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La estrategia de comunicación de Trump y el poder de sus voceros frente a los medios

La salida de Karoline Leavitt, el vínculo de Donald Trump con los grandes medios y el poder de los secretarios de prensa revelan dos modelos diferentes de comunicación política.

Donald Trump y su ex secretaria de prensa, Karoline Leavitt Foto: X @PressSec

La comunicación oficial se convirtió en una pieza central de la estrategia de los gobiernos para instalar sus mensajes y responder ante los medios. En Estados Unidos, la salida de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, volvió a poner bajo la lupa el funcionamiento del equipo encargado de transmitir las decisiones de la administración de Donald Trump.

En diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Norman Powell, periodista desde Estados Unidos, y Marcelo Justo, periodista desde Reino Unido, analizaron las diferencias entre ambos modelos y el creciente peso de los voceros gubernamentales en la construcción de la agenda pública.

La estrategia de comunicación de la Casa Blanca

Powell explicó que Leavitt, de 28 años, fue “una de las más fervientes defensoras del movimiento MAGA” y que se caracterizó por “un estilo muy combativo cuando se enfrenta con los periodistas en la sala de prensa de la Casa Blanca”.

La funcionaria permanecerá en su cargo hasta fin de mes y todavía no se conoce quién será su reemplazante. Para Powell, se trata de una posición clave porque “diariamente se exponen a la prensa para dar a conocer y responder preguntas de la administración”.

Un mensaje unificado frente a los medios

Más allá de la salida de Leavitt, Powell destacó una característica central del sistema de comunicación del gobierno estadounidense: la coordinación interna. “Hay una coordinación entre los distintos ministerios y secretarías y tienen un único mensaje sobre un tema”, explicó.

De ese modo, “la persona encargada de atender a la prensa de una secretaría tiene la misma información en la otra secretaría y entonces el mensaje es uniforme cuando responden”.

La relación entre Trump y los grandes medios, sin embargo, atraviesa fuertes tensiones. Powell coincidió en que la incorporación de influencers a las conferencias de prensa también refleja ese conflicto: “Eso es por la tensión que hay entre Trump y los medios más importantes de prensa, digamos el New York Times, CNN o el Washington Post”.

Desde Reino Unido, Marcelo Justo describió un modelo diferente. Allí “no existe la tradición de la conferencia de prensa diaria y que eso se convierta en un gran evento”. Sin embargo, señaló que las informaciones oficiales y extraoficiales tienen un peso decisivo en la construcción de la agenda pública.

El poder de los voceros en Reino Unido

Justo remarcó que los secretarios de prensa de los primeros ministros británicos “han cobrado un enorme poder”, especialmente desde el gobierno de Tony Blair, aunque con antecedentes en la etapa de Margaret Thatcher.

Según explicó, esos funcionarios podían “modelar toda la agenda pública con cosas que quería el gobierno que se hablaran”.

El periodista recordó además una célebre anécdota protagonizada por Alistair Campbell, jefe de prensa de Blair. Ante la propuesta de abordar determinado tema, su respuesta sintetizaba una concepción del poder comunicacional: “No, nosotros no hacemos Dios”.