apuesta al crédito como motor de la recuperación, en el sector productivo son escépticos. "El consumo está planchado y hay mucha pelea por el margen. Los niveles de ingresos están complicados, todo lo que es inelástico (servicios, nafta) está muy caro y absorbe el poder de compra", explicó un economista industrial.

Derrumbe textil y el "puerta a puerta"

El dato más alarmante del informe del INDEC es el de la industria textil, que operó apenas al 29,2% de su capacidad, un desplome dramático frente al 48,2% que registraba en noviembre de 2024. Es decir, siete de cada diez máquinas del sector están paradas.

"El Gobierno tomó una decisión: que esta industria no es viable y que es mucho más barato lo que viene de China", disparó el dueño de una reconocida marca de indumentaria nacional. El empresario describió un panorama "desolador" que no solo se explica por la baja de aranceles al 20%, sino por la competencia digital desregulada: "Nos enfrentamos a las ventas online de las plataformas chinas que ingresan productos sin ningún tipo de arancel, directo al consumidor". “No han tocado el efecto multiplicador impositivo. Pagamos Ingresos Brutos e Impuesto al Cheque en cascada: cuando compro la tela, cuando bordo, cuando tiño, cuando embolso. No han equilibrado la cancha", lanzó el empresario.

La situación financiera de las PyMEs textiles es crítica. Según los actores del sector, los precios de la ropa aumentaron solo un 15% interanual frente a una inflación del 31%, lo que implica una pérdida real de rentabilidad.

El malestar trasciende lo económico y toca lo geopolítico. Los industriales apuntan a la estrategia oficial de apertura irrestricta hacia China mientras su referente internacional, Donald Trump, avanza en sentido contrario. "Trump está por prohibir los autos chinos y acá dejaron entrar 50.000 eléctricos sin arancel. Estás haciendo competir a un privado argentino contra el Estado chino, que no es capitalista ni democrático. Es una competencia desleal", concluyeron desde el sector, advirtiendo que el modelo actual no busca un equilibrio productivo, sino un consumidor de precios bajos a cualquier costo social.