Sobran pesos, sobran dólares
El Tesoro recibió ofertas de licitación de dueda por $ 16 billones de pesos, y tomaron 12,6 billones”. Las reservas internacionales acumulan compras de US$ 10.000 millones en 2026”, señala el autor. Pero el índice de precios al consumidor se realiza con la canasta de consumo de 2005.
La economía argentina nos sigue sorprendiendo con fenómenos que nos obligan a romper los manuales más ortodoxos: en este momento, en simultáneo, sobran pesos y, al mismo tiempo, abundan también los dólares.
Mientras subsistan restricciones para que las empresas accedan libremente al mercado cambiario, una parte importante de la liquidez disponible queda canalizada hacia instrumentos financieros emitidos por el Estado.
Por eso, el Gobierno continúa financiándose en el mercado local sin mayores inconvenientes. En la última licitación de deuda del Tesoro, se recibieron ofertas por 16 billones de pesos, aunque se tomaron 12,6 billones. La moneda nacional encuentra pocos destinos alternativos.
Los dólares corren una suerte similar. Las mismas restricciones cambiarias moderan la demanda privada de divisas y permiten al Banco Central absorber buena parte de los excedentes. El resultado es un fortalecimiento de las reservas internacionales, que ya acumulan compras cercanas a los US$ 10.000 millones en lo que va del año. Lejos de enfrentar dificultades para renovar vencimientos, el Estado logró acumular recursos para afrontar los compromisos de junio.
Los beneficios a corto plazo del “superpeso”
Esta aparente tranquilidad financiera convive con señales que podrían considerarse “semáforos amarillos”. Por ejemplo, la persistente apreciación cambiaria. El tipo de cambio real volvió a caer en abril y se encuentra en niveles históricamente bajos. Medido con base diciembre de 2015, el indicador descendió a 60,18 puntos, muy por debajo de los valores observados durante la mayor parte de los últimos años.
Es cierto que este “superpeso” genera beneficios de corto plazo. Ayuda a contener la inflación, abarata importaciones y mejora la percepción de estabilidad. Pero también plantea interrogantes sobre la competitividad de los sectores exportadores y la sostenibilidad de un esquema en el que la moneda local se fortalece en paralelo a unos costos internos que mantienen una dinámica ascendente.
En paralelo, el Gobierno impulsa el “Súper RIGI”, un régimen destinado a atraer inversiones superiores a los US$1.000 millones en actividades nuevas o experimentales. El proyecto ofrece beneficios tributarios, estabilidad regulatoria y condiciones especiales durante treinta años.
La iniciativa refleja la convicción de que, para acelerar el crecimiento, es necesario complementar la estabilización macroeconómica con expansión de la inversión privada.
Este panorama de claroscuros, en el que las buenas noticias se entremezclan con incertidumbres, aparece el Fondo Monetario Internacional para cuestionar la calidad de las estadísticas públicas. La alerta apunta específicamente al Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el Indec, que utiliza una canasta de consumo relevada en 2005 (la actualización de 2018 no se aplica para el índice oficial).
Los anuncios de actualización realizados a principios de este año quedaron en la nada, con lo cual la actual canasta no estaría reflejando las transformaciones en los hábitos de consumo que se experimentaron en las últimas dos décadas en el país.
Mantener ponderaciones antiguas puede derivar en mediciones menos representativas de la realidad actual. El debate trasciende lo técnico: las estadísticas oficiales son una herramienta central para la toma de decisiones públicas y privadas.
La economía argentina expone paradojas y contrastes. Superávit fiscal, abundancia de liquidez y acumulación de reservas se combinan con controles cambiarios, cuestionamientos metodológicos sobre las estadísticas y desafíos asociados a la apreciación del peso.
Controles y regulaciones mediante, la economía de nuestro país continúa siendo capaz de desafiar la experiencia internacional e, incluso, la lógica convencional.
* Lic. Director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano.
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