Memoria, verdad y justicia

A 50 años del golpe, un libro reúne 50 historias surgidas de los juicios por delitos de lesa humanidad

La Retaguardia, medio especializado en la cobertura de los juicios por delitos de lesa humanidad, reunió relatos surgidos de expedientes judiciales y testimonios en tribunales. El libro se publica a pocos días del 50° aniversario del golpe de 1976 y recupera el impacto humano del plan represivo.

Libro sobre juicios de lesa humanidad Foto: Cedoc

Carlos Ramírez tenía 6 años el 14 de marzo de 1977. Esa madrugada, efectivos de la Policía y del Ejército rodearon su vivienda y abrieron fuego. Su madre, Vicenta, murió por un disparo en la cabeza a pesar de haber levantado un trapo blanco para comunicar que se entregaba. La Justicia decidió que el niño y sus dos hermanitos, María Ester de 4 y Mariano de 2, fueran enviados al Hogar Casa de Belén, donde vivieron hasta diciembre de 1983. En la institución les cambiaron el apellido y los sometieron a todo tipo de vejámenes: golpes, violencia psicológica y abusos sexuales. Cuando alguno preguntaba por su familia de origen, lo trataban de "terrorista" o "subversivo" y era castigado. Fueron siete años. Toda la infancia. 

45 años después, en abril de 2022, Carlos contó esta historia ante el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata. Declaró desde Suecia, el país donde se instaló cuando regresó la democracia y se reencontró con su padre. La suya es una de las “50 historias de juicios por la dictadura en Argentina”, el último libro publicado por La Retaguardia

"Que digan dónde están": a 50 años del último golpe de Estado en Argentina, convocan a marchar el 24 de marzo con fotos de desaparecidos

La Retaguardia nació en 2003 y se convirtió en un medio de referencia en el seguimiento de los juicios por lesa humanidad. La pandemia obligó a transformar la lógica de las coberturas y en junio de 2020 comenzaron a transmitir los procesos judiciales por YouTube. 

En un principio, hubo tribunales que rechazaron la transmisión de ciertos momentos, como las declaraciones testimoniales o la lectura de alegatos. Pero con el correr del tiempo los permisos se fueron ampliando y, en julio de 2024, la Cámara de Casación Penal falló a favor de la televisación de todos los juicios

La decisión fue clave para transparentar la administración de justicia. Es más, fue el puntapié para que otros medios ahora utilicen la herramienta. No son pocos los portales de noticias que, por ejemplo, tienen en la home de su sitio la transmisión del juicio por los cuadernos de Centeno

Sacaron la placa conmemorativa de las víctimas de la dictadura militar en la Casa Argentina en París

Sin embargo, La Retaguardia no solo reproduce la transmisión oficial. “Generamos imágenes y decidimos dónde hacer foco. Es una cobertura. Y, gracias a eso, hubo sobrevivientes que reconocieron a sus torturadores a través de la pantalla. En el juicio de la Contraofensiva, por ejemplo, una mujer que estaba en Río Gallegos viendo La Retaguardia reconoció a un policía que había ido a declarar como testigo. Ese hombre, dos años después, terminó condenado”, contó a PERFIL Fernando Tebele, uno de los fundadores del medio. 

Testimonios en primera persona 

El libro “50 historias de juicios por la dictadura en Argentina” se publica en un contexto particular: el próximo 24 de marzo se cumple el 50° aniversario del último golpe de Estado cívico-militar en la Argentina y, contra lo que se podía suponer hace algunos años, las políticas de Memoria, Verdad y Justicia parecen haber dejado de ser un consenso transversal. 

Antes de convertirse en presidente, Javier Milei aseguró que los crímenes cometidos por la dictadura habían sido “excesos”. Su vice, Victoria Villarruel, es uno de los símbolos de la defensa de la familia militar. La narrativa sobre qué sucedió en la Argentina durante los ‘70 es un nudo central en la batalla cultural que pretende dar La Libertad Avanza. 

Escondites y silencios bajo la dictadura

“Le quieren contar a las nuevas generaciones una realidad que no fue. No levantan la teoría de los dos demonios, sino que hablan de uno solo: la guerrilla, a la que intentan mostrar con acciones terroristas que fueron excepcionales y no una generalidad. Hasta les quieren abrir causas. Ya no se puede hablar de negacionismo que no hay quien no sepa lo que pasó en el país. Ahora son reivindicacionistas”, aseguró Tebele.  

Por eso La Retaguardia decidió compilar 50 testimonios que forman parte de los expedientes judiciales. En clave de crónica periodística, en cada historia se advierte el impacto humano de lo que fue un plan sistemático de exterminio realizado por las fuerzas del Estado. 

Los desaparecidos, los torturados en los campos clandestinos y los bebés apropiados fueron las víctimas más visibles de la dictadura, pero no los únicos. La declaración de Carlos Ramírez y sus hermanos demuestra que hubo infancias diezmadas. Mariana Eva Pérez, autora de “Diario de una princesa montonera”, perdió a sus padres cuando tenía 15 meses y reclama que la Justicia no la reconozca como víctima y que solo pueda participar de los juicios como querellante. La suya también es una de las historias del libro. 

50 años de los decretos de aniquilamiento: el origen legal del terror de la dictadura militar

En los dos tomos que componen la publicación, la violencia sexual aparece como una constante. En una de sus declaraciones, Nilda Eloy, que pasó por seis centros clandestinos de detención del Circuito Camps, lo dijo con claridad: “Es necesario juzgar los delitos sexuales como prácticas sistemáticas, no subsumidas a los delitos generales. No creo que nadie tenga una erección y pueda violar a una detenida solo porque lo dice un superior”. 

Las 50 historias son un recorte de la inmensa cantidad de personas que declararon en la Justicia. Hablan protagonistas directos del terror, pero también hijos, hermanos y amigos. También hay relatos de familiares de genocidas que decidieron colaborar con la búsqueda de Justicia. 

Se recuperó, por ejemplo, el caso de Martín Azcurra, que encontró cuatro dibujos en poder de su padre, el represor Héctor Raúl Azcurra. Los había hecho Laura Susana Martinelli durante su cautiverio. Uno era un autorretrato en el que aparecía junto a su pareja encapuchados y esposados. Se los entregó a la hija de la víctima, Mariana Luz Oliva, quien los expuso durante el juicio “Subzona 15 III” de Mar del Plata. “Esto es testimonio gráfico directo de mi madre, ella es la que está presente en este momento”, dijo frente a los jueces. 

Los juicios por delitos de lesa humanidad, hoy 

El libro de La Retaguardia se presentará el viernes 13 en la sede de SiPreBA, en la Ciudad de Buenos Aires. Además de Tebele, escribieron María Eugenia Otero, Eduardo Anguita, Carlos Rodríguez, Ailín Bullentini, Sergio Zalba, Giuliana Crucianelli, Pedro Ramírez Otero, Ángela Urondo Raboy, Diego Martínez, Julia Varela, Camila Cataneo, Estela Pereyra, Diego Adur, Raúl Olivera Alfaro, Adrián Camerano, Valentina Maccarone, Mónica Muñiz Mexicano, Julián Bouvier, Ramiro Laterza, Martina Noailles, Pablo Salinas, Luis Enrique Angió, Gabriela Suárez López, Eva González García y Belén Tenaglia. 

El fin del Nunca Más

El prólogo y los epílogos estuvieron a cargo de Pablo Llonto, Ana Oberlin, Mercedes Soiza Reilly, Karina Yabor, Daniel Obligado, María del Carmen Verdú, Gabriela Sosti, Ana María Careaga, Esteban Rodríguez Eggers, Guadalupe Godoy y Claudia Cesaroni.

El objetivo de los autores no solo fue recuperar las historias en el mes del aniversario del golpe, sino que también consiste en un intento para llegar a las generaciones más jóvenes. Por eso, y hasta el 24 de marzo, La Retaguardia viene publicando pequeños fragmentos de las historias en sus redes sociales. 

En la actualidad, hay 10 juicios activos en todo el país y el próximo 11 comenzará el debate oral por la causa La Fronterita, que aborda la responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad cometidos en Tucumán. En el expediente se investigan los delitos de privación ilegítima de la libertad con apremios, vejaciones, aplicación agravada de torturas, violación de domicilio y desaparición forzada, hechos que tuvieron como epicentro el centro clandestino que se instaló en un ingenio azucarero. 

Delitos menores: ni la dictadura se animó a tanto

El tema no está cerrado y aún quedan historias por reconstruir. El pacto de silencio de los represores continúa y la mayoría de los sobrevivientes ya declaró. Sin embargo, en los organismos de derechos humanos consideran que todavía hay margen para conocer detalles de lo sucedido a través de los jóvenes que cumplieron el Servicio Militar Obligatorio durante aquellos años, los colimbas.  

Esos jóvenes hoy tienen entre 65 y 70 años. En el juicio por los Vuelos de la Muerte en Campo de Mayo la Justicia los llamó a declarar y sus testimonios fueron determinantes. La fiscal Mercedes Sosa Reilly escribió al respecto en el epílogo del libro, donde se refirió a los colimbas como víctimas que, en muchos casos, luego sufrieron la brutalidad de la dictadura en la Guerra de Malvinas

“Quizás todavía creen que lo que vieron no es tan importante. Pero entre quienes declararon en aquel el juicio hubo alguien que contó que había visto las ampollas de la droga con la que dormían a las personas al lado de la pista de aterrizaje; otro, cómo se movían los aviones; otro, al oceanógrafo que fue convocado para evaluar el mejor momento para tirar los cuerpos al agua y evitar que aparezcan en las costas. Cada pedacito sirvió para reconstruir cuál era el mecanismo”, contó Tebele. 

Cinco décadas después del golpe de Estado, los juicios continúan y el pasado todavía se sigue reconstruyendo pieza por pieza. En ese proceso, la cobertura periodística de La Retaguardia funciona como un archivo vivo. Los testimonios que nacieron en los tribunales reconstruyen el pasado, pero también hablan hacia el futuro. 

 

GL/ff