Fuerte caída en el consumo de leche
Los especialistas advierten que esta reducción puede tener consecuencias importantes, especialmente en niños, adolescentes, embarazadas y adultos mayores, grupos que presentan mayores requerimientos de calcio y proteínas.
El consumo de leche en la Argentina atraviesa uno de sus niveles más bajos de los últimos años. La combinación de la pérdida del poder adquisitivo, el encarecimiento de los alimentos y los cambios en los hábitos de consumo provocó una disminución sostenida en la compra de leche y otros productos lácteos, una situación que preocupa tanto al sector productivo como a los especialistas en nutrición.
De acuerdo con datos del sector lechero, durante 2024 el consumo interno de leche y productos lácteos registró una caída cercana al 9% respecto del año anterior. Aunque en los primeros meses de 2025 comenzó a observarse una leve recuperación de la actividad económica, el consumo per cápita continúa por debajo de los niveles históricos.
Los especialistas advierten que esta reducción puede tener consecuencias importantes, especialmente en niños, adolescentes, embarazadas y adultos mayores, grupos que presentan mayores requerimientos de calcio y proteínas.
La leche es una de las principales fuentes de calcio de la dieta y también aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas A, D y B12, fósforo, potasio y otros nutrientes esenciales para el crecimiento y el mantenimiento de la salud.
Una disminución prolongada de su consumo, sin un reemplazo adecuado por otros alimentos ricos en estos nutrientes, puede favorecer la aparición de deficiencias nutricionales. Entre las principales consecuencias figuran un menor desarrollo de la masa ósea durante la infancia y la adolescencia, un mayor riesgo de osteoporosis y fracturas en la adultez, pérdida de masa muscular y dificultades para cubrir las necesidades diarias de calcio.
Los nutricionistas aclaran que las personas que no consumen leche pueden obtener calcio a través de otros alimentos, como yogures y quesos, bebidas vegetales fortificadas, vegetales de hoja verde, frutos secos y semillas, aunque remarcan que es necesario planificar adecuadamente la alimentación para evitar carencias.
Desde la industria láctea sostienen que la recuperación del consumo dependerá, en gran medida, de la mejora del poder de compra de las familias y de la estabilidad de los precios. Mientras tanto, recomiendan priorizar el consumo de lácteos dentro de una dieta equilibrada, ya que constituyen una fuente importante de nutrientes esenciales para todas las etapas de la vida.
Los especialistas coinciden en que mantener una alimentación variada y suficiente resulta clave para preservar la salud. En ese contexto, destacan que la disminución del consumo de leche no debería traducirse en un menor aporte de calcio y proteínas, sino que, en caso de reducirse su ingesta, esos nutrientes deben ser reemplazados por otras fuentes alimentarias de calidad.
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