POLÍTICA

Las marchas de los jubilados: una protesta persistente que interpela al Gobierno y al periodismo

Hace más de dos años, cada miércoles frente al Congreso se repite una escena que ya forma parte del paisaje político argentino: jubilados y jubiladas se movilizan para reclamar por sus ingresos y condiciones de vida, mientras un fuerte operativo de seguridad custodia las inmediaciones.

Marcha jubilados. Foto: NA-Captura video

El Congreso de la Nación volvió a amanecer vallado, como ocurre habitualmente los miércoles desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Aunque la convocatoria de esta semana no fue masiva, el despliegue de las fuerzas de seguridad volvió a marcar el escenario.

La periodista Paula Bistagnino llamó la atención sobre la repetición de estos operativos y el costo que implican. "El Congreso de la Nación está vallado como todos los miércoles", señaló, antes de preguntarse: "¿Cuánto cuesta reprimir?". Según explicó, desde la asunción del presidente Javier Milei transcurrieron alrededor de 144 miércoles, la mayoría acompañados por dispositivos de seguridad para aplicar el protocolo antipiquetes.

Más allá del aspecto económico, Bistagnino sostuvo que una de las imágenes que mejor sintetizan la actual gestión es la represión de la protesta social. En ese sentido, destacó el trabajo de distintos cronistas que buscaron narrar el fenómeno desde las historias personales de quienes participan de las movilizaciones.

La periodista destacó: La rebelión de los jubilados, de la periodista Laura Guarinoni, publicada en la revista mexicana Gatopardo. La crónica reconstruye la experiencia de un grupo de jubilados organizados que se moviliza desde hace casi una década y que sólo interrumpió sus protestas durante la pandemia.

"La crónica va contando el movimiento de jubilados insurgentes que muchos no conocemos", explicó Bistagnino. Según relató, el texto muestra que las manifestaciones no están integradas únicamente por personas que no llegan a fin de mes, sino también por jubilados de distintos sectores sociales que consideran que sus derechos están siendo vulnerados.

Uno de los protagonistas de esa historia es Carlos Daulovsky, ex trabajador del Correo e hincha de Chacarita, cuya detención durante una de las marchas alcanzó repercusión pública. La periodista señaló que la crónica comienza con una escena en la que Daulovsky aparece subido a un semáforo mientras participa de una protesta, una imagen que sintetiza el clima de resistencia que describe el relato.

Bistagnino también recordó otra cobertura internacional, publicada por el diario español El País bajo el título Los jubilados, epicentro de la resistencia argentina contra Milei. Allí, explicó, el medio utiliza referencias a El Eternauta para describir el enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas de seguridad, comparando a estas últimas con los "cascarudos" de la historieta.

Durante el intercambio, otro de los periodistas presentes recordó haber cubierto una de las primeras movilizaciones y describió el impacto que le produjo la actuación policial. "Terminamos todos corriendo por la calle. Cómo tiraban a mansalva gas pimienta a la cara de los jubilados", afirmó. También recordó el caso de una mujer mayor golpeada por un efectivo policial, un episodio que posteriormente tuvo derivaciones judiciales.

Para Bistagnino, esos hechos reflejan un patrón que trasciende casos aislados. "Es verdaderamente una resistencia", sostuvo al describir las imágenes de jubilados utilizando máscaras y lentes protectores para resguardarse de los gases lacrimógenos durante las manifestaciones.

La periodista también hizo referencia a la exposición presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde distintas organizaciones denunciaron restricciones al derecho a la protesta en Argentina y el incremento de la violencia institucional durante las movilizaciones.

En el tramo final de su exposición citó estadísticas elaboradas por la Comisión Provincial por la Memoria, organismo que monitorea las protestas frente al Congreso. Según esos registros, en 2024 se contabilizaron 17 hechos represivos durante las marchas de jubilados, mientras que en 2025 la cifra ascendió a 34, duplicando el número del año anterior.

De acuerdo con esos datos, en los últimos dos años y medio se registraron 2.585 personas heridas y 258 detenidas en el contexto de estas movilizaciones. "¿Por hacer qué? Por protestar", remarcó Bistagnino al referirse a las detenciones registradas durante las manifestaciones.

El debate también abordó la situación de la prensa durante las coberturas. Los participantes señalaron que distintas organizaciones periodísticas y de derechos humanos denunciaron un aumento de las agresiones contra periodistas y reporteros gráficos en contextos de protesta social.

Hacia el cierre, otro de los panelistas propuso ampliar la discusión sobre el derecho a manifestarse y la percepción pública de los cortes de calles.

"A mí siempre lo que me pasa con el tema de la calle es que depende de quién corte, si nos molesta o no nos molesta", reflexionó, planteando que la legitimidad atribuida a las protestas suele variar según las posiciones políticas de quienes las observan.

Las movilizaciones de los jubilados continúan cada miércoles frente al Congreso y se consolidaron como uno de los principales focos de conflicto entre el Gobierno nacional y diversos sectores sociales. Al mismo tiempo, se convirtieron en objeto de numerosas crónicas periodísticas que buscan narrar no sólo la protesta, sino también las historias personales que la sostienen semana tras semana.