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RDEco: cuáles son las variables detrás del debate sobre la “macro ordenada”

En Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, Gerardo de Santis y Matías Surt debatieron si la macroeconomía argentina está realmente “ordenada” y analizaron el tipo de cambio, los precios relativos, el equilibrio fiscal, las reservas y el nivel de actividad, con especial foco en el empleo y los salarios.

Federico Martelli: “Sin orden macroeconómico no hay futuro” Foto: Cedoc Perfil

El debate sobre si la macroeconomía argentina está actualmente ordenada volvió a ocupar el centro del análisis, con distintas miradas sobre la evolución del tipo de cambio, los precios relativos y las principales variables de actividad. Si bien existen mejoras respecto del escenario de fines de 2023, persisten interrogantes sobre el crecimiento, el empleo y los salarios.

Durante una nueva emisión de Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el docente investigador de la UNLP Gerardo de Santis y el socio-director de Invecq Consultora, Matías Surt, discutieron los alcances de la denominada “macro ordenada”. De Santis puso el foco en los precios relativos y la intervención sobre distintas variables, mientras Surt destacó la mejora fiscal y externa, aunque cuestionó que eso alcance para considerar resuelta la situación macroeconómica.

El debate sobre una macroeconomía “ordenada”

De Santis planteó que la discusión no debería limitarse a distinguir entre una macroeconomía saludable y problemas exclusivamente vinculados con la microeconomía. A su entender, algunas de las principales variables que determinan los precios relativos continúan condicionadas por decisiones de política económica.

Uno de los ejemplos centrales fue el tipo de cambio. El economista sostuvo que su evolución estuvo influida de manera permanente por distintas herramientas oficiales y que esa intervención también repercute sobre los precios de los bienes transables.

En ese sentido, señaló que "si el precio de los transables está impactado por la política económica, no son precios de mercado". La observación apunta a la relación entre el valor del dólar, los precios de los bienes que se exportan o importan y la estructura de precios internos.

El desequilibrio de precios relativos

De Santis también incorporó al análisis los salarios y las tasas de interés, al considerar que ambas variables estuvieron atravesadas por decisiones de política económica. Desde esa perspectiva, cuestionó que pueda hablarse de precios completamente determinados por el mercado.

El planteo derivó en una crítica al diagnóstico de que la macroeconomía ya estaría completamente ordenada. "Yo sigo viendo un desequilibrio de precios relativos, que todavía no terminó", sostuvo al referirse a las distorsiones que, según su interpretación, aún permanecen.

El economista recordó además que el Gobierno comenzó su gestión con un fuerte aumento del dólar, mientras que posteriormente distintos servicios registraron incrementos superiores. Para De Santis, esa dinámica debe ser considerada al evaluar la estructura actual de precios.

La mejora respecto de fines de 2023

Frente a ese planteo, Surt coincidió en que la comparación con el punto de partida resulta relevante. Según señaló, prácticamente no habría una variable que se encuentre peor que a finales de 2023, aunque consideró que esa mejora no implica necesariamente que toda la macroeconomía esté resuelta.

El economista marcó una diferencia entre reconocer la corrección de algunos desequilibrios y afirmar que los problemas restantes son exclusivamente de carácter microeconómico. "Saltar de ahí a decir la macro está bien, solo son problemas micro, me parece que hay una diferencia", sostuvo.

Para fundamentar su posición, Surt recurrió a la experiencia reciente de la economía argentina, caracterizada por sucesivas crisis de balanza de pagos. Mencionó episodios registrados en 2014, 2018 y 2022 como antecedentes que condicionan la forma en que se evalúa actualmente la situación macroeconómica.

Equilibrio fiscal y situación externa

El análisis de Surt se concentró luego en dos variables que tradicionalmente funcionan como señales de alerta para la economía argentina: el desequilibrio fiscal y el desequilibrio externo.

En materia fiscal, sostuvo que la situación actual presenta un equilibrio de las cuentas públicas, pero cuestionó que se lo denomine directamente superávit fiscal. Según explicó, si se incorporan determinados intereses de la deuda que son capitalizables, el resultado mostraría incluso un pequeño déficit.

"No hay superávit, hay equilibrio", afirmó Surt, al diferenciar el resultado que observa de la forma en que el Gobierno presenta las cuentas fiscales. De todos modos, aclaró que se trata de un déficit reducido y que no constituye, bajo su interpretación, un desequilibrio de gran magnitud.

Reservas y términos de intercambio

En el frente externo, Surt destacó la evolución de las reservas del Banco Central y el cambio respecto de la situación inicial. Señaló que la autoridad monetaria está comprando divisas y que las reservas netas dejaron atrás el terreno negativo, aunque hizo una salvedad vinculada con el programa con el Fondo Monetario Internacional.

También vinculó la mejora externa con el contexto internacional favorable para algunos productos argentinos. Según explicó, el país atraviesa niveles elevados de términos de intercambio, en un escenario impulsado por el precio del petróleo y otros commodities.

El economista comparó esta situación con un escenario de boom de materias primas, aunque con una composición diferente a la de otros períodos. El precio elevado del petróleo, además, podría comenzar a tener efectos indirectos sobre otros productos agropecuarios que funcionan como sustitutos en la provisión de energía.

El tipo de cambio y la productividad

Más allá de la mejora de las cuentas externas, Surt planteó una observación sobre el nivel del tipo de cambio real. En su análisis, los valores actuales serían incompatibles con la productividad promedio de la economía argentina.

Esta cuestión se conecta con el debate previo sobre los precios relativos. Mientras algunos sectores vinculados con las exportaciones muestran un desempeño favorable, la situación de otros segmentos de la economía presenta una dinámica diferente.

Por eso, el análisis no se limitó al resultado fiscal o a la acumulación de reservas, sino que incorporó la relación entre el tipo de cambio, la productividad y el funcionamiento general de la economía.

PBI, empleo y salarios también son macroeconomía

Para Surt, uno de los problemas del diagnóstico de una “macro ordenada” consiste en reducir el análisis a las cuentas fiscales y externas. El economista remarcó que también deben considerarse variables como el PBI, el empleo y el salario real.

"La macro bien correcta, ordenada, sería que el PBI esté creciendo, que el empleo esté creciendo, que el salario real esté creciendo", sostuvo. Desde esa perspectiva, una economía puede mostrar equilibrio fiscal y una mejora en sus reservas y, al mismo tiempo, mantener dificultades relevantes en materia de actividad y mercado laboral.

En esa línea, Surt enfatizó que el nivel de empleo no constituye un indicador exclusivamente microeconómico. "El nivel de empleo es macroeconomía. Y eso no está tan bien", afirmó al cerrar su intervención.

Una discusión que excede al dólar

El intercambio dejó planteadas dos dimensiones complementarias del diagnóstico económico. De Santis puso el acento en los precios relativos y en el grado de intervención sobre variables centrales, mientras que Surt destacó la mejora de los desequilibrios fiscal y externo, pero advirtió sobre el desempeño de la actividad.

De esta manera, la discusión sobre el estado de la macroeconomía no quedó circunscripta al nivel del dólar. El comportamiento del PBI, el empleo, los salarios, las reservas, las cuentas fiscales y los precios relativos aparece como parte de un mismo cuadro para evaluar la evolución de la economía argentina.