El 13 de marzo el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, publicó un extenso comunicado en la red X, que el Gobierno ya acostumbra a utilizar como canal de comunicación oficial. El objetivo era defender la política laboral del Gobierno con las armas de la “batalla cultural”: explicar por qué sería positivo que caigan los empleos registrados en relación de dependencia mientras crecen las altas de monotributo.
Uno de los argumentos centrales del ministro para defender el modelo está vinculado al crecimiento de la tasa de actividad. “De hecho, la EPH, que es la fuente canónica de datos de empleo, lo dice con claridad. En el 3° trimestre de 2025 la tasa de actividad (la gente que quiere trabajar) supera a la del 3° trimestre del 2023 (48,6% vs 48,2%). En términos numéricos, la población económicamente activa (PEA) pasó de 14.210.000 a 14.554.000 personas. Esto es una buena señal: aumenta la participación cuando las condiciones laborales mejoran”.
Lo primero que hay que señalar es que el dato es correcto: la tasa de actividad efectivamente creció en los últimos dos años. Esta tasa incluye tanto a quienes trabajan como a quienes buscan trabajo. Lo discutible no es el número, sino la interpretación. Según el ministro, el aumento de la participación se explicaría por una mejora de las condiciones laborales.
Si se siguiera esa lógica, habría que concluir que fenómenos como el aumento de las horas trabajadas o el pluriempleo son señales de bienestar laboral. Una interpretación que lleva al extremo las reglas de oferta y demanda, sin considerar el contexto social en el que ocurren. Bajo esa mirada, cualquier esfuerzo adicional para llegar a fin de mes sería una elección conveniente, y no el resultado de la necesidad.
Desde el Instituto Argentina Grande analizamos los propios microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares que cita Sturzenegger y observamos cómo evolucionó la tasa de actividad según grupo etario. El resultado es relevante: entre los mayores de 65 años la actividad creció un 11%, mientras que entre los más jóvenes cayó. Si la participación aumenta porque el mercado laboral mejora, entonces habría que concluir que las oportunidades son más atractivas para los jubilados que para la juventud.
* Integrantes del Instituto Argentina Grande (IAG).