La directora de relaciones institucionales de la Fundación Barbechando, Guadalupe Antía, pasó por Canal E y planteó la necesidad urgente de modernizar una normativa que arrastra décadas de atraso y que hoy enfrenta intereses contrapuestos entre productores y la industria semillera.
Guadalupe Antía describió el punto de partida del debate: “Nosotros contamos en Argentina con una legislación vigente del año 73, o sea, es una discusión que se viene llevando a cabo hace muchísimos años y tenemos un marco normativo totalmente desactualizado”.
Pelea de intereses en la modificación de la ley de semillas
Según explicó, existe consenso en toda la cadena agroindustrial sobre la necesidad de modificar la ley, aunque no sobre cómo hacerlo: “Hay un consenso a lo largo de la cadena de que hay que generar modificaciones en la legislación vigente pero obviamente hay intereses contrapuestos o distintos y hay que llegar a un punto de negociación para generar la mejor ley”.
El objetivo, remarcó Antía, es equilibrar incentivos a la innovación con acceso a semillas bajo reglas claras. “La mejor ley que necesita la Argentina para generar el marco para que haya mayor innovación y a su vez los productores puedan acceder a semillas con reglas claras con un mecanismo transparente y de control claro”, planteó.
Uno de los puntos más sensibles es el compromiso asumido por Argentina en el acuerdo con Estados Unidos. En este contexto, aclaró el alcance concreto: “Argentina se comprometió a someter al Congreso a la consideración y votación por parte de los legisladores sobre la rectificación del 91”.
Cuál es la situación de los productores
La entrevistada describió con claridad la “foto actual” del conflicto. “Los productores tienen voz a través de las gremiales y es donde ellos tomaron un posicionamiento muy firme al respecto de que Argentina no debe adherir a un 91 sino que debe continuar con un 78”, expresó.
En contraposición: “Tenemos a los semilleros en la industria donde están convencidos de que hay que ir hacia la adhesión de un 91”.