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Seguridad laboral: de obligación legal a ventaja competitiva

Los accidentes no sólo implican daños humanos, también pérdidas millonarias.

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Incendio. El caso del depósito de garrafas expone factores de riesgo. | captura de pantalla

El incendio ocurrido esta semana en un depósito de garrafas no solo expone una tragedia potencial en términos humanos. También vuelve a evidenciar un problema estructural de la economía argentina: la subestimación de la gestión del riesgo en los entornos laborales.

En sectores donde se manipulan materiales inflamables, energía o sustancias peligrosas, la seguridad no puede depender de la intuición, la costumbre o el cumplimiento superficial de una norma. Requiere intervención técnica, planificación y control permanente. Sin embargo, todavía persiste en muchas organizaciones la idea de que la Higiene y Seguridad en el Trabajo es un costo a minimizar, y no una inversión estratégica.

Las consecuencias de esa mirada son conocidas, pero no siempre dimensionadas. Incendios, explosiones, accidentes graves o interrupciones operativas no solo generan daños humanos irreparables. También implican pérdidas millonarias, paralización de actividades, litigios, sanciones regulatorias y un fuerte impacto reputacional.

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En este contexto, el verdadero problema no es únicamente el incumplimiento normativo, sino la falta de integración de profesionales capacitados en los procesos productivos. Cumplir con una ley o una certificación no garantiza, por sí solo, que el riesgo esté efectivamente controlado. La diferencia la marca la intervención técnica calificada: relevamientos, mediciones, análisis de escenarios, diseño de controles y seguimiento continuo.

El caso del depósito de garrafas es paradigmático porque combina múltiples factores de riesgo: almacenamiento de materiales altamente inflamables, posibles fallas en condiciones de ventilación, manejo operativo y protocolos de emergencia. Es, justamente, el tipo de actividad donde la prevención no admite improvisaciones.

Por eso, la discusión no debería centrarse únicamente en si se cumplen o no las normas, sino en cómo se gestionan los riesgos en la práctica. Esto implica, necesariamente, formar más profesionales en Higiene y Seguridad e incorporarlos de manera efectiva en los procesos productivos.

La seguridad laboral no es un accesorio del sistema económico. Es una de sus condiciones de funcionamiento. En un país que necesita mejorar su productividad y competitividad, profesionalizar la gestión del riesgo no es una opción: es una decisión estratégica.

*Especialista en Higiene y Seguridad en el Trabajo, docente e investigador de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Buenos Aires.