Las metas de inflación y crecimiento para 2027 abrieron un nuevo debate sobre la capacidad del programa económico para sostener la desinflación sin profundizar las dificultades que atraviesan distintos sectores de la actividad. El ajuste fiscal, el comportamiento del tipo de cambio y el escenario electoral aparecen entre los principales condicionantes para el próximo año.
Durante una nueva emisión de Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el docente investigador de la UNLP, Gerardo de Santis y el socio-director de Invecq Consultora, Matías Surt, analizaron las proyecciones oficiales y plantearon distintos aspectos del escenario económico. Mientras De Santis puso el foco en el ajuste, las anclas del programa y el nivel de actividad, Surt señaló el cambio en las principales preocupaciones sociales.
El ajuste fiscal y el margen para 2027
De Santis consideró que la evolución de los últimos años permite anticipar que el Gobierno podría enfrentar nuevamente la necesidad de ajustar el gasto. Según explicó, los recortes fueron significativos desde el inicio de la gestión y buena parte de las partidas nacionales ya atravesaron fuertes modificaciones.
El economista vinculó además la dinámica fiscal con el nivel de actividad, al señalar que una economía con menor crecimiento afecta la recaudación impositiva tanto de la Nación como de las provincias. A esto se suma que algunos factores que favorecieron las cuentas durante el período anterior podrían no repetirse.
Entre ellos mencionó el desempeño del precio internacional del petróleo y los resultados de las cosechas. En ese sentido, sostuvo que "es razonable pensar que el Gobierno va a tener que volver a profundizar el ajuste", aunque advirtió que el margen disponible sería reducido.
Los factores externos que podrían no repetirse
Uno de los ejemplos planteados fue el ingreso adicional asociado al petróleo, que según De Santis alcanzó casi US$12.000 millones por encima de lo previsto. También destacó el buen desempeño de las campañas agrícola fina y gruesa.
Para el próximo año, sin embargo, el escenario es menos claro. El economista señaló que todavía existe incertidumbre respecto del comportamiento climático y de otros factores externos que podrían incidir sobre la producción y la recaudación.
El calendario electoral agrega otra fuente de incertidumbre, tanto por las elecciones provinciales y nacionales como por los comicios internacionales mencionados durante el programa. Para De Santis, la secuencia electoral puede tener implicancias sobre las expectativas económicas y el tipo de cambio.
Las tres anclas del programa económico
Al analizar la estrategia de desinflación, De Santis planteó que el Gobierno mantendría las herramientas que utilizó hasta ahora, sin incorporar medidas de carácter heterodoxo destinadas específicamente a romper la inercia de los precios.
El esquema, según describió, se sostiene sobre tres elementos: tipo de cambio, nivel de actividad y contracción monetaria, esta última asociada a tasas de interés relativamente altas. "Esas tres anclas las va a seguir manteniendo", afirmó.
La consecuencia de mantener ese esquema, según su interpretación, sería que una parte importante del costo del proceso de desinflación recaería sobre la actividad. El escenario resulta especialmente relevante porque varios sectores de la economía todavía muestran una evolución débil.
Un crecimiento concentrado en pocos sectores
De Santis planteó una división de la economía argentina entre un grupo reducido de actividades que concentra buena parte del crecimiento y un conjunto más amplio que presenta un desempeño mucho más limitado.
En particular, mencionó a energía, minería y sistema financiero como sectores que explican buena parte del crecimiento previsto para este año. En contraposición, señaló que varios de los restantes sectores permanecen estancados o directamente registran números negativos.
La descripción fue sintetizada durante el segmento con una definición contundente: "El resto de los sectores da cero, en promedio". Desde esa perspectiva, mantener las actuales anclas dificultaría una recuperación más extendida durante 2027.
Las dudas sobre la proyección de crecimiento
El desempeño heterogéneo de la economía también llevó a cuestionar la posibilidad de alcanzar una expansión elevada del PBI durante el próximo año. De Santis consideró que la proyección oficial resulta exigente si se tiene en cuenta la situación de los sectores que todavía no participan del crecimiento.
La discusión se vinculó además con el objetivo de reducir de manera significativa la inflación. El planteo es que, si la estrategia continúa apoyándose en las mismas herramientas, la recuperación de la actividad podría quedar subordinada a la continuidad del proceso de desinflación.
El cambio en las preocupaciones de la sociedad
Surt incorporó otro elemento al análisis al poner el foco en la evolución de las preocupaciones sociales. Según señaló, al comienzo de la actual gestión existía una coincidencia importante entre la agenda del Gobierno y una sociedad que ubicaba a la inflación como su principal preocupación.
El economista sostuvo que esa situación comenzó a modificarse aproximadamente durante el último año. De acuerdo con su referencia a distintos relevamientos, la inflación pasó de ocupar el primer lugar hacia noviembre y diciembre de 2023 a ubicarse actualmente entre los puestos 7 y 8.
En paralelo, cuestiones como la falta de empleo, la inseguridad laboral y los bajos ingresos ganaron posiciones y pasaron a ocupar los primeros lugares entre las preocupaciones mencionadas. Para Surt, ese cambio plantea una diferencia creciente entre las demandas sociales y las prioridades de la política económica.
La brecha entre la agenda oficial y las demandas sociales
El análisis de Surt apunta a que una estrategia que inicialmente tuvo una fuerte coincidencia con las expectativas sociales puede enfrentar un escenario diferente cuando las prioridades de la población cambian.
En ese sentido, sostuvo que "estamos empezando a ver esa brecha entre sociedad y política". Su planteo fue que el éxito inicial de una estrategia puede llevar a los gobiernos a mantenerla aun cuando aparecen nuevas demandas económicas y sociales.
Surt también planteó una posible diferencia dentro del propio Gobierno entre quienes podrían estar dispuestos a flexibilizar algunos aspectos del programa para atender la actividad económica y una conducción política que seguiría priorizando el control de la inflación y el tipo de cambio.