Martín Burgos: “Javier Milei es maquiavélico con el dólar barato, que a los argentinos les gusta más que el dulce de leche”
El ex jefe de Gabinete de Asesores de la Secretaría de Política Económica, analizó por qué el dólar barato funciona como ancla política y electoral en la Argentina.
En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el economista Martín Burgos sostuvo que el respaldo social al dólar barato no es un fenómeno coyuntural sino una constante de la política argentina. “A los argentinos, el dólar barato les gusta más que el dulce de leche”, afirmó y advirtió que el actual esquema cambiario se apoya más en el temor a una devaluación que en la promesa de crecimiento.
Para Burgos, el gobierno de Javier Milei entiende esa lógica y la explota a propósito: mantener estabilizados los precios y el tipo de cambio puede resultar electoralmente más eficaz que cualquier programa de expansión económica, aun cuando el empleo y la actividad comiencen a deteriorarse.
Martín Burgos es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como investigador y docente en diversas instituciones académicas y centros de pensamiento. Posee un máster en Desarrollo Económico Comparado por la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París, Francia. Es candidato a doctor en Desarrollo Económico en la Universidad Nacional de Quilmes, se desempeña en el Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación y es investigador en FLACSO. Además, fue jefe de Gabinete de Asesores de la Secretaría de Política Económica entre diciembre de 2019 y enero de 2021. Ha publicado varios libros, entre ellos El arte del exilio y Criptomoneda, un desafío al Estado y a los bancos.
El sábado publicaste una columna en Perfil donde explicás de manera muy didáctica por qué una economía basada en un dólar barato y un peso sobrevaluado genera, al menos al inicio, tanta satisfacción social y resulta tan popular. ¿Qué es lo que produce concretamente un dólar bajo, por qué le gusta tanto a la gente y por qué es un esquema que la Argentina ya intentó varias veces a lo largo del tiempo?
Sí, efectivamente, el dólar bajo tuvimos durante muchos gobiernos. El punto clásico un poco es la convertibilidad. Lo que hace es que los salarios en dólares empiezan a ser mucho más altos y, obviamente, todos los productos importados, electrodomésticos, los viajes al exterior, muchas cosas empiezan a ser mucho más baratos en función de los que tienen salarios, sobre todo los salarios de convenio, que hoy por hoy están en niveles de dólares muy elevados. Lo que tiene también es que, como los alimentos están en dólares, porque son muchos alimentos que se exportan, como la carne y todo eso, lo que provoca ese tipo de cambio bajo es que hace también más accesibles los alimentos. Y como los alimentos tienen un peso fuerte en lo que son las canastas de pobreza y de indigencia, lo que ocurre es que se tiende a reducir la pobreza con este tipo de cambio bajo y tiende a reducirse la indigencia.
Es bastante contradictorio, porque vos vas a tener, por un lado, datos buenos, que es lo que vemos, que bajó la pobreza efectivamente en estos dos, tres últimos años, que bajó la indigencia, la inflación obviamente está mucho más estabilizada, los precios están mucho más estabilizados, pero, por otro lado, tenés un montón de problemas de empleo que empiezan a aparecer y que tal vez son mucho más fuertes que lo que teníamos en el gobierno anterior. Tenés muchos sectores, sobre todo los sectores que generan empleo, como la construcción, como la industria, que empiezan a competir con las importaciones, y entonces están todos los problemas de despido que estamos viendo en la actualidad.
Decías, cuando estábamos en el corte, que a la sociedad el dólar barato le gusta más que el dulce de leche.
Sí, totalmente. Genera muchos votos. Lo vimos un poquito. La principal preocupación del electorado entre la elección del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires y el 26 de octubre es que, luego del 7 de septiembre, la gente fue a votar lo que pensaba que había que votar. Y después, en el medio, se dio cuenta un poquito de que esto se podía… ¿Te acordarás lo que pasó entre esas dos elecciones? Todo el mundo decía que se iba el dólar arriba, se iba a devaluar, y ya sabemos lo que significa eso.
Devaluar quiere decir aumento de la inflación, quiere decir aumento de la pobreza y era, básicamente, eliminar todo lo que había hecho el gobierno de todos estos últimos años. Entonces, yo creo que la gente apoyó este tipo de cambio y yo creo que también, hacia futuro, hay que pensar que este gobierno quiere este tipo de cambio. Si pudiera llegar con un tipo de cambio de 1500 a fin de este año y de 1600, para poner así un número hacia 2027, para las elecciones, le serviría muchísimo. Podría llegar a ganar con el solo hecho de tener estabilizados los precios y estabilizado el tipo de cambio.
Me parece que los economistas a veces se confunden diciendo que habría que devaluar, que el gobierno va a devaluar. Eso se sucedió en varias oportunidades. Cuando se levantó el cepo, cuando se abrieron las bandas cambiarias ahora a principio de año, dijeron todos: “Bueno, el dólar de ahí para arriba”. Y vemos que eso no es así, porque al gobierno le sirve esto.
Ahora, el gobierno es una consecuencia de los ciudadanos. Son los ciudadanos los que deciden preferir el dólar bajo, en un sistema más libre posible. Y por lo tanto eligen gobiernos que lo llevan adelante. Vos marcás en tu columna que hubo dos intentos fundamentales. Mencionaste la convertibilidad, que es el segundo, y el primero fue la tablita de Martínez de Hoz al comienzo de la dictadura. Donde la dictadura en aquel momento pudo hacer lo que hizo también porque, en gran medida, tenía cierto apoyo porque, como vos decís, el dólar bajo, es como para los argentinos casi como el dulce de leche. Entonces, uno podría decir: “No hay dos sin tres. Esto va a terminar mal”. Dijiste en tu columna “previsión de recesión continua” o algo por el estilo.
Sí, lo que nosotros vemos es que hubo un crecimiento económico de junio del 24 al junio del 25, que fue la recuperación, en verdad, de la caída de los inicios del gobierno, pero desde junio del 2025 a la fecha no entró técnicamente en recesión, porque siempre hay una cuestión, pero lo que uno ve en la calle y lo que uno ve en los datos es que, efectivamente, los únicos sectores ganadores son los recursos naturales, intermediación financiera, pero que son sectores que no traccionan empleo, no traccionan una cadena de valor importante, como sí lo son la construcción, la industria, el comercio, que son justamente los sectores que vienen perdiendo en este modelo económico. Entonces, se está dando justamente un poco lo mismo que se da en la convertibilidad.
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Entonces, uno podría decir, “no hay dos sin tres”. O uno podría decir “la tercera es la vencida”. Entonces, nosotros podríamos poner el ejemplo de la convertibilidad, y la convertibilidad no cayó porque no haya sido votada. De hecho, cuando Menem pierde, gana la oposición proponiendo continuar con el dólar barato. Es decir, el dólar barato fue la herramienta electoral de la oposición al gobierno que había creado la convertibilidad. Lo que demuestra que el modelo de dólar barato no es vencido por el pueblo unido. Es vencido cuando no se puede sostener macroeconómicamente. Entonces, lo que normalmente dicen los economistas es que, más tarde o más temprano, frente a cualquier crisis internacional, una sequía, cualquier movimiento que genere desconfianza, va a venir una devaluación. En el momento de venir una devaluación, en lugar de ser una devaluación correctiva por la situación del momento, como, en Brasil el dólar pasó de 5 a 5,50 o a 5,70 y después vuelve a 5,20, o en Chile o en Perú, no: se pasa, como pasó en Argentina, de uno a cuatro.
Es decir, que una situación de dólar barato desemboca en una crisis de insustentabilidad de la posibilidad de contar con los dólares suficientes para mantener el dólar barato. ¿Será que esta vez pueda ser diferente y Milei logre, si fuera reelecto, y con dólares que vaya obteniendo prestados, que vaya obteniendo de distintas formas, le funcione de alguna manera, como fue el blanqueo, lograr mantener un dólar bajo hasta 2030, cuando supuestamente Vaca Muerta esté a pleno, la minería ya esté siendo importante en la exportación, el agro también, que siempre está a pleno, y se agreguen más ceros en el negocio de inteligencia artificial o tecnológicos, y Argentina cuente con la suficiente cantidad de exportaciones para pagar su deuda, mantener el dólar bajo y crear una sociedad distinta, porque evidentemente a un pedazo importante de la sociedad le gusta?
Sí. Es un tema. Yo creo que hay que ver hasta qué punto, efectivamente, como decías, el sector externo acá es todo. Se van acumulando las inconsistencias en las cuales, cuando a fin de año, por ejemplo, el gobierno tenía que pagar 4.300 millones de dólares, no es mucha plata y, a la vez, le resultó todo, digamos, alguno ha empezado a decir: “Che, ¿se va a poder pagar?, ¿no se va a poder pagar esta suma?”. Efectivamente, cuando uno empieza a mirar hacia adelante, va a decir: “Hay un montón de escalones todavía y si cada seis meses vamos a pedir plata prestada, evidentemente tenemos un problema”. Argentina tiene un problema y entonces ahí es cuando en la implosión del modelo, se pueden llegar a revelar los problemas.
Yo recuerdo a Lavagna padre diciendo: “Esto pudo dar todo el tiempo que Estados Unidos esté dispuesto a darle los dólares a la Argentina que necesita”, entonces la pregunta es si las exportaciones argentinas que se agregan al campo van a resolver el problema clásico de la Argentina de falta de dólares.
Sobre la oferta, estamos mucho mejor que durante el macrismo, por ejemplo, porque la gran diferencia es que durante el macrismo teníamos un déficit en el sector externo que era, sobre todo, el déficit energético, que era muy importante. Eso es lo que se empieza a dar vuelta a partir de ya hace un par de años, que viene levantando lo que son las exportaciones y la sustitución de importación de energía por Vaca Muerta. Eso tiene una trayectoria interesante, pero después tenemos que ver del lado de la demanda.
Si no, solo la demanda va a seguir siendo viajes, importaciones y el ahorro de dólares de los argentinos, que también me parece un tema importante. Estamos hablando de 30 mil millones de dólares que se fueron solo en argentinos ahorrando dólares. Para que tengamos en cuenta, las importaciones fueron de 70 mil millones, es decir, casi la mitad de las importaciones el año pasado. Entonces, me parece que ahí hay que ver las dos cosas: el tema de la demanda. Si la gente sigue comprando dólares en estos niveles, 30 mil millones de dólares, y ahora se abre además la posibilidad de remisión de utilidades de la empresa…
Perdón, sería viajes, compras con tarjeta...
No. Es solo ahorro. Hay una cuenta que se llama formación de activos, y te acumula 30 mil millones de dólares del año pasado. A eso le tenés que sumar la cuenta corriente. Esto es solo la cuenta financiera. Todos los problemas de servicios, turismo y todo lo que vos mencionaste, da negativo. Por suerte, tuvimos un buen período de exportaciones, con lo cual nos dio la balanza de bienes positiva, pero la cuenta financiera es brava.
Ahora, esos 30 mil millones de dólares que los argentinos compraron, no sé hasta qué punto es sustentable a lo largo del tiempo, porque finalmente la cantidad de pesos que hay va a ser que en algún momento tengan que vender esos dólares porque no va a haber pesos transaccionales, pero independientemente de eso, y te pido que vos me confirmes: ¿no van también a los depósitos? Si fueran a los depósitos en los bancos en dólares, ¿finalmente mejoran la posición de reservas de Argentina, aunque sea de privados?
Es un tema ese de discusión, porque efectivamente en la convertibilidad vos tenías 75 mil millones de dólares de depósitos en dólares, pero no tenías ninguna reserva como para respaldar eso cuando se termina la convertibilidad. Y, obviamente, cuando la gente se fue a buscar esos depósitos…
Pero eran en pesos, ¿no?
No, dólares, además tenías los depósitos en pesos. Era una suma gigantesca, que es dos veces lo que tenemos hoy de depósitos, el valor de 2001, además. Me parece que eso es un arma de doble filo. Efectivamente, vos comprás dólares al Banco Central, el Banco Central encaja una parte y entonces va como reservas brutas, pero a la vez no son reservas del Banco Central. Digamos, no los puede usar, obviamente, porque no son de ellos, son la plata nuestra. Ese es el problema que había habido en el 2001. El tema ahora acá es que, efectivamente, hay muchos ahorros en dólares que vienen mucho de esta formación de activos externos. La cuestión es que, para los bancos, también es un problema, porque esos dólares no los pueden prestar fácilmente.
Tal vez sería mejor y más negocio para el banco que le deposites en pesos y pueda prestar esos pesos, pero como son dólares está muy regulado y no se pueden prestar, porque, obviamente, si prestás dólares estás generando más dólares, las famosas argendólares. Entonces, esto es un tema, yo te diría, que es algo que parece una fortaleza, pero que se puede volver una debilidad. De todas formas, digamos, después de lo que fue la crisis del 2001, no estamos ni cerquita, porque efectivamente las regulaciones fueron tales que simplemente es como una liquidez, es algo que no se puede prestar, que está ahí en los bancos y que, en verdad, no sirve en un principio para la economía, simplemente es un atesoramiento, para ponerlo en términos de Keynes.
¿Vos creés que este modelo, a diferencia del intentado en la convertibilidad y del intentado en la tablita de Martínez de Hoz, puede terminar diferente que los anteriores?
Es muy difícil. Yo te diría, si lo comparamos con la convertibilidad, la convertibilidad tuvo un primer momento de crecimiento fuerte, el primer quinquenio, 91, 95, 96; y había crecimiento. En paralelo había aumento de desempleo. El problema que estamos viendo es que no están dadas las condiciones para que haya crecimiento.
Por otro lado, te dicen: “Bueno, pero en la convertibilidad uno de los problemas es que el superávit fiscal solamente se tuvo los primeros años”. Luego no pudieron sostenerla por el déficit fiscal. En este caso no hay déficit fiscal.
No hay déficit fiscal, pero el tema, de nuevo, es que el sector externo es la parte más brava. No hay déficit fiscal, ¿qué quiere decir? Que hay como tres fuentes de demanda. La fiscal, esa la tenés que tachar porque no va a haber demanda, y la obra pública, todo lo que es construcción, deriva de esa falta de demanda del gasto, entre otros. Después están los salarios, pero los salarios vienen empardando a la inflación y ahora ajustando hacia abajo, más bien, los salarios formales; lo que le queda a los informales es más complicado todavía. Y después el otro es el crédito, la tasa de interés, y las tasas de interés son volátiles.
Hay que ver qué pasa con los mercados inmobiliarios. Es decir, hay un problema de demanda en este momento, yo creo, sobre todo ahí la cuestión. Hay que liberar dinero de alguna forma, hay que bajar la tasa de interés para que sean más accesibles los créditos. Los problemas de las moras de los créditos vienen atados a que, efectivamente, los salarios no alcanzan para las pautas de consumo que tiene la población.
Te lo pongo en estos términos: Menem decía que no hay que satisfacer a todos. Alcanza con que el 51% esté mejor, aunque el 49% esté peor. Si uno logra llevar adelante un plan en el que le mejora la vida al 50% y se la empeora al otro 50%, gana la elección. Entonces mi pregunta es si un modelo así de dólar barato no pudiera llegar a consolidarse con, no sé, un 30% de la población favorecida, un 30% de la población ni favorecida ni perjudicada y un 40% de la población perjudicada, y se cristaliza y se consolida de esa manera, aunque perjudique al 40% de la población. ¿Lo ves como factible?
Hay algo que se tiene que valorar del gobierno: lo que se hizo con la inflación. Más allá de que ahora está repuntando y todos los problemas que hay, la verdad es que era necesario bajar los niveles de inflación. Ahora la gente va a empezar a pedir crecimiento, y eso es lo que uno no ve en el horizonte.
Te lo hago más provocadoramente: aquello de Maquiavelo, de que es mejor ser odiado que amado, porque el miedo es mucho más permanente, ¿será que la gente le tiene más miedo a una devaluación, a perder el dulce de leche, que al no crecimiento? ¿Y por eso votaron a De la Rúa, porque había prometido mantener el dulce de leche, que es el dólar barato, aunque no hubiera crecimiento, porque en el final de la convertibilidad ya había alto desempleo, no había crecimiento, y sin embargo la gente prefirió dólar barato, aunque no haya crecimiento?
Tengo un debate con economistas del peronismo, que ellos siempre dicen que hay que ir con un modelo de tipo de cambio alto. Y yo muchas veces les sugiero ese tema. Si el peronismo va a las elecciones prometiendo un tipo de cambio alto, seguramente va a perder, porque la gente ya sabe que tipo de cambio alto es aumento de la inflación y aumento de la pobreza. Entonces, aceptar que un modelo de tipo de cambio bajo es lo que quiere la gente, porque entiende que eso estabiliza los precios, ir con un programa que va en ese sentido es mucho más factible de ganar que un esquema en el cual Milei va con un tipo de cambio bajo y la oposición lo único que plantea es una devaluación.
Creo que eso es un poquito lo que se produjo el 26 de octubre. Todos los economistas del peronismo decían: “Hay que devaluar, etcétera, etcétera”. El gobierno dijo: “No”. Y la gente votó no. No quería devaluación, no quiere más un modelo en el cual, cuando hay problemas, se devalúa y listo. A veces sí, a veces no. Hay otras herramientas distintas de la devaluación cuando tenés problemas de competitividad, cuando tenés problemas de empleo. No siempre todo se puede resolver con devaluación.
La gente siempre va a votar dólar bajo. Fue posible en el 2002 mostrar efectos positivos de un dólar alto, no porque la gente lo haya votado, sino porque el mercado lo produjo. Es decir, no había posibilidades de mantener el dólar bajo. O sea que aquí el tema no es por la gente, sino si logran mantener la suficiente cantidad de dólares para mantener el dólar bajo. Si logran tener la suficiente cantidad de dólares para mantener el dólar bajo, ganan. ¿Ese sería tu planteamiento? Ahora, así no le queda discurso al peronismo.
Sí.Y además en contra del peronismo, porque recordemos que en el 2011 Cristina Fernández de Kirchner saca 54% con un tipo de cambio bajo.Cuando uno hace más o menos las correlaciones entre tipo de cambio alto y bajo y elecciones, te da más o menos eso. Pero de nuevo vuelven al 2015 con un tipo de cambio bastante bajo, porque se recupera esa devaluación. La cuestión es que ahí es cuando un poco se junta la política y la economía. Invocando un poco a Maquiavelo.
Yo creo que está siendo muy maquiavélico Milei sobre el tema del tipo de cambio, porque él habla de libertad, pero en un precio clave, que es el tipo de cambio, es cuando él sabe justamente que la sociedad quiere esto, prefiere el tipo de cambio estable y que no estalle todo. Y ahí yo quisiera recordar un texto de Jorge Schvarzer que es muy conocido, en el que decía que la fuerza de Martínez de Hoz es que, cuando se armó la tablita, se sabía que si él se iba, estallaba todo por el aire, y eso es lo que le daba la fuerza a Martínez de Hoz hacia dentro del gobierno o hacia afuera también. Parece que algo de eso está pasando: que el poder de Milei es un poder del que puede contener el dólar y tiene secuestradas las urnas, podríamos decir.
Ahora, si uno avanza un pasito más: si lo que la gente quiere más que el dulce de leche es el dólar barato, resulta lógico entonces que la gente va a premiar un alineamiento con el que fabrica los dólares. Porque finalmente uno de los reaseguros para que haya dólar barato es estar bien con quien te los puede prestar en casos de dificultad.
Creo que ahí también es compleja la cuestión de las relaciones internacionales. Hay que saber que nuestros dos primeros socios comerciales igualmente son China y Brasil, que, si bien no fabrican los dólares, en todo caso son los que te permiten tener un flujo de exportaciones continuas. Y yo creo que ahora se está hablando mucho del acuerdo Unión Europea–Mercosur. Es evidente que Argentina tiene que reencontrar un nuevo vector de relación con la Unión Europea, que yo creo que podría ser efectivamente el gas licuado que salga de Vaca Muerta.
Al haberse cortado el gas con Rusia, me parece que ahí hay una oportunidad. La cuestión es que hay que encontrarle una vuelta y yo creo que la vuelta, efectivamente, tiene que ser por ese lado. Es difícil exportarle cosas a Estados Unidos y mucho más difícil exportarle a la Estados Unidos de Trump. A todos los países nos pasa eso. Entonces, si bien fabrica los dólares y la relación con ellos es principalmente financiera, creo que una relación que te permita tener un flujo de dólares mucho más normal y que te permita estabilizar las relaciones de comercio internacional.
RM CP
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