Congreso: antes del Presupuesto y Malvinas, el Gobierno recalcula para mitigar daños
El oficialismo volvió a pagar los costos de subestimar un frente de conflicto que terminó de cristalizar una nueva derrota para la administración libertaria. En la Casa Rosada la orden es obturar el avance opositor, pero ya quedó definida una agenda ajena a los intereses de Milei. Se acortó la línea de tiempo: al debate que se viene se suma la reforma por Malvinas y el Presupuesto 2027.
La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, estuvo obsesionada con la Cámara de Diputados. El miércoles siguió de cerca la sesión que impulsó la oposición y obligó a su tropa a cambiar de estrategia sobre la marcha. También pasó dos horas dentro del despacho del titular del cuerpo, Martín Menem. Su presencia no pasó inadvertida y mucho menos para un oficialismo que otra vez pasa las horas en estado asambleario. En la previa de la sesión, ante la imposibilidad de demoler la ofensiva de ocho bloques adversarios, el bloque libertario que conduce el cordobés Gabriel Bornoroni pegó un volantazo y decidió bajar al recinto para mitigar el impacto de una derrota numérica que, si se repite, Javier Milei revertirá con un nuevo veto, aunque los costos políticos sean muy distintos a las pulseadas anteriores.
La decisión de fondo está tomada: si finalmente el frente opositor consigue unificar propuestas y avanzar con soluciones para el endeudamiento familiar, el Presidente reanudará la pelea que ya sostuvo con la Ley de Financiamiento Universitario, es decir, vetar una eventual sanción del Congreso y también afrontar una posterior insistencia de las dos cámaras. El mensaje que bajó el Presidente a todos sus legisladores es que obstaculicen todo lo que puedan el avance de una norma que atenúe el impacto financiero de 6.000.000 de endeudados con bancos, entidades no financieras y billeteras virtuales.
Milei suspendió su visita a Londres mientras crece la tensión por Malvinas
El problema, según lamentan dentro del oficialismo, será cumplir con la intransigencia presidencial. Sostener esa decisión no será fácil por razones de desgaste político y también por la pérdida de apoyos que la Casa Rosada descontaba. La demostración está en los ocho bloques que ya habían reunido 133 voluntades hace dos semanas. Este miércoles arrancaron la sesión con 135 presentes. Fueron seis por encima del cuórum necesario y eso activó la aplicación del volantazo libertario. El bloque bajó al recinto para reducir el impacto de una mayoría esquiva que el Gobierno no pudo desgranar. Los movimientos fueron erráticos y condicionados entre los errores de cálculo y la división interna de criterios sobre cómo afrontar la instalación pública del endeudamiento familiar.
Listos para el desembarco, los libertarios poblaron sus bancas apenas vieron que efectivamente no habían impedido la ofensiva opositora. Después hicieron lo propio las bancadas del radicalismo y el PRO, que también siguen masticando bronca por encontrarse nuevamente con un escenario definido por los volantazos del oficialismo y las desprolijidades que le permitieron fortalecerse a la oposición.
Para la expectativa previa que había concentrado el debate y por los cuatro intentos anteriores, el trámite parlamentario del miércoles fue breve pero intenso. Ni siquiera llegó a las seis horas que se esperaban. Duró la mitad de lo previsto, pero terminó de cristalizar en términos numéricos el giro del oficialismo.
Con los libertarios dispuestos a votar a favor, la sesión dejó de ser un examen sobre el cuórum y se transformó en una disputa sobre los tiempos que demorará la Cámara Baja para tratar los dictámenes que llegarán al recinto antes de fin de mes.
La oposición, aun con ocho bloques unidos tácticamente, no alcanza a dos tercios de los presentes para tratar un proyecto sobre tablas. Pero con el numero que tenía pudo sesionar y concretar los emplazamientos. Consisten en una orden del recinto a distintas comisiones para que traten un proyecto. En este caso ambos llegaron a los 249 votos a favor, un número que no se veía hace mucho en un recinto ultradividido.
Sin embargo, con esta demostración de fuerza ese entramado opositor transitorio terminó de instalar dos temas muy reactivos para el Gobierno que tienen una enorme diferencia con la experiencia del financiamiento universitario. La cantidad de endeudados constituye un frente comunicacional más difícil para el oficialismo que el debate por la educación superior pública. En este caso golpea con mucha fuerza a una gran porción de votantes que respaldaron a Milei, fideliza las convicciones de quienes nunca lo hicieron e instala un espejo muy incómodo para el operativo reelección del Presidente.
El debate parlamentario tendrá sus dos primeras escalas el martes que viene y el siguiente. Serán dos reuniones informativas de las comisiones de Finanzas y Defensa del Consumidor. En ambas jornadas hablarán expositores invitados. El oficialismo, antes del volantazo del miércoles, ya había activado la comisión de Finanzas para tratar de desgranar el movimiento opositor. La idea era que ese gesto convenciera a algunos aliados del Gobierno para que no le prestaran sus votos a Unión por la Patria. No funcionó y las reuniones organizadas por LLA fueron un primer anticipo de lo que vendrá en las próximas semanas.
La Casa Rosada envió a exdirectores del Banco Central y también buscó que expusieran los representantes de las cámaras de bancos, entidades no financieras y billeteras virtuales. Los enviados de los bancos reconocieron que ya hicieron medio millón de refinanciaciones individuales y que prefieren seguir así, que tener que afrontar un cambio en la legislación. Quienes hablaron en nombre de las fintech contaron que tienen 21 millones de usuarios que pidieron algún crédito y que tienen 5 milllones en mora. Ambos sectores evitaron hablar de las tasas de interés, aunque saben que un sector del Gobierno planea limitarlas como una forma de evitar un empeoramiento de los casos cuando arranque el año electoral.
Esas explicaciones volverán a retumbar en los próximos dos martes que se vienen. De acuerdo con la decisión del recinto las dos comisiones deberán dictaminar el martes 29 y desde entonces correrá la cuenta regresiva para una sesión que podría realizarse al día siguiente. El cronograma implica el desembarco en el Congreso de un tema que el Ejecutivo negó desde su origen y minimizó. Aunque hay un sector del oficialismo que cocina la idea de un plan de mitigación, el Presidente se resiste a reconocer que es una enorme falla de su economía. Las consecuencias electorales son imprevisibles si la polémica sigue hasta el año que viene y por eso los aliados dadores de votos del oficialismo prefirieron resguardarse,
En el oficialismo prefieren aferrarse al vaso medio lleno. Reivindican que fue similar al cronograma de trabajo que habían impulsado y que en la sesión no hablaron de los temas de fondo. Respecto a las comisiones que tratarán los proyectos también destacan que evitaron que intervenga Presupuesto y Hacienda, porque de ese modo ningún dictamen puede implicar erogaciones de fondos públicos ni subsidiar o "incurrir en gastos". También celebran que las comisiones involucradas son controladas por el oficialismo y de ese modo podrán incidir en los dictámenes. Los números son lábiles para el oficialismo por la intransigencia del Presidente.
Respecto a la prórroga de la emergencia en discapacidad, los proyectos serán tratados el miércoles 16 y 23. No es lo que piensan los opositores y tampoco el PRO, que le envió un duro mensaje a la Casa Rosada: si no le pagan a los prestadores entonces podrían plegarse al amargue de prórroga, Los libertarios preparan un dictamen parta contener ese malestar y reconocen que hubo interlocutores de la Secretaría de Discapacidad que no aportaron ninguna solución. . En el bloque libertario aseguran que no hace falta prorrogar la norma, porque ha sido cumplida.
El reproche del PRO confirmó que el Gobierno no logra combinar los espasmos de mitigación con la intransigencia presidencial. El asunto fue parte de la nueva reunión que los representantes macristas tuvieron con sus pares libertarios y el todoterreno Diego Santilli, que no renunció al PRO, pero es la espada estrella del Gabinete libertario.
A la salida de la reunión, el PRO anunció que respaldará los proyectos que el Gobierno envíe por Malvinas y avanzaron con los sondeos electorales para explorar una alianza en 2027. Pero los gestos no logran borrar la desconfianza mutua y son el prólogo de los movimientos que se avecinan la semana que viene.
Milei reunirá a sus legisladores el lunes para hablar sobre el paquete de Malvinas y el martes 15, cuando arranque el tratamiento en comisiones de los proyectos por endeudamiento, vencerá el plazo legal para la presentación del proyecto de Presupuesto 2027. Son dos textos cruciales para la Casa Rosada, pero el camino estará dominado por la agenda opositora que los libertarios no pudieron contener. El sendero que eligió MIlei para aplicar otro veto tiene más espinas que la experiencia anterior.
CM/MSS
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