Matías Rajnerman, jefe del Departamento de Macroeconomía del Banco de la Provincia de Buenos Aires, analizó la evolución de la inflación y los salarios en diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil. El economista advirtió que la desaceleración de los precios atraviesa una pausa y que la inflación parece haberse estabilizado alrededor del 2% mensual.
El impacto también alcanza a los ingresos de los trabajadores, cuya recuperación del poder adquisitivo volvió a demorarse. Para Rajnerman, la evolución del dólar oficial y la debilidad de la demanda interna son algunos de los factores que ayudan a explicar el escenario actual.
La inflación encuentra un límite alrededor del 2%
La inflación volvió a ubicarse alrededor del 2% y, según Rajnerman, esto marca una señal de alerta sobre el proceso de desinflación. "Lo primero que sobresale es que efectivamente el proceso de desinflación, por lo menos, entró en pausa", sostuvo.
El economista señaló que, aunque la inflación había descendido desde los niveles registrados en marzo, en los últimos meses se instaló una dinámica más estable. "La inflación encuentra una resistencia en torno del 2%", afirmó, y agregó que ese porcentaje podría transformarse en "un nuevo nivel, no sé si piso, pero sí nuevo nivel de estación".
El dato también sorprendió a las expectativas del mercado, que proyectaban una inflación más cercana al 1,5% hacia fin de año. Para Rajnerman, la diferencia responde a una combinación de factores estacionales y a la evolución del dólar oficial.
Salarios, consumo y poder adquisitivo
El impacto más preocupante de esta dinámica aparece sobre los ingresos. "Eso es una mala noticia, obviamente para el mercado y después para los que son los perceptores de ingresos fijos, dicho de otra manera, los trabajadores", explicó.
Según el economista, los salarios de julio avanzaron por debajo del 2%, por lo que la recuperación del poder adquisitivo volvió a demorarse. "La recuperación del poder adquisitivo, que viene muy floja desde agosto del año pasado, ya casi 11 meses, va a haber tenido que esperar un mes más", remarcó.
Rajnerman también vinculó la pausa de la desinflación con la evolución del dólar. "En junio el dólar oficial había subido 5%", recordó, y consideró que ese movimiento "puede haber impactado algo en el nivel general de precios".
Sin embargo, evitó hablar todavía de un freno definitivo de la desinflación. "Hay que esperar un poco para decir que se frenó, pero bueno, por lo pronto, por ahora, sí hay algunos interrogantes", sostuvo.
El mercado interno como ancla de la inflación
Para Rajnerman, una de las claves está en la debilidad de la demanda interna. "La economía, sobre todo la demanda interna, arrancó el año muy estancada", explicó.
En ese sentido, diferenció la actividad vinculada al mercado interno de los sectores exportadores. "La producción de los productos de exportación, estoy pensando en el agro, en la minería y en el petróleo, viene bien", mientras que "la producción para el mercado interno viene bastante mal".
Según su análisis, esa situación limita la capacidad de las empresas para aumentar precios, pero no alcanza para llevar la inflación por debajo del 2%. "Eso es lo que está operando como ancla para que los precios no se estabilicen, pero sí tengan una suba constante alrededor del 2%", concluyó.