Donald Trump volvió a quedar en el centro de la escena política de Estados Unidos tras impulsar cambios vinculados al voto por correo, una estrategia que, según el periodista Henrik Rehbinder, responde a su preocupación por las elecciones de medio término y la posibilidad de perder el control del Congreso.
"La prioridad de él son las elecciones intermedias porque es muy probable que llegue a perder el Congreso y eso le va a dificultar mucho los próximos dos años", sostuvo el analista, quien explicó que el mandatario pretende avanzar sobre un sistema electoral que históricamente es administrado por cada estado.
La disputa por el voto por correo y el choque con la Corte Suprema
Rehbinder explicó que Trump intenta restringir la validez del voto por correo, aunque un reciente fallo de la Corte Suprema complicó esa intención. "La Corte Suprema dijo que todos los votos que llegan hasta el día del conteo deben ser contados, incluso cuando pasó la elección", remarcó.
El especialista agregó que el presidente busca ahora utilizar el control del Poder Ejecutivo sobre el servicio postal como una nueva herramienta de presión. "El correo no va a enviar las boletas electorales si no recibe el visto bueno del gobierno federal", señaló, al tiempo que advirtió que la medida ya enfrenta demandas judiciales por su posible inconstitucionalidad.
Además, consideró que la estrategia responde exclusivamente a intereses políticos. "Lo único que le interesa a él es su supervivencia política", afirmó.
Una celebración opacada por la política
Consultado sobre los preparativos por el 250° aniversario de la independencia estadounidense, Rehbinder aseguró que la organización quedó atravesada por la intervención directa de Trump.
Recordó que originalmente existía una comisión destinada a planificar una celebración nacional con participación de organismos como la NASA y una muestra del pasado, presente y futuro del país. Sin embargo, explicó que el mandatario creó una estructura paralela que terminó desplazando el proyecto original.
Según el analista, el resultado estuvo muy lejos de las expectativas. "Empezó con una idea de que iba a ser una gran fiesta de 15 días... y no está yendo a nadie", aseguró.
También cuestionó el elevado gasto destinado al evento. "Se gastaron 110 millones de dólares, que no se sabe en qué se gastaron", expresó, y agregó que varios estados y artistas decidieron no participar porque consideraban que la celebración se había transformado en un acto político personal.
Finalmente, sostuvo que el Gobierno mantiene un discurso alejado de la realidad. "Él sigue diciendo que hay miles y miles de personas y que eso es todo un éxito", concluyó.