A un mes de la guerra, Trump está empantanado y nadie sabe quién está manejando Irán
En su programa, Marcelo Longobardi analizó la difícil situación de Estados Unidos en la guerra contra Irán, que se prolonga mucho más allá de lo previsto.
En su programa, que se emite en dúplex por Net TV y Radio Perfil, Marcelo Longobardi analizó los últimos desarrollos de una guerra desconcertante. Subrayó el ataque de Israel a instalaciones nucleares iraníes, el peligro que representa para la economía global una amenaza al canal de Suez y la difícil situación de Donald Trump, que parece estar quedándose sin aliados.
A un mes de la guerra, la situación en Medio Oriente se complica: ataques cruzados entre hutíes e Israel
Hoy es día 30 de marzo. El día 28 se cumplió un mes del ataque original israelí-norteamericano que terminó con la vida de toda la dirigencia iraní, ya hace un mes. Claramente aquí algo falló como consecuencia de que se imaginaba una incursión "a la venezolana", de minutos, de horas o de un par de días, que fue lo que el mismo Trump dijo. Aquí la cuestión se complicó, por diversas asimetrías y por el hecho de que, aun estando diezmados, los iraníes han tenido la capacidad de estrangular a la economía mundial a través del bloqueo al estrecho de Ormuz, cosa que, evidentemente, los planificadores norteamericanos no tuvieron en cuenta.
Donald Trump y su impresentable secretario de guerra, Pete Hegseth, están ahora empantanados en Irán y corren el riesgo de que Irán se los trague si no pueden salir de ahí. Destacamos dos puntos.
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El primer punto es que los hutíes han disparado ya no uno, sino dos misiles sobre el Mar Rojo, en un estrecho que se llama Bab el-Mandeb, que conduce al Mar Rojo y también al Canal de Suez. Si el estrecho de Ormuz es fundamental, el Canal de Suez se vuelve más fundamental con el de Ormuz tomado. Esta gente ha atacado el Mar Rojo o ha comenzado a atacarlo. Estos grupos, llamados ahora proxies, tienen cierta autonomía respecto a Irán; son financiados por Irán pero actúan de modo independiente. Si tenemos una situación complicada con el estrecho de Ormuz bloqueado, hay que imaginarse lo que sería además que el estrecho del Mar Rojo sea atacado todo el tiempo. Los hutíes inclusive han tirado algún misil sobre Israel, lo que agrava mucho el cuadro. Esta gente controla medio Irán, recauda impuestos, ofrece empleos y maneja la administración. Es un país que además vive la crisis humanitaria más grave del mundo, peor que Haití; es un desastre y, por supuesto, eso es una tierra muy fértil para captar ejércitos.
El segundo punto es que Israel atacó objetivos nucleares iraníes y esto derivó en que la OIEA, el organismo de control que maneja nuestro compatriota Rafael Grossi, haya pedido moderación para evitar riesgos de accidentes nucleares.
En resumen, los hutíes atacan el Mar Rojo e Israel; Israel atacó una central nuclear iraní; e Irán atacó una base norteamericana en Arabia Saudita, dejando quince soldados estadounidenses heridos, cinco de gravedad. Un dato muy importante es que al mismo tiempo Irán bombardeó plantas químicas en un lugar llamado Neot Hakikar, un desierto en Israel donde hay instalaciones químicas importantes.
Al mismo tiempo, Irán mandó una amenaza muy complicada que ya tuvo una consecuencia, porque dijo que iba a atacar universidades israelíes y norteamericanas que operen con derivaciones en el Golfo Pérsico. Por lo tanto, ya hay universidades que han dictado el levantamiento de clases.
Hubo una versión no confirmada de la muerte de un tipo muy terrible, muy vinculado con la Argentina, llamado Ahmad Vahidi. Este militar tomó el cargo de jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán tras la muerte reciente de su jefe y está tremendamente involucrado en el caso AMIA, porque en aquel momento él dirigía una división de esa guardia llamada Fuerza Quds, que actúa en el plano internacional. Está sindicado como un tipo crucial en la causa de la AMIA. Había sido nombrado oficialmente como comandante de este cuerpo de la guardia revolucionaria que tiene 150.000 integrantes. Tiene pedido de captura por la justicia argentina por el tema de la AMIA, que ocurrió en 1994. Apareció la versión de que lo habrían matado, pero no podemos confirmar; estaremos atentos porque es un dato muy importante.
Las contradicciones de Trump en Medio Oriente
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio -y acá entramos en el plano de las terroríficas contradicciones del gobierno norteamericano- anunció que esta guerra "termina en pocos días", y descartó hace 48 horas que Estados Unidos envíe tropas al terreno. Pero las tropas están llegando.
Hay una tesis, que yo no me creo, que sugiere que las contradicciones de Trump consigo mismo y con sus funcionarios obedecen a una estrategia para confundir al enemigo. Yo creo que se encontró el argumento posteriormente a los hechos para explicar estas contradicciones espantosas.
Al mismo tiempo que están llegando las tropas, Marco Rubio ha dicho que no hay ninguna posibilidad de que estas tropas desembarquen. Pero Trump volvió a amenazar con liberar el estrecho de Ormuz y volvió a reprender a los europeos diciendo: "Ahora sabemos quiénes son nuestros verdaderos amigos". Parece que se ha quedado sin amigos, sacando a Milei, Viktor Orbán y algún otro.
El despliegue está llegando; hay un primer contingente de 3.500 soldados para ataques terrestres y otras naves en camino. No sabemos si estas tropas van a desembarcar realmente en Irán o son parte de una negociación.
Trump había dado 48 horas a los iraníes para que levanten el bloqueo de Ormuz y, si no lo hacían, iba a bombardear las centrales eléctricas. Cuando le dijeron que era una locura, prolongó el plazo a diez días. Al mismo tiempo está enviando tropas de marines muy entrenados y lo más sofisticado de Estados Unidos. Incluso habían dicho que tienen como propósito tomar la Isla de Jark, donde se concentra la producción de petróleo que se exporta básicamente a China. No sabemos si este despliegue fenomenal de tropas va a ocurrir.
Una guerra de stocks o de flujos: ¿qué pasa si se acaban los Tomahawk?
Los gobernantes de los Emiratos Árabes, más Arabia Saudita, que fueron atacados por los iraníes, están impulsando a Trump a continuar la guerra, igual que Netanyahu. Pero Trump está en unos dilemas. Hay una discusión planteada por un tipo genial, Russell Bentley, sobre si esta es una guerra de "stocks" o de "flujos". Esto quiere decir que si las armas y los misiles se acaban, se acaba la guerra. En el caso israelí parece que el armamento es interminable, pero hay datos que sugieren que los misiles Tomahawk están empezando a escasear. Esto nos lleva a si Estados Unidos tiene un problema de stocks, es decir, una cantidad determinada de misiles que se agotan y producirlos toma más tiempo que el que requiere la guerra. Irán tiene una ventaja en los flujos: pueden producir minas o drones baratos todo el tiempo.
¿Quién está manejando Irán en este momento? Nadie sabe, siendo que la cúpula fue eliminada. Los pakistaníes actúan como mediadores; es un gobierno que se supone civil pero es una dictadura militar con armas nucleares que está en guerra con Afganistán, una guerra pegada a la de Irán porque son vecinos. Pakistán ha sugerido a Israel que no liquide a un par de personajes para mantener alguna contraparte en la discusión. Hay un sector de la Guardia Revolucionaria que ha tomado el mando del país. Esto conecta con Vahidi, que era el jefe. La política del Estado no la aplica el presidente Pezeshkian, quien tiene un debilitamiento en sus funciones, y el país está en manos de estos guardianes de la revolución, que no son el ejército regular. Estos militares actúan a gran escala como los venezolanos en connivencia con Maduro, controlando el negocio del petróleo y otros negocios alrededor, como el tráfico de drogas.
Al mismo tiempo hay muchos cuestionamientos a la diplomacia de Trump por poner el asunto en manos de gente poco profesional. No solamente hay un secretario de guerra incompetente llamado Pete Hegseth, que es un personaje que me impresiona que esté al frente de un conflicto de semejante magnitud. También hay un conflicto político entre Marco Rubio (Secretario de Estado) y el vicepresidente JD Vance (quien es antiguerra) por la sucesión de Trump.
Además, Trump ha elegido a unos comerciantes para negociar con los iraníes a través de los pakistaníes: su yerno Jared Kushner y su amigo Steven Witkoff, quienes ya han fracasado en otros proyectos como el de Ucrania. Son personas que no tienen experiencia diplomática de carrera. El New York Times hace una observación severa planteando que el conflicto es una dura prueba para esta mezcla de emisarios, amigos y familiares enfrentados entre ellos, lo cual ofrece una ventaja para los hábiles iraníes.
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