El Gobierno confirmó un nuevo aumento para jubilados y pensionados en marzo 2026, pero el alivio será limitado. Según explicó el abogado previsional Christian D’Alessandro, a Canal E, el incremento estará atado al último dato de inflación.
“Aumento va a haber conforme la inflación que se dio a conocer el día de ayer, correspondiente al mes de enero, con un aumento del 2,9%”, precisó el especialista. El ajuste alcanza únicamente a los beneficiarios del régimen general de ANSES y no incluye a los sistemas especiales, que se rigen por su propia movilidad.
Con este porcentaje, la jubilación mínima quedará en 369.512 pesos sin bono. “Eso es lo que van a cobrar los jubilados de la mínima”, remarcó D’Alessandro, subrayando que el bono de $70.000 —vigente desde marzo de 2024— continúa congelado.
La brecha se profundiza al comparar los haberes con el costo de vida. Mientras la jubilación sube 2,9%, los alimentos aumentaron 4,7% en enero. “Eso te da muestra del desfase que hay entre la jubilación y sus aumentos versus la inflación”, advirtió.
Jubilaciones vs. canasta básica: una brecha creciente
El abogado tomó como referencia la medición de la Defensoría de la Tercera Edad, que estimó la canasta del jubilado en alrededor de $1.500.000.“La canasta que mide la Defensoría de la Tercera Edad para jubilados estaba en un millón 500 mil pesos”, explicó, y sostuvo que hoy ese número debería ser aún mayor.
D’Alessandro señaló que los gastos de los adultos mayores difieren de los de una familia tipo. Medicamentos, insumos médicos y productos específicos —como elementos de salud bucal— no siempre están correctamente ponderados en las estadísticas oficiales. Además, recordó que en enero los medicamentos aumentaron casi el doble que el haber mínimo.
En ese contexto, reclamó una medición específica: es necesario que el INDEC elabore una canasta propia para jubilados que refleje con mayor precisión su estructura de consumo.
Reforma previsional y trabajadores informales
Consultado sobre los primeros borradores de la reforma previsional, el abogado fue categórico. “Es un claro retroceso para todos los trabajadores y trabajadoras”, sostuvo.
Su preocupación no se limita a los jubilados actuales, sino también a los trabajadores informales. “No van a ser los jubilados de mañana, van a ser los viejos sin derechos del mañana”, alertó, en referencia a quienes hoy trabajan en condiciones precarias y sin aportes.
Para D’Alessandro, el problema es estructural: sin empleo formal y aportes sostenidos, millones de personas quedarán excluidas del sistema previsional. “Con los artículos que están, te puedo asegurar que no hay nada de beneficioso para los jubilados de hoy, ni mucho menos para las personas mayores de mañana”, concluyó.