En diálogo con Canal E, el economista Claudio Caprarulo analizó el escenario económico actual y encendió señales de alerta sobre la dinámica entre actividad, recaudación y deuda. “Son nueve meses consecutivos de caída de la recaudación”, remarcó, al explicar que este fenómeno ya no responde a un dato aislado sino a una tendencia consolidada.
En ese sentido, subrayó que el dato de abril —con una baja interanual del 4%— confirma la debilidad del mercado interno. “Refleja sobre todo un mercado interno que claramente todavía no da respuesta”, afirmó, destacando el bajo dinamismo del consumo y la actividad.
Si bien algunos sectores como el agro, la minería y los hidrocarburos muestran crecimiento, Caprarulo aclaró que ese impulso no alcanza a la mayoría de la población. “En el bolsillo de la familia las perspectivas no son mucho más alentadoras”, señaló, en referencia al impacto desigual de la recuperación.
Ajuste fiscal y dudas sobre el superávit
El economista explicó que la caída de ingresos fiscales complica la estrategia oficial de sostener el superávit. “Esta dinámica enciende luces de alarma respecto a la sostenibilidad del superávit primario”, advirtió, al poner en duda la continuidad de este equilibrio fiscal.
Según su análisis, el Gobierno buscará mantener el resultado positivo profundizando el ajuste del gasto. “Para sostener el superávit primario tiene que profundizar el recorte sobre los gastos públicos”, sostuvo, y señaló que uno de los ejes clave será la política tarifaria en energía.
Caprarulo planteó que el dilema central pasa por trasladar el aumento de costos a los usuarios o incrementar subsidios, lo que podría afectar las cuentas públicas. Además, alertó sobre las consecuencias de este ajuste en la economía real. “Es muy difícil pensar que aumente la productividad si no hay inversión”, afirmó, en referencia a los recortes en infraestructura.
Deuda, tasas y consumo en tensión
En materia financiera, el economista explicó que el Gobierno recurre al endeudamiento en dólares en el mercado local ante las dificultades para acceder al crédito internacional. “No se le termina de abrir la puerta para colocar deuda en el exterior”, indicó, vinculando esta situación con el nivel del riesgo país.
También se refirió a las expectativas de reactivación vía crédito. Si bien valoró la baja de tasas impulsada por el Ejecutivo, advirtió que su impacto aún es limitado. “No se refleja en una baja considerable en las tasas de interés que pagan las familias”, explicó.
En este contexto, el alto nivel de endeudamiento y morosidad actúa como un freno adicional. La falta de financiamiento accesible limita el consumo y dificulta una recuperación sostenida del mercado interno.
Finalmente, Caprarulo dejó en claro que el desafío económico no es solo sostener variables macro, sino lograr que la mejora llegue a la vida cotidiana. La evolución del ingreso real, el empleo y el acceso al crédito serán determinantes para definir el rumbo en los próximos meses.