Alerta en la industria por la capacidad instalada
El dato surge de un informe elaborado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Admira), que advirtió sobre la fuerte caída de la actividad, la retracción del consumo y el impacto de la apertura importadora.
La industria argentina volvió a encender señales de preocupación luego de que un relevamiento privado revelara que la capacidad instalada del sector se encuentra apenas en el 40,9%, uno de los niveles más bajos de los últimos años. El dato surge de un informe elaborado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Admira), que advirtió sobre la fuerte caída de la actividad, la retracción del consumo y el impacto de la apertura importadora.
Según el estudio, más de la mitad de las empresas consultadas aseguró que trabaja muy por debajo de sus posibilidades productivas, un escenario que genera incertidumbre sobre el empleo, las inversiones y la sostenibilidad de numerosas fábricas en todo el país.
Desde la entidad señalaron que la baja utilización de maquinaria y líneas de producción refleja un freno generalizado en la demanda interna. Además, remarcaron que muchas compañías redujeron turnos de trabajo, suspendieron proyectos de expansión y comenzaron a revisar costos para mantenerse operativas.
“La industria necesita previsibilidad y recuperación del mercado interno. Hoy hay empresas que producen menos de la mitad de lo que podrían fabricar”, expresaron desde Admira al presentar el informe.
El relevamiento también detectó que varios sectores manufactureros enfrentan dificultades para competir frente al ingreso de productos importados, especialmente en rubros como metalurgia, línea blanca, maquinaria y autopartes. Empresarios consultados alertaron que el contexto actual favorece una pérdida de competitividad para la producción nacional.
Otro de los puntos que genera inquietud es el impacto sobre el empleo industrial. Aunque muchas firmas intentan evitar despidos, reconocen que la caída sostenida de la actividad complica el sostenimiento de las plantillas laborales. Algunas empresas ya avanzaron con recortes de horas extras, suspensiones temporales y programas de retiro voluntario.
En paralelo, especialistas en economía industrial sostienen que la baja capacidad instalada suele ser un indicador directo del debilitamiento del aparato productivo. Cuando las fábricas producen menos, también disminuye la demanda de insumos, transporte, logística y servicios asociados, generando un efecto en cadena sobre otros sectores económicos.
El informe de Admira se conoce en un contexto de fuerte desaceleración económica y consumo retraído, donde distintas cámaras empresariales vienen manifestando preocupación por la caída de ventas y la pérdida de rentabilidad.
A pesar del panorama adverso, desde el sector industrial sostienen que todavía existe margen para una recuperación si se generan condiciones de financiamiento, estabilidad macroeconómica y medidas que incentiven la producción local.
Mientras tanto, el dato del 40,9% de utilización de la capacidad instalada vuelve a reflejar el complejo momento que atraviesa la industria argentina y reabre el debate sobre el rumbo económico y el futuro del entramado productivo nacional.
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