El analista político, Eduardo Ibarra, en diálogo con Canal E, evaluó que la crisis política alrededor del denominado “AdorniGate” sigue escalando y el Gobierno intenta recuperar la iniciativa pública impulsando una agenda “anti-WOKE” y “antiprogresista”.
“Parece que el caso Adorni no termina nunca, hace dos meses que tiene centralidad en la opinión pública y el Gobierno no logra hacer pie con respecto a poder instalar, algo a lo que siempre nos tenían acostumbrado, a poder instalar agenda mediática”, afirmó Eduardo Ibarra.
El Gobierno retomó una vieja estrategia
Según desarrolló, en ese contexto el oficialismo volvió a poner en el centro la denominada batalla cultural: “Entonces, en ese contexto, recurren a la agenda anti-WOKE, antiprogresista”.
Ibarra recordó que esta estrategia ya fue impulsada previamente por el presidente Javier Milei: “Ellos iniciaron, Milei lo inició con el discurso de Davos en su momento, después con la disolución del Ministerio de la Mujer, del INADI, la prohibición del lenguaje inclusivo en las instituciones públicas”.
Uno de los puntos centrales señalados fue el proyecto de reforma de la Ley de Salud Mental. Sobre esa iniciativa, explicó que el Gobierno “envió un proyecto de reforma de la ley de salud mental, la ley de salud mental que se sancionó en el año 2010 y que se implementó en el año 2013”.
Además, el entrevistado defendió el espíritu de la normativa vigente: “En realidad es una ley que tiene principios conceptuales muy sólidos y es el resultado de amplios consensos, de amplios debates, tanto en la comunidad científica como en la comunidad académica, como en lo disciplinar, las distintas disciplinas de salud mental”.
También vinculó el actual debate con antecedentes durante la gestión de Mauricio Macri: “Recordemos en el 2015, también en la época de Macri, hubo un intento de ir para atrás con la ley de salud mental, con imponer una nueva ley de salud mental”.