Mil días de Milei: las diez palabras que el presidente libertario cambió para siempre
La batalla cultural es central para el mandatario, que disputa el sentido común término a término.
Este viernes 4 de septiembre, Javier Milei cumple mil días al frente del Poder Ejecutivo nacional. Desde antes de asumir su cargo, incluso desde el momento en que empezó a distinguirse como figura pública entre el mar de panelistas de televisión, se caracterizó por un uso del lenguaje muy personal, a la vez agresivo, creativo y de alto impacto.
Milei se toma muy en serio la batalla cultural, y es consciente de que comienza al nivel del lenguaje. Estas son diez de las tantas palabras que ya no suenan como antes en la Argentina:
1. Motosierra
De cómo una herramienta de trabajo se convierte primero en un ícono del cine de terror, y después, en símbolo de los recortes fiscales que juega a excitar el sadismo de las masas. Si esa es la herramienta para talar de raíz el gasto público, los salarios y costos operativos ocuparían, en esa metáfora, el lugar de una suerte de selva descontrolada y parasitaria.
Milei empezó a hablar de motosierra mucho antes de asumir. En un acto del 25 de junio de 2022, en Córdoba, presentó su programa económico como “Plan Motosierra”. Ya en plena campaña, el símbolo se hizo físico: los primeros en llevar motosierras reales a una caravana política fueron seguidores del municipio de Ituzaingó.
Según cuenta Hugo Equiza, hoy candidato a intendente, fue una idea del militante Juan del Corral. Hoy hay una motosierra en una vitrina que funciona como decorado en el estudio del canal de streaming libertario Carajo. Como símbolo anduvo tan bien que Milei lo exportó: en su recordado viaje a Estados Unidos para participar de la CPAC en febrero de 2025, le regaló a Elon Musk una motosierra de colección, creada especialmente por el artesano argentino Mariano "Tute" Di Tella, y grabada con la frase "¡Viva la libertad, carajo!". El tecnomagnate la blandió emocionado y posó para las fotos.
La idea de la motosierra trae a la política todo el imaginario del cine gore: cuanta más sangre y más sufrimiento, mejor.
2. Licuadora
En las antípodas de la motosierra, una máquina que luce mucho más inofensiva -un electrodoméstico, asociado a mamás y meriendas-, pero que también puede entrar al imaginario de las narrativas gore: al fin y al cabo, también tiene cuchillas afiladas que se usan para cortar y desmenuzar.
La licuadora complementa a la motosierra en la lucha contra el gasto público y el déficit fiscal. Donde la motosierra es espectacular y grandilocuente, la licuadora es humilde pero efectiva: en lugar de cortar gastos de un zarpazo efectista, licúa -es decir diluye, aligera, adelgaza- los salarios y su poder adquisitivo, principalmente por medio de la inflación.
Milei empezó a hablar de “licuadora” a comienzos de 2024, poco después de asumir como presidente. No fue una idea propia: tras la devaluación de diciembre de 2023 y la escalada inflacionaria que la siguió, periodistas, economistas y dirigentes de la oposición empezaron a señalar que el superávit fiscal que festejaba el gobierno se debía no solo a la motosierra (recorte estructural) sino también y sobre todo a la licuadora: el ajuste real pasaba por la licuación de salarios públicos, jubilaciones y partidas presupuestarias
Era un término peyorativo, pero Milei se lo apropió como bandera. El 14 de febrero, dijo en una entrevista con Luis Majul “La motosierra y la licuadora no se negocian”. El 6 de marzo, en un discurso en la escuela a la que asistió, el Cardenal Copello de Villa Devoto, explicó: “Un ajuste tan rápido tiene licuadora. Lo que pasa es que si la licuadora se vuelve permanente, se vuelve motosierra”.
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3. Casta
La palabra “casta”, que designa a la dirigencia política como una élite con privilegios, fue uno de los grandes hits de la campaña presidencial de Milei, y antes, de su primera batalla política: la de candidato a diputado en 2021,. En su primer mitín, el 7 de agosto de ese año en la Plaza Holanda, Milei desafió: “Hay que derrumbar el modelo defendido por la casta política, que lo único que ha generado es transformar al país más rico del mundo en uno de los más pobres". Y remató: "Primero estamos los que nos rompemos el orto laburando, no la casta política".
La palabra le había llegado a través del asesor Mario Russo. Él la había tomado del movimiento español Podemos, que la usaba desde 2013, especialmente Íñigo Errejón; él, a su vez, la había copiado del italiano Beppe Grillo y su movimiento 5 Estrellas, a partir de 2007. Grillo dijo haberse inspirado en el libro La Casta. De cómo los políticos se volvieron intocables (2007), de los periodistas Gian Antonio Stella y Sergio Rizzo. La noción tenía un recorrido y una misión: ungir a quien la usa como antisistema y diferenciarlo de los políticos desprestigiados. Por izquierda o por derecha.
En octubre de 2023, como candidato presidencial, Milei afirmó: "La casta se compone, básicamente, de los políticos corruptos, los empresarios prebendarios, los sindicalistas que entregan a sus trabajadores, los micrófonos ensobrados que son cómplices y ocultan todos estos negocios y mundos y, obviamente, los profesionales que son cómplices de los políticos". Una definición tan laxa como funcional.
4. Ensobrados
“Micrófonos ensobrados”: la máquina de memear de Milei estaba afilada. “Ensobrados” es quizás su palabra más eficiente: no refuta un argumento, sino que disuelve a quien lo formula. Si un periodista está ensobrado, es decir que aceptó un soborno, su trabajo deja de ser información y se convierte en una operación política.
Ya como presidente, Milei usó la palabra en su primer discurso ante la Asamblea Legislativa, el 1 de marzo de 2024, hablando de "formadores de opinión ensobrados". El 12 de junio de ese año, en la ExpoFI de La Rural, reiteró: "La casta no solo son los políticos ladrones, sino que también son los empresarios prebendarios, son los medios y periodistas ensobrados". El momento consagratorio llegó el 28 de septiembre de 2024, en Parque Lezama: "Acá tienen a los 'trolls'. Periodistas corruptos, ensobrados", gritó ante una multitud que respondió coreando insultos. "Escuchen, periodistas ensobrados, lo que la gente siente por ustedes", remató Milei señalando a la prensa.
Desde entonces el término se volvió calificativo genérico y cotidiano: según el análisis de FOPEA, es uno de los adjetivos con los que nombra sistemáticamente a los periodistas. Desde abril de 2026, asegura que al “95%” de los profesionales les cabe este insulto.
Es interesante cómo, en un mundo de finanzas cada vez más inmateriales, donde el dinero en efectivo prácticamente ha desaparecido, el “sobre”, un objeto de papel, se mantiene como símbolo de dinero en negro, malhabido y clandestino.
5. Zurdos
La denominación de "zurdo" como insulto para los militantes de izquierda es histórica en los discursos de derecha, generalmente en versiones más extensas y agresivas como “zurdos de mierda”. Lo que hizo Milei fue llevarla del margen al centro, desde sus comienzos como panelista de televisión. En la campaña de 2023 ya era una de sus fórmulas recurrentes: "tiemblen, zurdos de mierda", junto a frases como “zurdos empobrecedores” y "odiadores de la vida".
En julio de 2026, Milei provocó un grave conflicto diplomático con Brasil al decir, en el lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro en San Pablo, que Lula se había metido en la política argentina "para tratar de torcer la historia en favor de los zurdos de mierda"," y también lo llamó "basura socialista".
El término convierte una identidad política en un insulto, y a la vez va más allá de las ideologías: Milei llamó “zurdos” a Horacio Rodríguez Larreta, Martín Lousteau y a todo Juntos por el Cambio. Según el análisis de James Grainger en Buenos Aires Times, este uso ya no designa solo a militantes de izquierda sino a cualquiera que extraiga "beneficio indebido a costa del resto". De ahí su uso irónico y expansivo en el lenguaje cotidiano, donde hoy se llama "zurdo" al comerciante que sube los precios o al vecino que ocupa dos lugares de estacionamiento.
6. Degenerados
Otro insulto tradicional de las derechas, ligado a las teorías de la degeneración del siglo XIX. El nazismo habló de "arte degenerado". Milei le puso su sello creativo al hablar de “degenerados fiscales”, lo que implica catalogar la inversión o gasto público como una perversión, desde un punto de vista moral. Así, se entronca con una de sus máximas de gobierno, la que reza “La moral como política de Estado”.
El primer registro documentado es de fines de febrero de 2024, en plena disputa por la Ley Bases en el Congreso, cuando llamó “degenerados fiscales” a los diputados que objetaban los recortes drásticos. En junio habló de “un conjunto de degenerados fiscales votando proyectos alocados para romper el equilibrio fiscal".
El uso cumple una función precisa dentro de la economía política del discurso mileísta: patologiza al adversario. La "casta" es corrupta, el "zurdo" es repulsivo, pero el "degenerado fiscal" está enfermo: no solo roba, sino que disfruta destruyendo. Así, reclamar un presupuesto deja de ser una posición política discutible y pasa a ser una conducta perversa, asociada al vicio.
7. Coloso
Un elogio, para variar un poco. Milei usa esta palabra con referencias míticas para referirse a su ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, el principal operador de la motosierra.
La primera vez que usó este apodo fue el 24 de abril de 2024, durante su discurso en una cena del think tank libertario Fundación Libertad. Al iniciar su discurso, el presidente Milei saludó a los presentes y exclamó con entusiasmo: "Está el coloso de, está Federico Sturzenegger", bautizándolo formalmente con ese apodo ante la política y los empresarios.
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Según la Real Academia Española, un coloso es una estatua gigantesca, como el famoso Coloso de Rodas, pero también una “persona o cosa que sobresale por sus cualidades grandiosas o excepcionales”. Milei usa el término para darle dimensiones míticas al principal responsable del desguace del Estado.
8. Estado
Si hay una palabra que resume la ontología política de Milei, es "Estado", tomada como enemigo. La frase que condensa esta idea, "El Estado no es la solución, es el problema", se viralizó en agosto de 2023, durante la campaña presidencial, en un video donde Milei arrancaba tarjetas de un tablero con los nombres de los ministerios que pretendía eliminar al grito de “¡Afuera!”. Ya en agosto de 2021, El Cronista titulaba un artículo sobre "Cinco definiciones fuertes de Javier Milei: armas, drogas, homosexualidad, aborto y el Estado como enemigo".
La idea del Estado como problema es del presidente de Estados Unidos Ronald Reagan, uno de los referentes políticos de Milei. Con una pequeña diferencia: la frase de Reagan habla del gobierno, no del Estado. Literalmente dijo en 1981: "Government is not the solution to our problem, government is the problem". Milei la adaptó, la cargó de teatralidad y la convirtió en mantra. Así, buscó combatir las nociones de “Estado de bienestar” o “Estado paternalista”, y reemplazarlas por una idea asociada a la opresión, la decadencia y la casta.
El 6 de junio de 2024, ya presidente, dijo en una entrevista: “Amo ser el topo dentro del Estado, soy el que destruye el Estado desde adentro" . Y continuó: “La reforma del Estado la tiene que hacer alguien que odie el Estado y yo odio tanto al Estado que estoy dispuesto a soportar todo este tipo de calumnias, injurias, mentiras, tanto sobre mi persona como sobre mis seres más queridos, que son mi hermana, mis perros y mis padres, con tal de destruir al Estado”.
9. Carajo
"¡Viva la libertad, carajo!" es el latiguillo que Milei usa para cerrar discursos, posteos y hasta para firmar tratados internacionales. Si bien en los últimos años presidentes como Donald Trump y Jair Bolsonaro han hecho uso frecuente de lenguaje soez, en lo que se documentó como “populismo performático”, ninguno fue tan lejos en la oficialización y normalización del insulto: la puteada como política de Estado.
La expresión es de uso extenso en el lenguaje cotidiano, y hasta se puede emparentar con la consigna peronista “¡Viva Perón, carajo!”. Su uso por Milei documenta un elemento clave en su triunfo de 2023: la captura del voto enojado y visceral. También habla de una habilidad para capturar la atención mediática y popular: en las redes, quien insulta suele ganar el premio de la viralización.
A tal punto esa reivindicación de los insultos se volvió emblemática, que el canal de streaming oficialista donde despliegan su artillería comunicacional Las Fuerzas del Cielo, fundado en julio de 2024, fue bautizado precisamente Carajo.
10. Libertad
"Libertad" es la palabra-madre de todo el universo simbólico mileísta, y el nido de la serpiente de la batalla cultural: es mucho lo que se disputa en ella.
La Libertad Avanza se constituyó como partido el 14 de julio de 2021. Pero el primer registro documentado de Milei usando "libertad" como eje de su discurso electoral es el 13 de agosto de 2021, cuando lanzó su primer spot de campaña para diputado, que finalizaba con la arenga: "Es hora de votar por la libertad". Días antes, en su primer acto político en Plaza Holanda, ya había dicho: "Hoy todas las propuestas necesitan sumar la consigna libertad pero, ¿por qué sustitutos si acá tienen el original?".
Milei, fiel a su estilo, se jugó el todo por el todo con esta palabra: la vació de su sentido conceptual y de su recorrido en los campos políticos de la izquierda, el nacionalismo y el anarquismo, para asociarla principalmente a las libertades económicas -en su lucha contra los impuestos- e individuales -en su lucha contra el Estado y las regulaciones. En este camino, recorrido durante el segundo año de la pandemia de Covid 19, Milei capitalizó también los reclamos anti confinamiento. La libertad, así, se convirtió en un ideal anarcolibertario, que consagra el libre albedrío y desafía toda autoridad, especialmente las sanitarias, educativas y fiscales.
En 2022, en el marco de un debate moderado por Jorge Fontevecchia en el ciclo Periodismo Puro, Juan Grabois dijo a Milei: "Si vos tenés que elegir entre no comer y ser explotado por 18, 14 o 10 horas, yo elegiría ser explotado, pero esa no es mi voluntad..." Milei defendió: “También podés elegir si querés morirte de hambre”. Y remató: “Cada uno puede hacer de su vida lo que se le dé la gana. ¿Por qué me querés imponer una preferencia? ¿No te parece autoritario?”
LT
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