BLOOMBERG
Fútbol y negocios

Polémica no amedrenta a la FIFA: se mantiene firme en su plan de privatización

El organismo rector del fútbol aseguró que no está “vendiendo el fútbol” y subrayó que sus 211 asociaciones miembro tendrán la última palabra sobre la propuesta en una votación.

Gianni Infantino
Gianni Infantino | AFP

La FIFA seguirá adelante con sus planes para privatizar su negocio comercial, pese a las crecientes amenazas de organizaciones regionales de Europa, Asia y Norteamérica de boicotear la Copa del Mundo si prospera la iniciativa.

El poderoso organismo rector del fútbol emitió un comunicado la madrugada del viernes en el que aseguró que no está “vendiendo el fútbol”. En cambio, subrayó que sus 211 asociaciones miembro tendrán la última palabra sobre la propuesta, que contempla vender una participación en una nueva empresa comercial a inversionistas externos para recaudar hasta US$4.200 millones, sobre la base de una valoración de US$20.000 millones.

Aunque las confederaciones regionales rechazaron el plan, las federaciones nacionales votarán de manera individual y podrían no seguir la posición de sus organismos continentales, una posibilidad por la que parece apostar el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

La CONMEBOL le exigió explicaciones a la FIFA por el proyecto para privatizar activos: "El fútbol siempre está primero"

La Federación Mexicana de Fútbol, por ejemplo, no descartó de plano la propuesta de Infantino y señaló en un comunicado que llevará a cabo un proceso exhaustivo de análisis una vez que reciba más información de la FIFA.

La postura se conoció después de que la Concacaf, que agrupa a las asociaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, anunciara que sus miembros rechazarán el plan y expresara preocupación por la falta de un debido proceso en torno a la iniciativa.

La UEFA, organismo rector del fútbol europeo, declaró que sus miembros boicotearán los torneos de la FIFA si avanza la escisión del negocio comercial. La Confederación Asiática de Fútbol también manifestó su rechazo. Junto con la Concacaf, estas organizaciones representan a más de la mitad de las asociaciones miembro de la FIFA. Cualquier boicot afectaría primero al Mundial femenino de Brasil en 2027.

La propuesta será sometida a votación de las asociaciones miembro antes del 19 de septiembre y la FIFA necesita una mayoría para aprobarla. Quienes no respalden el acuerdo corren el riesgo de perder millones de dólares en financiamiento.

“Me sigue sorprendiendo todo lo que le han permitido hacer”, afirmó Mark Pieth, abogado que presidió el Comité Independiente de Gobernanza de la FIFA entre 2011 y 2013, en referencia a Infantino.

La oposición también llegó a algunos de los clubes más poderosos del mundo, como Juventus y Real Madrid. Su postura es relevante porque los equipos profesionales ceden a sus jugadores para los Mundiales y la FIFA intenta consolidar el Mundial de Clubes, torneo que relanzó el año pasado con un formato ampliado.

El proyecto reavivó tensiones que se venían acumulando desde hace años y profundizó las críticas al liderazgo de Infantino, iniciadas tras asumir la presidencia de la FIFA hace una década. Las condenas aumentaron durante el reciente Mundial por diversas controversias. Además, la participación del inversionista Joshua Kushner —con vínculos familiares con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump— en conversaciones reservadas con la FIFA sobre el plan también atrajo la atención de legisladores estadounidenses.

“Existe un valor comercial real en nuestro deporte que todavía no estamos aprovechando”, dijo Infantino en un mensaje en video dirigido a las asociaciones miembro. “Liberar ese potencial requiere una empresa enfocada exclusivamente en ello”.

Vista general durante la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre España y Argentina en el New York New Jersey Stadium el 19 de julio de 2026 en East Rutherford, Nueva Jersey

El proyecto de la discordia

La propuesta contempla crear una nueva entidad denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), que concentraría los derechos comerciales y de medios de la organización y vendería participaciones accionarias, un giro radical para una institución sin fines de lucro con 122 años de historia. La FFE administraría prácticamente todas las actividades generadoras de ingresos, aunque no tendría injerencia sobre el formato, la frecuencia del Mundial ni sobre ningún otro asunto deportivo o regulatorio.

“Era de esperarse que ahora quisieran monetizarlo”, afirmó Joseph Weiler, profesor de Derecho de la Universidad de Nueva York, quien integró el comité de gobernanza de la FIFA antes de renunciar en protesta en 2017. “No existe ningún control externo sobre la FIFA. Es una corporación que redacta sus propias reglas”.

La FIFA conservaría la participación restante en la FFE y el control exclusivo de su directorio. La nueva empresa tendría un equipo directivo aún no designado, con el mandato de aumentar los ingresos del Mundial y de otros torneos de la organización. Posteriormente, esos recursos se distribuirían entre las asociaciones miembro. Los inversionistas externos no participarían de esos pagos y solo obtendrían ganancias cuando vendan sus participaciones.

Infantino promete que cada asociación recibirá US$12 millones adicionales para el ciclo de cuatro años que concluye este año, elevando el total a US$20 millones. Además, podrán solicitar hasta US$20 millones adicionales para proyectos de largo plazo, como estadios y centros de entrenamiento.

En los últimos años, el modelo que propone la FIFA —separar las operaciones comerciales y vender una participación en la nueva empresa— se ha convertido en una fórmula habitual para captar capital. La liga española obtuvo recursos mediante un acuerdo con CVC Capital Partners; los All Blacks de Nueva Zelanda recaudaron US$133 millones con Silver Lake; y, en Estados Unidos, tanto el departamento deportivo de la Universidad de Utah como el PGA Tour firmaron acuerdos similares con firmas de capital privado.

Sin embargo, esas operaciones respondieron en muchos casos a situaciones de crisis o interrupciones, como la pandemia. La FIFA, en cambio, llega tras un Mundial extraordinariamente exitoso: los ingresos del ciclo de cuatro años que termina este año superarán los US$15.000 millones, más del doble del ciclo anterior, que concluyó tras el Mundial de Catar 2022.

En el comunicado con el que anunció su rechazo a la propuesta, la Concacaf cuestionó la necesidad de incorporar inversión privada “después de la Copa del Mundo de la FIFA más rentable de la historia”.

Infantino también buscará la reelección sin oposición en marzo y, según él mismo afirmó, ya cuenta con el respaldo de más de 200 asociaciones miembro.

De acuerdo con la FIFA, la propuesta para crear la FFE “no establece un cargo futuro ni un esquema de compensación para ninguna persona en particular”, aunque deja abierta la posibilidad de que Infantino asuma un nuevo puesto o reciba una remuneración adicional. Actualmente percibe alrededor de US$6 millones anuales entre salario y bonificaciones. The Times de Londres informó que busca un paquete salarial comparable al del comisionado de la NFL, Roger Goodell, quien ganaba alrededor de US$64 millones al año en 2021.

Incluso si Europa y Norteamérica logran bloquear el proyecto, los incentivos que rigen a la FIFA seguirán siendo los mismos, sostuvo Miguel Maduro, expresidente del comité de gobernanza del organismo, quien fue destituido durante la gestión de Infantino.

“Incluso podría ser posible reemplazar al señor Infantino”, afirmó Maduro. “Pero si no se produce una reforma genuina, seguiremos viendo escándalos como este”.

LM