ECONOMIA
RUMBO CAMBIARIO Y METAS MONETARIAS

Por qué subió el dólar y cómo impacta en la economía

El economista, Juan Luis Bour, analizó el escenario cambiario de 2026, desestimó una disparada del dólar oficial antes de las elecciones y advirtió que el tipo de cambio de equilibrio real es más alto que el actual. Además, destacó el potencial exportador del país, aunque señaló que la llegada de grandes inversiones globales sigue condicionada al "esperar y ver" de los mercados y a la capacidad de construir confianza a largo plazo.

Dolar sube 15092025
Dólar sube | Collage

En una economía marcada por la calma cambiaria pero condicionada por la falta de una fuerte demanda de pesos, los pequeños movimientos del dólar oficial encienden alarmas recurrentes en el mercado local. Para entender si la reciente suba por encima de los $1050 representa una tendencia de cuidado o simplemente una oscilación previsible Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), dialogó con Juan Luis Bour, director y economista jefe de FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas).

En una entrevista a fondo con Néstor Sclauzero el especialista desmitificó el impacto inmediato de las microdevaluaciones sobre los precios, analizó el verdadero valor de equilibrio de la divisa y trazó un panorama sobre el mediano plazo, donde la energía y la minería prometen sumarse al campo como motores de ingresos, siempre y cuando la política logre consolidar una esquiva estabilidad fiscal.

Juan Luis Bour es licenciado en economía egresado de la Universidad de Buenos Aires, se desempeña como director y economista jefe de FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas), ha ejercido como docente universitario y se ha desempeñado como consultor para diversos organismos internacionales.

El dólar en estos días se movió un poco, ¿no? La verdad es que el dólar en Argentina sigue siendo esa fiebre que tanto nos molesta a veces y tantos problemas nos ha generado pero, sin ser un movimiento grosero, pasó los 1050 en el oficial hacia arriba. ¿Es una tendencia para preocuparse o está dentro de lo esperable? ¿Hay que esperar movimientos bruscos? ¿Cuál es la visión que tienen?

Siempre hay razones puntuales de una suba o una baja. Lo que tenemos es un periodo en el cual, en este año 2026, tenemos un superávit comercial muy grande. Va a ser superior probablemente a los 21.000 o casi 22.000 millones de dólares; superávit de comercio de bienes. Por otro lado, hay una importante emisión de deuda por parte de provincias y empresas que antes no podían emitir. Todo eso se vende al Banco Central, que está comprando reservas fuertemente. Pero también ha habido un proceso en estos últimos siete meses, sobre todo de apreciación del peso. El tipo de cambio ya había tocado algo así como 1420 o 1440 en algún momento del año pasado, después cayó y recién ahora está tocando otra vez los niveles del año pasado, subiendo un poquito.

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Es decir, has tenido una caída de la cotización del dólar y una apreciación del peso en un momento en que la economía mostraba inflación alta. ¿Qué es lo que está pasando? Probablemente hay varias cosas. Una es que hay empresas que están empezando a girar al exterior porque antes no se podía. Hay alguna compra mayor de dólares por parte del sector privado y seguramente hay alguna preocupación dentro del Gobierno de que el tipo de cambio se aprecie mucho. Cuando eso sucede, tiene un efecto positivo sobre la inflación, pero se hace más difícil la vida de muchas empresas, como hemos visto en estos últimos tiempos. No me parece que haya que preocuparse porque el dólar suba ahora un 3% o un 3,5% este mes, porque ha estado en cero durante varios meses. Puede ocurrir que, cuando haya menos dólares de las cosechas en el último trimestre y empiece a alumbrarse la idea de la política del año que viene, el tipo de cambio suba un 2% mensual en lugar de un 1%. No son movimientos terribles. Lo que está garantizado es que estamos en un escenario de un dólar tranquilo, por lo menos hasta el periodo electoral. Después veremos.

En teoría, ¿cuánto se tendría que mover? En otros países la gente no tiene ni idea sobre cuál es el valor del dólar, incluso en la región. Habitualmente, ¿tienen movimientos de cuánto, si es que los tienen?

Hay países en que el dólar se mueve fuerte cuando tenés un evento externo. Por ejemplo, ante los anuncios de Trump de poner aranceles muy fuertes o una caída del precio del cobre en Chile, vas a ver que el tipo de cambio va de 700 a 900 o a 1000. Son movimientos muy fuertes en países que tienen una tasa de inflación del 3% anual. Que se mueva un 30% en un país que tiene un 3% es mucho, pero eso tiene poco impacto en los precios domésticos. No tiene un traspaso inmediato porque son economías donde hay confianza en la moneda local. El peso es el elemento central de transacciones e inclusive de ahorro. Entonces, no hay una estampida. Eso mismo pasa en Uruguay y en Brasil, por citar países vecinos. Europa se mueve en otras dimensiones con el euro. En esos países el peso local se aprecia o se devalúa y tiene un escaso impacto. Acá siempre ha tenido mucho impacto, aunque últimamente menos. Tuviste seis meses de fuerte apreciación del peso y, sin embargo, la tasa de inflación, particularmente en bienes, siguió cerca del 3%.

Ahí se cayó un poco un mito de los que tanto se mencionaban: que si el dólar se mueve hacia arriba, todo se mueve. Esta vez el dólar no solo no se movió, sino que fue hacia abajo y los precios se movieron igual. Con lo cual, ese argumento quedó de lado.

Sí, pero eso es un factor que depende esencialmente de las políticas económicas, de la política del Banco Central, etcétera. Yo diría que en este momento lo que preocupa es que no hay una fuerte demanda de pesos por parte del mercado. La demanda de pesos no crece mucho y el Banco Central no puede emitir más porque eso se iría a inflación. Esa preocupación es producto de que todavía tenemos incertidumbres, no solamente políticas, sino sobre el régimen monetario futuro y cuáles serán las reglas; si vas a tener una política sobre agregados monetarios o sobre tasa de interés. El sistema financiero argentino es muy chiquito todavía. Y la cantidad de pesos que manejamos es chiquita para el tamaño de la economía. Por eso están los dólares.

El Banco Central quedó al borde de completar su meta de compra de dólares para 2026

Ahí surge la palabra confianza, porque de esto se trata: desde los grandes capitales hasta el común de la gente. Quizás eso se había logrado en la época de la convertibilidad, donde creíamos que el uno a uno era lo que estaba y no había preocupación. Para que se genere esa confianza y no todos vayan a comprar dólares "por las dudas", ¿en qué bandas tendría que estar el tipo de cambio según la economía argentina? ¿En 1400, en 1500? ¿Tendría que tener estas variaciones? Porque una variación importante indudablemente afecta a esa confianza que se querría ganar. ¿En qué bandas tendría que estar?.

El tipo de cambio en el futuro, si hacés todas las reformas estructurales y llegás a una economía estable sin incertidumbres, podría ser distinto. En ese escenario del "Nirvana" donde todo se logró —que no se alcanzará en seis meses, sino probablemente en cinco o diez años—, podrías tener un peso que, al tipo de cambio de hoy, valga 1300 o incluso menos. Pero eso no lo podés traspasar inmediatamente al presente. Hoy tenés enormes dudas e incertidumbres políticas. Entonces, el tipo de cambio de equilibrio no es el de 1400; será el de 1300 o puede que el de 1500. En la transición el número es más alto que en el momento final. Lo que no podés hacer es creer que hoy ya llegaste al final del camino. Si le imponés a alguien el tipo de cambio de equilibrio del año 2035, matás a muchos que no llegan a ese año.

Hay un detalle interesante: la Argentina siempre tuvo su ingreso vinculado al campo. Se dice en el interior que con una cosecha el país se salva, pero eso depende del clima y del contexto internacional. Una soja a 600 dólares es distinta a una de 150. Ahora, según nos dicen, Argentina tendrá no solo al campo con esos 30.000 millones de dólares, sino otros 30.000 , pueden ser más, de la energía (petróleo y gas) y otro tanto de la minería en un futuro cercano. Habría tres componentes de 30.000 millones; como tener tres trabajos que garantizan el pago del alquiler. ¿Eso nos garantiza que no tengamos en el futuro una crisis como las que tuvimos desde el '88 en adelante?

No te lo garantiza. Te cambian las condiciones. Primero, te facilita un saldo de cuenta corriente positivo permanentemente y te da condiciones para evitar las crisis de deuda periódicas, pero depende fundamentalmente de gobiernos que sean prudentes en su política fiscal. Cuando la Argentina logre tener varios años de superávit en exportación y equilibrio fiscal, podrá tener un nivel de inversión pública mayor y, eventualmente, mantener un pequeño déficit porque tendrá reputación para emitir deuda y pagarla. El problema de Argentina es que ha estado en default permanentemente por políticas de gasto excesivo. Recordemos que el gasto público pasó de 26 o 27 puntos del PIB a un 42 o 43% en la década pasada. Fue una fiesta de gasto mal ejecutado. Hoy ese número ha bajado y está por debajo del 35%. El número ideal es el que vos podés pagar. Ese pago vendrá facilitado por el auge de estos sectores que, se espera, se extiendan a los demás. Los servicios tendrán que moverse si tenés una economía de energía, minería y agro poderosa.

Sobre todo porque la minería y la energía no generan tantos puestos de trabajo. Ingresar en una economía de servicios basada en esos ingresos, ¿cuánto tiempo puede llevar? Australia tuvo un proceso similar, ¿cuántos años demoró?

Australia fue un proceso que llevó, entre otras cosas, a decidir no producir automotores. Los australianos no los producen, los chilenos tampoco; los compran afuera. Eso significó desmantelar una industria importante por sus proveedores y servicios asociados. No digo que eso tenga que pasar aquí, pero sí que podrías tener que desmantelar actividades donde sos ineficiente. Lo que es importante, es que es un proceso donde algunos pueden caer, pero no necesariamente un sector desaparece, porque pueden surgir empresas muy eficientes que sean proveedores mundiales.

Lo que pasa con las camionetas, quizás.

Te tenés que especializar; no podés producir de todo. ¿Cuánto tiempo? Es un proceso de al menos cinco a siete años por la estabilidad macroeconómica. La estabilización no se logra en dos años; ese es el estándar internacional. Siempre que no hagas "macanas" en el medio y no tengas shocks negativos. Es un camino largo y habrá que ver si la clase política y la población estamos convencidos de que tenemos que ir por este camino.

Lo último: ¿qué dice la gente que tiene que invertir? Aquellos que pueden venir a la Argentina o ampliar lo que ya tienen. ¿Qué se murmura sobre si esto sigue o si lo que viene cambia de dirección?

Hay una percepción de que Argentina tiene una oportunidad de cambiar y que algunos cambios ya están lanzados. En minería o hidrocarburos se está hundiendo capital. Algunos están dispuestos a hacerlo anticipadamente, pero la mayor parte aplica el "wait and see" es decir "yo espero para ver si esto se sostiene". Las tendencias apuntan a que hay confianza en que Argentina entró en una dimensión diferente. No sabemos si para graduarse o para ser un buen estudiante.

Ahí está el problema: cada dos años hay elecciones de medio término y se espera a ver el resultado para seguir invirtiendo, pensando que luego viene la presidencial y todo cambia. A Milei le queda un año y medio de ciclo político-económico real, porque el año que viene entramos en proceso electoral y todo queda en "standby", que es un problema que tenemos en Argentina.

Sí, está claro. Entraremos en discusión política en el cuarto trimestre de este año. Argentina tiene antecedentes malos: tuvo una década de convertibilidad con mucha inversión y cambios enormes, pero después vino un periodo de pocos años buenos por precios internacionales altos de las commodities y luego nos gastamos todo y nos fuimos a la "B". Esto es un antecedente. Argentina tiene mala reputación internacional. Cambiar una mala reputación requiere tiempo. Alguien que tiene muy mala reputación es difícil que vos le confíes tus palabras o tus pesos. Pero hay mercados donde algunos apuestan anticipadamente y eso está pasando en hidrocarburos y minería. Eventualmente, el agro es una base muy sólida que podría ayudar a que se mantenga la expectativa de cambios, con esta gestión o con una alternativa.

Lo último, Juan Luis. Hemos incorporado algo original, al menos dese el '83 a esta parte, que es el apoyo de Estados Unidos. Parece que miran a América Latina a través de Argentina y apuestan fuerte por Javier Milei. Pero muchos creen que a Donald Trump no le irá bien en las elecciones o en una eventual reelección. Ese vínculo que hoy impacta positivamente en el país, ¿podría impactar negativamente si cambia?

Es un elemento de riesgo que hay que tener en cuenta. Porque vos el año pasado, pudiste pasar las elecciones de medio término con un apoyo inesperado y si noles va bien, el punto es que Argentina algún día tiene que "graduarse" pudiendo estar más sola, sin necesidad del apoyo transitorio de los Estados Unidos. Hoy todavía ese apoyo está, mañana no sabemos. Por eso es parte de las dudas que existen hoy en día.

MEG / EM