En el plano internacional están ocurriendo de modo simultáneo dos o tres negociaciones. La primera, entre Estados Unidos e Irán; lo más importante es que se está retomando algún nivel de diálogo. Sin embargo, esto sucede en el contexto de un conjunto de agresiones y peleas que Donald Trump ha seguido generando en las últimas horas. Ayer se peleó con la señora Giorgia Meloni, su prácticamente última aliada europea.
Trump terminó de detonar su relación con Europa, enfrentando a Meloni en muy malos términos, al mismo tiempo que se planea una nueva ronda de negociación con el régimen iraní.
Mi impresión personal es que estas trifulcas, peleas y agravios de Trump con la señora Meloni, con Europa y con el Papa —ayer insistió con el Papa— son una especie de "bomba de humo". Trump tira una “bomba de humo” en el escenario dramático que enfrenta el mundo: una suerte de acto de magia y simulación para escaparse de Irán lo más rápido que se pueda.
Si uno mira los detalles de lo que se está negociando o lo que se podría negociar ahora, es mucho peor o, en todo caso, mucho más favorable a Irán, lamentablemente, de lo que se estaba negociando en la última reunión en Pakistán.

Hay una segunda negociación, también muy compleja, interesantísima, entre el gobierno del Líbano —que no es Hezbolá— y el Gobierno de Israel. Se reunieron ayer en Washington y fue una reunión, según los protagonistas, muy esperanzadora. Pero ese diálogo que hacía años que no ocurría, tiene un obstáculo tremendo: Hezbolá.
Y hay una tercera cuestión con Europa: qué están pensando los europeos para resolver la cuestión del Estrecho de Ormuz por fuera de la cuestión de Trump.
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Está J.D. Vance negociando con Irán y Marco Rubio negociando con Israel y el Líbano para ver si se ponen de acuerdo en cómo en conjunto enfrentan a Hezbolá. Yo me imagino que ese es el propósito, porque Israel avanza sobre el territorio libanés para perseguir y para eliminar a Hezbolá, que lleva cuarenta años atacando a medio mundo y que es un brazo de los iraníes, pero al mismo tiempo perjudica a los libaneses, porquee el gobierno del Líbano no tiene nada que ver con Hezbolá.
Por supuesto, Hezbolá dijo ayer que el Gobierno del Líbano ha formulado una traición histórica al sentarse a negociar con los israelíes. Y acá puede ocurrir lo mismo que pasa siempre en estos casos: que por ahí dos sectores acuerdan algo, en este caso israelíes y libaneses, pero siempre hay alguno que detona el conflicto para volar al demonio los acuerdos. Por lo tanto, estos acuerdos son interesantísimos, pero muy difíciles de que efectivamente se puedan llevar adelante.

Al mismo tiempo hay otro asunto para seguir con atención que es estrictamente europeo. Hay dos presidentes europeos, Macron, de Francia, y el primer ministro británico Starmer, que están intentando reunir un conjunto de países no beligerantes que estén dispuestos a buscar una solución al tema del Estrecho de Ormuz.
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Europa está muy afectada por la cuestión de Ormuz que, de no arreglarse, enviaría a los europeos nuevamente a los brazos de Vladimir Putin, que es el que ahora tiene petróleo. Miren el favor que Trump le ha hecho a Putin.
Las compulsiones de Donald Trump
La última compulsión del presidente Trump fue detonar su última buena relación con Europa. Él ya se había enfrentado con todos los europeos, naturalmente con Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español, que lo acusó de todo y le quiere interrumpir el comercio.
Insultó en muy malos términos al presidente de Francia, Emmanuel Macron; desautorizó a Starmer, el premier británico; apoyó a Viktor Orbán, que perdió las elecciones. Le quedaba Friedrich Merz en Alemania y le quedaba Giorgia Meloni, la primera ministra italiana.
Meloni tomó distancia como toda Europa. Podemos discutir si con razón, o no, pero Europa en su conjunto tomó distancia de la guerra. Como diciendo: "Mirá, Trump, hiciste esto, arreglate vos; esto es una locura tuya, no nos consultaste, insultaste a la OTAN durante un año y medio, te metiste en una guerra, nos pediste ayuda, arreglate solo".
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Ayer Meloni, finalmente, también fue víctima de agravios por parte de Trump en muy malos términos: "Yo pensé que tenías valor, sos una cobarde, me equivoqué con vos". De esta manera, Trump ha terminado de dinamitar sus relaciones con los europeos.
Yo creo que es una cosa que tiene que ver un poco con la "bomba de humo": esto de insultar a todo el mundo, al Papa y qué sé yo, para tratar de salirse de Irán de alguna manera disimulando. Pero también en el fondo hay una cuestión de Trump de romper con Europa.
Recuerden que él y sus funcionarios dijeron que Europa ya era poco menos que una civilización. Acá detonó su última vinculación, que era efectivamente con Giorgia Meloni. ¿Por qué esto? Porque la señora Meloni defendió al Papa, que había dicho que a los papas no les gustan las guerras. Supongo que Trump espera que los papas apoyen una guerra y manden a la Guardia Suiza a pelear con los terroristas de Hezbolá.
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Donald Trump agravió al Papa: más humo
Ayer Trump también volvió a agraviar al Papa, a quien le dijo que desconoce que Irán ha matado 42.000 inocentes. Yo presumo que el Papa no desconoce eso y es más, presumo por lo poco que sé del tema que los papas son de los tipos más informados del mundo. Sólo que la postura del Papa es la postura adversa a la guerra, como es la postura que tienen generalmente los papas, cardenales y obispos: todos dicen no a la guerra. Una obviedad.
Entonces Trump volvió a cargar contra el Papa. Y hay que agregarle a esto la versión mística que ha tomado el trumpismo ultrarreligioso de suponer que el Papa no es una autoridad, sino que Dios está con Pete Hegseth y no en el Vaticano. También habló sobre el tema Vance, el vicepresidente, que le recomendó al Papa no meterse en los asuntos de Estados Unidos y lo llamó "débil ante el crimen", igual que Trump

Lo que le pide Vance al Papa es lo que Trump y todos los países hacen hoy en día con todos los países: todo el mundo se mete en las políticas de otros países. Trump se mete con la política de todo el mundo, pero le piden al Papa que él no se meta.
Otra relación detonada entre Estados Unidos y el resto del mundo. El Papa contestó sutilmente diciendo que "Dios no está con los prepotentes ni con los soberbios". Lo dijo desde África, en Argelia. Y también hubo una tercera crítica: primero a Meloni, segundo el Papa y tercero, nuevamente a la OTAN. Dijo: "La OTAN no estuvo ahí para nosotros y no lo estará en el futuro".
Lo posteó en la red social Truth Social, terminando también de detonar su relación con la alianza. Trump ha detonado todo. Es una especie de compulsión.
NG