Memoria de las Víctimas del Holocausto

El testimonio de una de las últimas sobrevivientes de Auschwitz: "Querían que perdiésemos la dignidad”

Tatiana Bucci tenía seis años cuando fue llevada al campo de exterminio junto a toda su familia. En el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, contó su experiencia ante el Parlamento Europeo.

Tatiana Bucci Foto: EP

“Eso no era vida, era muerte”, dijo Tatiana Bucci, una de las últimas sobrevivientes de Auschwitz aún con vida, al contar cómo pasaba los días en el campo de concentración, con solo seis años de edad, junto a su hermana Andra, de cuatro. Fue este martes, ante el Parlamento Europeo, en el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

Bucci tiene hoy 88 años y ha pasado gran parte de su vida dando testimonio de su experiencia, con la misión de que el mundo no olvide los horrores del nazismo. Dice que le surge naturalmente hacerlo, y que la emociona saber que niños a los que visitó en escuelas hace treinta años aún la recuerdan. 

Una confusión que salvó las vidas de dos hermanas

Tatiana Bucci nació en la ciudad de Fiume. Hoy se la conoce como Rijeka y es una ciudad croata, pero en aquel momento era parte de Italia. Su padre era católico (su apellido original, en croata, era Vučic), y su madre era judía, de origen ucraniano. Cuando los nazis ocuparon el norte de Italia en otoño de 1943 e impusieron las leyes raciales, su vida cambió. Su padre, que era marino mercante, fue arrestado en aguas sudafricanas. Tatiana, su hermana Andra, su madre, su abuela y su primo Sergio fueron arrestados y llevados inicialmente a la Risiera di San Sabba en Trieste, un campo de concentración y tránsito, antes de ser deportados en vagones de ganado al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau

Las niñas tenían seis y cuatro años cuando llegaron al campo de concentración. Llevaban tapados grises iguales y eran parecidas. Hasta hoy mantienen la hipótesis de que sobrevivieron porque el guardia que las recibió las tomó por gemelas, uno de los grandes intereses del científico nazi Josef Mengele. "Pudimos pasar esta primera selección porque, aunque los niños y ancianos solían ir directo a la cámara de gas, por suerte, el notorio Mengele pensó que éramos gemelas y que seríamos útiles para sus experimentos", contó. Ese fue el último momento en que vieron a su abuela: luego supieron que la habían llevado a las cámaras de gas. 

Auschwitz-Birkenau: de qué estamos hablando cuando hablamos de horror

"Luego nos llevaron a las duchas, nos lavaron de verdad, nos dieron ropa que no era nuestra y pasamos a una sala final. Allí nos tatuaron como animales, porque eso era precisamente lo que querían los nazis: que perdiéramos todo sentido de dignidad", recordó Bucci. "El número de mamá era el 73482. Los adultos debían mostrar su número tatuado; ya no tenían nombres, nos habíamos convertido en números". 

La vida en Auschwitz: "Jugábamos alrededor de esqueletos"

Después las separaron de su madre, como a todos los niños. "Me acostumbré a esa vida muy rápido y empecé a entender que era judía por lo que escuchaba de las pocas mujeres que veíamos, nuestras guardias. Para mí, ser judía significaba que los judíos debían tener esta vida, que no era vida, sino muerte", remarcó. "Jugábamos en el campo de concentración, incluso alrededor de esos esqueletos; ni siquiera puedo llamarlos personas muertas". Las niñas pasaron diez meses en Auschwitz - Birkenau.

Según contó Bucci, una de las guardianas del campo se encariñó con las hermanas. "Un día nos apartó y dijo: 'Mañana los reunirán a todos y les preguntarán si quieren ir con su mamá. Tienen que negarse, no pueden aceptar'", recordó. Aseguró que compartieron la información con su primo. "Lamentablemente, cuando hicieron la pregunta, Sergio no pudo resistir el llamado de su madre, quizás porque estaba solo, mientras que nosotras éramos dos", se apenó. Se fue con otros 19 niños al campo de Neuengamme, cerca de Hamburgo, donde fueron sometidos a experimentos". Más tarde, todos ellos fueron asesinados.

Una infancia partida por la mitad

Después del fin de la guerra, las hermanas enfrentaron un largo periplo que las llevó a Checoslovaquia y finalmente a un refugio de niños sobrevivientes en Inglaterra. Recién allí, relata Bucci, pudo recuperar algo de su infancia y soltar a su hermana para dejarla ir a jugar

Durante todo ese tiempo, las niñas no sabían si sus padres estaban muertos o vivos. Pero habían sobrevivido, y no dejaban de buscarlas. La familia recién pudieron reencontrarse en1946.

Bucci, que dedicó su vida a mantener viva la memoria de los horrores del Holocausto, se presenta como una persona optimista. "Quiero tener esperanza en el futuro", afirmó. Y agregó: "Pero ahora es difícil porque tengo miedo de una tercera guerra mundial. Y creo que no soy la única". Aseguró que le sorprende que la gente "no hable de eso", y dice que nadie se podía imaginar que el mundo llegaría a la situación actual. "¿Por qué votamos a la derecha cuando se está en dificultades?", preguntó ante el Parlamento Europeo. 

Milei participa en la conmemoración por el Día del Holocausto

Tras su viaje a Mar del Plata, el presidente Javier Milei compartirá el acto en conmemoración al Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto este miércoles, a las 17. Será en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, en Montevideo al 900, junto a las máximas autoridades de la comunidad judía argentina: el titular de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Mauro Berenstein, y el secretario general de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), Mario Sobol, entre otros.

Se espera también la presencia en el acto de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Podrían participar además otros miembros del Gabinete.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) designó al 27 de enero para esta conmemoración porque es el día en que los prisioneros de Auschwitz fueron liberados, en 1945. 

 

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