La Unión Cívica Radical de Córdoba atraviesa una nueva crisis interna que amenaza con terminar en los tribunales. El legislador provincial Dante Rossi, referente de los sectores opositores dentro del partido, denunció un intento de “perpetuación en el poder” por parte de la conducción actual y advirtió que recurrirá a la Justicia si se avanza con la extensión de los mandatos. La disputa estalló tras la convocatoria a un Congreso Partidario virtual para este sábado 11 de julio a las 10 de la mañana.
La conducción local, encabezada por el intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, decidió activar el encuentro partidario de manera sorpresiva. Para los sectores críticos, la urgencia del oficialismo radical no responde a una cuestión administrativa, sino a un cálculo político vinculado con los próximos turnos electorales. En ese esquema también aparece el espacio del diputado Rodrigo de Loredo, señalado por la oposición interna como uno de los actores centrales de la maniobra.
Rossi y los sectores que lo acompañan sostienen que la prórroga de autoridades busca consolidar una conducción cerrada y condicionar el rumbo político del radicalismo cordobés. Además, advierten que detrás del movimiento podría existir una aproximación cada vez más explícita hacia la Casa Rosada y hacia el esquema político de La Libertad Avanza.
El Congreso virtual que encendió la interna radical
El oficialismo radical cordobés busca tratar la continuidad de las actuales autoridades, pero la oposición interna cuestiona tanto el contenido como la metodología elegida. Para los críticos, definir una prórroga mediante una instancia remota reduce el debate político y acelera una decisión de fuerte impacto institucional.
Dante Rossi fue uno de los dirigentes que reaccionó con mayor dureza. El legislador provincial considera que la conducción intenta blindarse frente a una interna que viene creciendo desde hace tiempo.
La línea interna que encarnan Ferrer y De Loredo tiene correlato legislativo en Córdoba. Dentro de la Unicameral, dirigentes como Alejandra Ferrero y Matías Pablo Gvozdenovich, presidente del bloque de la UCR, aparecen asociados a ese armado.
Para la oposición interna, el problema de fondo es la pérdida de identidad. El radicalismo cordobés quedó atrapado entre alianzas sucesivas, derrotas electorales y una creciente dificultad para construir una propuesta propia. Por eso, el Congreso de este sábado no será leído solo como una instancia estatutaria, sino como una definición sobre el rumbo político del partido.
El peso de la historia: del retroceso electoral al fantasma de 2001
La crisis actual se inscribe en una decadencia prolongada del radicalismo cordobés. La UCR no gobierna la provincia desde 1999, cuando concluyó la gestión de Ramón Bautista Mestre. Ese retroceso territorial se profundizó en 2019, cuando el partido también perdió el control de la intendencia de la ciudad de Córdoba, uno de sus bastiones históricos.
A nivel nacional, el antecedente que todavía pesa sobre el partido es la experiencia de la Alianza encabezada por Fernando de la Rúa. Su gobierno terminó de manera abrupta en diciembre de 2001, en medio de una crisis económica, social e institucional que dejó una marca profunda en la memoria política argentina.
Desde entonces, la UCR buscó reconstruirse mediante alianzas con otras fuerzas. Primero lo hizo con el PRO dentro de Cambiemos y Juntos por el Cambio, y más recientemente distintos sectores radicales comenzaron a mostrar vínculos políticos y legislativos con La Libertad Avanza.
En Córdoba, esa discusión tiene nombres propios. Rodrigo de Loredo y Oscar Aguad aparecen como referentes de una línea radical que mantuvo cercanía con proyectos de centroderecha y derecha en los últimos años.
Alianzas, identidad y el vínculo con La Libertad Avanza
El señalamiento más fuerte de los sectores críticos apunta a la orientación política actual de la conducción cordobesa. Para Rossi y sus aliados, la UCR corre el riesgo de convertirse en un actor subordinado al oficialismo nacional o en un socio menor de La Libertad Avanza. Esa lectura explica la resistencia a una prórroga de mandatos que, según denuncian, podría consolidar una estrategia definida sin debate interno real.
El vínculo con el Gobierno nacional aparece como uno de los puntos más sensibles. Distintos sectores del radicalismo han acompañado iniciativas legislativas de Javier Milei o mantuvieron posiciones funcionales a la agenda libertaria. Para la oposición interna, ese comportamiento erosiona el perfil histórico de la UCR y dificulta su reconstrucción como fuerza con identidad propia.
La discusión también atraviesa el futuro electoral. Si la conducción actual logra extender sus mandatos, llegará con mayor control interno a las definiciones de candidaturas, alianzas y posicionamientos provinciales.