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Tras la captura de Maduro, sus principales aliados buscan controlar Venezuela

Con el presidente venezolano Nicolás Maduro bajo custodia de EE.UU., sus principales lugartenientes recurrieron rápidamente a las redes sociales y a la televisión estatal para llenar el vacío de poder y adoptar una postura desafiante frente al gobierno de Donald Trump. Galería de fotos

Vice President Delcy Rodriguez Holds Press Conference
Vice President Delcy Rodriguez Holds Press Conference | Foto: Carlos Becerra/Bloomberg

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Con el presidente venezolano Nicolás Maduro bajo custodia de EE.UU., sus principales lugartenientes recurrieron rápidamente a las redes sociales y a la televisión estatal para llenar el vacío de poder y adoptar una postura desafiante frente al gobierno de Donald Trump.

El presidente Donald Trump dijo el sábado a Fox News que EE.UU. está evaluando cómo sería una transición de poder en Venezuela. Mientras tanto, los líderes más visibles del régimen ya estaban afirmando su autoridad sobre las Fuerzas Armadas y el aparato estatal.

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La clave para que el círculo íntimo de Maduro mantenga el control será conservar la lealtad de las Fuerzas Armadas. Hasta ahora no ha habido señales de disidencia en sus filas y las calles de Caracas estaban tranquilas en las primeras horas del sábado, mientras los venezolanos esperaban con cautela para ver qué ocurría a continuación.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez sería la siguiente en la línea de sucesión de Maduro según la Constitución venezolana. El sábado habló por teléfono con la televisión estatal, pidió unidad nacional y rechazó la injerencia extranjera, además de mantener una conversación con el canciller ruso Serguéi Lavrov. Su paradero actual no fue revelado y el gobierno ruso afirmó que era falso un informe que indicaba que se encontraba en Rusia.

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“Tienen una vicepresidenta, como usted sabe”, dijo Trump a Fox cuando se le preguntó quién sucedería a Maduro. Agregó que también consideraría si la líder opositora María Corina Machado debería estar al frente. El objetivo, dijo, sería evitar una situación en la que EE.UU. tenga que remover a otro líder.

“No podemos arriesgarnos, después de haber hecho esta cosa increíble anoche, a dejar que alguien más tome el control y tener que hacerlo otra vez”, afirmó.

Machado, por su parte, dijo que el candidato al que respaldó en la elección del año pasado, Edmundo González, debería asumir el poder de inmediato y llamó a las Fuerzas Armadas a apoyarlo. Sin embargo, González se encuentra exiliado en España y Machado aún no ha regresado a Venezuela tras viajar a Suecia el mes pasado para recibir su Premio Nobel de la Paz.

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Rodríguez es considerada por muchos como la persona más poderosa del país después de Maduro. Es una de sus aliadas más cercanas y fue ascendiendo en el régimen tras ocupar cargos como ministra de Información y de Relaciones Exteriores. En 2024 fue nombrada ministra de Petróleo tras la controvertida elección presidencial.

Rodríguez, de 56 años, ha desempeñado un papel clave en la planificación presupuestaria del país y lideró gestiones diplomáticas para consolidar alianzas con algunos de los principales socios de Venezuela, entre ellos China y Rusia. Recientemente presionó a China para que aumentara sus compras de petróleo venezolano y suministrara diluyentes necesarios para mantener los envíos en medio de las sanciones de EE.UU.

Inició su carrera política bajo el entonces presidente Hugo Chávez tras graduarse como abogada en la Universidad Central de Venezuela. Su padre, Jorge Antonio Rodríguez, fue una figura destacada de la izquierda radical venezolana en las décadas de 1960 y 1970 y fundador de un partido marxista. Murió en 1976 durante un interrogatorio en prisión, tras ser torturado por fuerzas de seguridad del Estado, un hecho que se convirtió en un elemento central del relato político de Delcy Rodríguez.

Quienes trabajaron junto a Rodríguez suelen destacar sus extensas jornadas laborales. El propio Maduro dijo recientemente que ella respondía mensajes hasta altas horas de la noche y de la madrugada.

Aliado leal

Su hermano, Jorge Rodríguez, es otra figura clave del régimen, presidente de la Asamblea Nacional y uno de los asesores más cercanos de Maduro. El psiquiatra de 60 años se involucró en política durante la universidad, donde fue dirigente estudiantil, y luego pasó a ocupar cargos dentro del gobierno.

Aliado leal de Chávez y luego de Maduro, ocupó varios puestos de alto perfil, entre ellos vicepresidente, ministro de Comunicación y presidente del organismo electoral. También actuó como negociador del gobierno de Maduro en varias rondas de conversaciones con EE.UU. y con la oposición.

Pese a su rol de mediador, Rodríguez es conocido por su temperamento explosivo, con ataques verbales en el Congreso y amenazas públicas contra miembros de la oposición. Es el único integrante del círculo íntimo de Maduro que no se expresó públicamente desde que el presidente fue capturado por EE.UU.

Jorge Rodríguez sería una figura central para garantizar la continuidad y la unidad política dentro del partido gobernante. Fue reelegido legislador en mayo de 2025 y se esperaba que asumiera su banca el 5 de enero.

Hombre militar

En medio de rumores de que su casa había sido atacada y de que había muerto, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, de 62 años, fue el primer alto funcionario en aparecer en un video en redes sociales, más de tres horas después de los primeros ataques. En el mensaje, pidió calma a los venezolanos, respaldó la declaración del estado de emergencia de Maduro y dijo que se activarían medidas de defensa nacional para restablecer el orden y la estabilidad.

Padrino es ministro de Defensa desde octubre de 2014, lo que lo convierte en uno de los funcionarios con más tiempo en el cargo. Fue designado en un período de alta tensión, marcado por protestas masivas contra el gobierno, cuando Maduro buscaba reforzar el control sobre las Fuerzas Armadas y asegurar la lealtad en los niveles más altos. Oficial de carrera formado en el sistema militar tradicional de Venezuela, era visto como una figura capaz de mantener cohesionadas a las Fuerzas Armadas.

Durante su gestión, las Fuerzas Armadas han asumido funciones mucho más amplias que la defensa nacional. Ahora supervisa sectores clave de la economía, como la distribución de alimentos, los puertos, la minería y la logística vinculada al petróleo. Esta expansión ató a los altos mandos de manera más directa a la supervivencia del gobierno, dándoles un interés directo en mantener el sistema político actual.

Padrino ha respaldado a Maduro en momentos críticos de agitación, incluidas las protestas de 2017, o en 2019 con el reconocimiento internacional de Juan Guaidó como presidente interino, además de reiterados informes de malestar dentro de las Fuerzas Armadas. Fue sancionado por EE.UU. y otros gobiernos, que lo acusan de sostener un régimen autoritario, violaciones a los derechos humanos y corrupción. EE.UU. ofrece una recompensa de US$15 millones por información que conduzca a su captura.

El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, también apareció en la televisión estatal durante la madrugada del sábado para pedir calma y reclamar atención internacional sobre lo que calificó como ataques contra zonas habitadas por civiles.

“Lo que ellos intentaron con las bombas y los misiles, lo lograron parcialmente”, dijo, y se preguntó si la comunidad internacional “va a ser cómplice de esa masacre”.

Participante de un golpe

Cabello, de 62 años, es el hombre fuerte del partido socialista gobernante, con control sobre militantes y seguidores en todo el país, además de dirigir prisiones, fuerzas policiales y organismos de inteligencia, que según Naciones Unidas facilitaron crímenes de lesa humanidad.

Como teniente del Ejército, Cabello integró el grupo de jóvenes oficiales liderados por Chávez que protagonizó un intento de golpe de Estado en 1992. Tras la llegada de Chávez al poder, fue designado en cargos clave, entre ellos ministro de Vivienda y Telecomunicaciones, presidente de la Asamblea Nacional y gobernador del estado de Miranda.

Cabello fue una figura central en el avance de los controles del gobierno sobre la prensa y en la persecución de políticos, periodistas y activistas de derechos humanos. EE.UU. lo acusó de narcotráfico y terrorismo en 2018. Está imputado en una causa federal en el Distrito Sur de Nueva York por conspiración para cometer narcoterrorismo. En 2025, el Departamento de Estado anunció que elevaría a hasta US$25 millones la recompensa por información que permita su captura.