Bajo la sombra de "La Compañía" rusa, expertos advierten el impacto de la 'guerra híbrída' informativa en la región
Embajadas europeas en Buenos Aires organizaron la tercera Conferencia Internacional FIMI contra la "injerencia rusa", en medio del revuelo por la supuesta red de pagos a medios argentinos para desprestigiar a Javier Milei e influir en la narrativa sobre Ucrania.
Desde Buenos Aires, expertos en desinformación advirtieron que las campañas informativas dejaron de operar de forma aislada para convertirse en parte de estrategias más amplias de una "guerra híbrida", en el marco de la competencia multipolar que está redefiniendo el orden global, y que tiene un impacto creciente en una zona de interés mundial: América Latina.
La definición, que incluyó una mención explicita al accionar ruso en Argentina, surgió en la tercera conferencia internacional sobre Manipulación Informativa e Injerencia Extranjera (FIMI), promovida por las embajadas de Polonia, Ucrania, Alemania, Canadá, Francia y Reino Unido, junto con la delegación de la Unión Europea. El evento reunió a especialistas, diplomáticos y periodistas para poner en común experiencias que van desde Europa del Este hasta América Latina, con un eje compartido: el uso de la información como herramienta de poder en contextos de conflicto.
El debate encontró un anclaje concreto en la agenda local. En las últimas semanas, volvió a cobrar visibilidad el escándalo en torno a la presunta operación de una red rusa conocida como "La Compañía", vinculada a la difusión de notas a través de medios y periodistas locales, con el fin de desacreditar a Javier Milei e impulsar una determinada narrativa en torno a la guerra en Europa. Un caso que reabrió el debate sobre la penetración de estrategias desinformación en el ecosistema mediático local, la precarización del rubro, la influencia de estas campañas en la opinión pública y su posible impacto político.
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Desde la Casa de la Cultura porteña, el embajador de Ucrania en Argentina, Yurii Klymenko, advirtió que estas operaciones forman parte de una estrategia más amplia de injerencia. "Esto no se limita a lo que hace Rusia en Ucrania o contra Europa, sino que es general. Hay injerencia extranjera y manipulación informativa en distintos lugares del mundo", sostuvo en diálogo con PERFIL. Y agregó que los casos detectados en el país, cuyos pagos no pudieron ser corroborados en la investigación publicada por Filtraleaks, "demuestran las intenciones de Rusia de socavar las bases democráticas y desestabilizar la situación en la Argentina".
La dimensión del fenómeno excede el plano digital. Wojciech Solak, director de Globsec (Polonia), describió cómo en Europa del Este las campañas informativas ya se articulan con incidentes físicos para maximizar la confusión social. Como ejemplo, citó la incursión de drones sobre Polonia en septiembre de 2025, cuando en minutos una red de bots inundó las redes con unos 200.000 mensajes contradictorios. "El objetivo no era persuadir, sino confundir", explicó en su intervención ante un auditorio lleno.
En diálogo con PERFIL, Solak trazó además un puente directo con la región. "La desinformación no tiene fronteras, puede viajar muy rápido y alcanzar a muchas personas. Lo que se prueba en Polonia puede aplicarse en otros países, incluida Argentina y América Latina", afirmó. Con respecto al presunto pago a periodistas o medios en Polonia (definida como "permeable" a este tipo de campañas por la cercanía a Rusia) por parte de actores externos, sostuvo que "no me sorprendería que existan incentivos financieros para publicar contenido".
Este miércoles tuvo lugar la tercera conferencia internacional sobre Manipulación Informativa e Injerencia Extranjera (FIMI), convocada por las embajadas de Polonia, Ucrania, Alemania, Canadá, Francia, Reino Unido y la UE.
El caso "La Compañía", en el centro del debate
El especialista ucraniano Mykola Balaban, disertante del segundo panel del evento, puso el foco en un entramado que tuvo eco en la Argentina: la red conocida como "La Compañía". Una estructura que fue vinculada al universo de operaciones de influencia asociadas al grupo de inteligencia ruso Wagner y a su fallecido líder, Yevgeny Prigozhin, lo que refuerza la hipótesis de una articulación entre dispositivos informativos y estrategias más amplias de proyección geopolítica.
Según explicó Balaban, se trata de una estructura digital con lógica industrial que, a través de plataformas como Telegram y sitios en español, habría insertado cientos de contenidos en el ecosistema mediático local mediante identidades ficticias. La lógica de estas operaciones no apunta tanto a convencer como a saturar el ecosistema informativo y construir una apariencia de consenso a partir del volumen.
El fenómeno, sin embargo, no es nuevo. Ya en 2024, documentos filtrados por un consorcio internacional de medios daban cuenta de operaciones de influencia desplegadas en más de 20 países de África y América del Sur. La investigación fue impulsada por la organización francesa Forbidden Stories, el medio británico OpenDemocracy —financiado por una red de organizaciones internacionales, entre ellas estructuras vinculadas al Congreso de Estados Unidos— junto con el medio sudafricano The Continent.
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Cronología del caso en Argentina
En la Argentina, el tema emergió públicamente en junio de 2025, cuando la supuesta red de influencia fue denunciada en los medios. Según los documentos, la intención de la campaña tenía vía doble: desacreditar al gobierno de Javier Milei y promover una narrativa determinada sobre la guerra en Ucrania, a través de artículos pagos distribuidos a través de medios tradicionales, portales y "periodistas" creados con inteligencia artificial.
Según la investigación, la campaña habría sido lanzada en 2024, cuando Javier Milei todavía mostraba cercanía con el ucraniano Volodímir Zelenski, una postura que cambió en febrero de 2025al abstenerse de una votación clave en la ONU para el retiro de tropas rusas, en función de su alianza con Donald Trump que redefinió la política exterior argentina.
La denuncia fue rechazada por la embajada de Rusia en Argentina como una "difamación maliciosa", denunciando que se trata de una historia "inflada artificialmente, sin pruebas ni hechos que respalden las insinuaciones". Una posición que volvió a reiterar este año luego de que la controversia volvió a escalar el 3 de abril, tras la publicación de Chequeado y Filtraleaks, del periodista Santiago O'Donnell.
En la conferencia mostraron casos de desinformación en América Latina.
Los documentos analizados mencionan presupuestos en torno a los 280.000 dólares destinados a la publicación de contenidos en medios argentinos, con al menos 250 piezas distribuidas en más de 20 medios. Si bien la propia investigación reconoce que no logró confirmar si esos pagos se concretaron ni a quiénes habrían sido dirigidos, tuvo efectos inmediatos, incluido el retiro de las acreditaciones de numerosos periodistas de Casa de Gobierno.
"Si al fútbol, no a la guerra": cómo funciona la batalla por la narrativa
Dos semanas después del revuelo, el tema se volvió central en la conferencia sobre desinformación e injerencia extranjera organizada por las embajadas europeas. Según los expertos, la narrativa de estas campañas en Argentina no se presenta necesariamente como abiertamente prorrusa, sino que promueve una idea de "neutralidad" frente al conflicto, debilitando así el respaldo internacional a Kiev.
En ese sentido, Balaban señaló que estas operaciones buscan instalar consignas como "Argentina no necesita una guerra externa" o "sí al fútbol, no a la guerra", al tiempo que planteó la necesidad de desafiar la “falsa neutralidad” y sostuvo que apoyar a Ucrania es el "único camino hacia una paz y una justicia duradera".
El mapa se completa con otros casos de la región que también formaron parte del evento. La politóloga venezolana Ana Milagros Parra describió a su país como un laboratorio extremo de desinformación, con 206 dominios bloqueados, 92 sitios de noticias inaccesibles y medios independientes funcionando con estructuras mínimas, en un contexto de creciente presión estatal.
También desde el periodismo surgieron señales sobre la escala del fenómeno. El corresponsal español Marc Marginedas, otro de los disertantes, reveló que, de forma casi simultánea al encuentro diplomático en Buenos Aires, se organizó en el barrio de Almagro un foro sobre el "mundo multipolar". "Rusia reacciona contraprogramando. Argentina es mucho más importante de lo que parece", dijo.
En paralelo, el caso abrió un debate más amplio sobre el financiamiento del periodismo y las condiciones de precarización en el sector, una agenda que llevó al debate la periodista Carolina Amoroso; en un contexto donde la fragilidad económica de los medios y de los trabajadores de prensa aparece como un factor de vulnerabilidad frente a este tipo de operaciones.
En conjunto, las exposiciones delinearon un escenario en el que la desinformación dejó de ser un fenómeno accesorio para convertirse en un vector estratégico de poder. Ucrania, Polonia y los países bálticos funcionan hoy como primera línea de esa disputa mientras Francia, Reino Unido y Canadá acompañan. Pero el evento en la capital argentina dejó en claro que el fenómeno no solo forma parte central en los conflictos internacionales (donde la batalla por la narrativa es tan importante como la armamentista) sino que América Latina juega un lugar cada vez más relevante en el tablero global.
DCQ
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