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CRISIS EN VENEZUELA

Coronel venezolano fugitivo busca ayuda para derrocar a Maduro

Oswaldo García Palomo dijo que su banda de oficiales retirados y activos que buscan derrocar al presidente está intensificando sus esfuerzos, haciendo más llamamientos públicos y contactando a los gobiernos regionales para solicitar su apoyo.

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Nicolas maduro | AFP

Un coronel venezolano fugitivo dijo que su banda de oficiales retirados y activos que buscan derrocar al presidente Nicolás Maduro está intensificando sus esfuerzos, haciendo más llamamientos públicos y contactando a los gobiernos regionales para solicitar su apoyo. El coronel Oswaldo García Palomo, de 54 años, quien se retiró de la Guardia Nacional y vive clandestinamente en el extranjero, en las últimas semanas estuvo llamando a los militares venezolanos a rebelarse.

En una entrevista, se adjudicó la responsabilidad de intentos de sublevación anteriores, y detalló los esfuerzos para promover una insurrección para acabar con la hiperinflación, la corrupción, el hambre y la anarquía supervisada por el gobierno socialista. "Nuestros colegas en Venezuela necesitan saber que estamos trabajando todos los días para combinar fuerzas internacionales y nacionales y eliminar al gobierno mediante el uso de armas para que el país no continúe desangrándose y muriendo", dijo a Bloomberg News. La entrevista se realizó fuera de Venezuela.

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García estuvo entre las decenas de oficiales y tropas de fuerzas especiales de las cuatro ramas de las fuerzas armadas venezolanas que este año llevaron a cabo un fallido golpe de Estado. Se le busca por eso y por otros intentos de levantamiento, y está acusado de participar en un complot para asesinar a Maduro con drones cargados con explosivos. El gobierno dijo que es un interlocutor entre los grupos disidentes y Colombia y Estados Unidos. García no lo niega, aunque dijo que no estuvo relacionado con el ataque de los drones.

Al ser consultado por qué está realzando su imagen pública y hablando en forma oficial, dijo que es para difundir el mensaje y conmover a la opinión pública. "La forma en que lo vemos es que esto es parte de la guerra", señaló, y agregó que considera que Venezuela está dirigida por una banda criminal, no un gobierno. En una grabación de audio que divulgó la semana pasada, García instó a sus compañeros miembros del Ejército a "asumir la responsabilidad ante su familia, Dios, la ley, su país y el resto del mundo".

Buscando refuerzos

García dijo que su discurso a otros gobiernos es que Venezuela ahora también es su problema, porque más de 3 millones de venezolanos han huido, muchos a Colombia, Brasil y otros países de Sudamérica, afectando la estabilidad de la región. “Tenemos que hacer que nuestros vecinos y el mundo entiendan que Venezuela ya no es una amenaza solo para los venezolanos", sostuvo.

No está claro cuánto apoyo tienen García y sus aliados en medio de una represión continua contra las fuerzas armadas y la desconfianza entre los grupos insurgentes. Según la Coalición para los Derechos Humanos y la Democracia, un grupo jurídico de Caracas, unos 162 miembros del Ejército están tras las rejas por razones políticas. García se negó a decir qué países podrían estar respaldando a su grupo, pero dijo que estaba haciendo avances con los que llamó gobiernos amigos. Señaló que los vecinos más importantes de Venezuela, Colombia y Brasil, recientemente eligieron a conservadores que se oponen al gobierno de Maduro.

Plan frustrado

A medida que Venezuela se ha hundido en el caos, Maduro, de 56 años, hizo todo lo posible para mantener la lealtad de los militares, concediéndoles sectores económicos clave, incluidos los máximos cargos en las industrias minera y petrolera. También se ha impuesto sobre las principales instituciones, encarcelando a adversarios, obligando a otros a exiliarse y repeliendo olas de protestas. García ayudó a liderar una de las mayores rebeliones, conocida como Operación Constitución, que pretendía capturar a Maduro y sus principales asesores en la víspera de las elecciones presidenciales de mayo. El plan fue infiltrado y frustrado antes de que se disparara una bala.

Según documentos operativos presentados por García, el plan consistía en bloquear la capital, ocupar calles y capturar a docenas de altos funcionarios gubernamentales y militares. Equipos de ataque planeaban tomar el control de instalaciones militares clave alrededor de Caracas, así como aeropuertos, agencias gubernamentales y centros de comunicación en todo el país.

Demora fatídica

García, que había estado viviendo en el exilio, cruzó la frontera colombiana a pie y viajó a Caracas para ayudar en la coordinación. En una reunión en un barrio acomodado, un conspirador instó al grupo a retrasar la operación, lo que García cree era parte de una traición. El grupo postergó la operación y las autoridades los alcanzaron. Docenas de soldados hombres y mujeres y unos pocos civiles fueron arrestados; muchos dicen que fueron torturados. García y otros escaparon a través de la frontera occidental de Venezuela.

"Este es el jefe de los asesinos, que está tratando de reclutar soldados para sus aventuras criminales y fascistas", dijo Maduro en un discurso televisado en agosto, agitando un cartel de García que aparentemente llevaba peluca y bigote falso. El gobierno instaló carteles de “se busca” de él en ministerios y aeropuertos. Hasta el momento, el gobierno de Maduro aparece no inmutarse por la presión internacional o el colapso económico y la idea de una rebelión militar se discute cada vez más en Venezuela y en el extranjero. En febrero, el senador estadounidense Marco Rubio escribió en Twitter, “El mundo apoyaría a las Fuerzas Armadas en #Venezuela si deciden proteger a la gente y restaurar la democracia eliminando un dictador".