La celebración del 90º aniversario de la Fiesta de la Vendimia no solo fue un espacio de festejo, sino también de fuertes reclamos del sector vitivinícola. En ese contexto, José Luis Belluscio, periodista especialiszado en vitivincultura ofreció una mirada crítica sobre la situación actual y cuestionó el enfoque de los empresarios: “los reclamos están basados en un diagnóstico que no es del todo certero”.
El especialista remarcó que la caída del consumo es un fenómeno estructural de largo plazo: “tenemos 56 años de baja sin ningún tipo de freno, desde los 90 litros per cápita por año hasta los casi 16 litros en 2025”. Según explicó, este descenso responde tanto a cambios culturales como a decisiones estratégicas del propio sector.
Caída del consumo y errores estratégicos
Belluscio señaló que uno de los factores clave fue la desaparición de generaciones con fuerte tradición vitivinícola: “esa generación que traía la cultura del vino desde Italia y España ya no existe”. A esto se suma un cambio en la comunicación de la industria: “hemos basado la comunicación en vinos potentes, olvidándonos de los productos que sostenían el consumo masivo”.
En esa línea, advirtió que el país perdió competitividad en los segmentos más accesibles: “todo lo que se llama entry level lo hemos perdido en el mercado”, lo que debilitó la base de consumidores. El foco en vinos de gama media y alta, si bien elevó el prestigio internacional, redujo el volumen de ventas internas.
Además, cuestionó la percepción de los empresarios sobre el posicionamiento global: “siguen creyendo que la relación calidad-precio sigue existiendo y no es así”. En mercados internacionales, competir con vinos europeos resulta cada vez más difícil.
Inflación, exportaciones y pérdida de valor agregado
El análisis también apuntó al impacto de la macroeconomía. “La inflación nos ha desmoronado la cadena de costos”, afirmó Belluscio, explicando que esto encarece los precios y limita la competitividad externa. A su vez, advirtió que muchos aumentos de precios superaron el poder adquisitivo del consumidor: “quedás absolutamente desfasado de los precios del mundo y de lo que puede pagar la gente”.
En el plano exportador, encendió una señal de alerta: “en vino fraccionado caímos 7.7% y en granel aumentamos 55%”, lo que implica una pérdida de valor agregado. Según explicó, esto podría derivar en un fenómeno preocupante: “el fraccionamiento lo estén haciendo en el exterior y la industria la gana otro país”.
A pesar del contexto adverso, Belluscio sostuvo que existe potencial de crecimiento: “podríamos tranquilamente estar exportando más”, aunque aclaró que esto depende de la competitividad, agilizar reintegros y lograr acuerdos comerciales. También destacó que hay margen productivo: “estamos sobreproduciendo vino y tenemos stock entre 9 y 11 meses”.
Finalmente, subrayó el impacto social de la crisis: la caída del consumo responde también a la pérdida de poder adquisitivo. “El aumento del ingreso familiar no existe y uno de los primeros gustos que se corta es el vino”, concluyó.