La escalada de tensiones en Medio Oriente volvió a sacudir el mercado energético global y reavivó el debate sobre su impacto en Argentina. Para el exsecretario de Energía y Minería Emilio Apud, el aumento del precio del barril puede trasladarse a los surtidores si el conflicto se prolonga, aunque también podría convertirse en una oportunidad para acelerar inversiones y exportaciones energéticas.
En diálogo con Canal E, Apud aseguró que, “el precio de los combustibles nos puede afectar si se extiende esto un par de semanas más, porque respetamos el precio libre y la materia prima es el barril de petróleo, que es una commodity”, sostuvo.
Según detalló, el problema surge cuando el valor del crudo se dispara respecto del precio con el que las refinerías calculan sus costos. “Hoy el precio de la nafta está referido a un barril de 70 dólares, y si sale 90 ya están en el límite; si sale 100, peor”, explicó, al advertir que la situación no puede sostenerse demasiado tiempo sin ajustes.
Posible impacto en los combustibles
El especialista señaló que, aunque el aumento todavía no se reflejó completamente en los surtidores, el traslado a precios sería inevitable si la tensión internacional continúa. “Una semana más se puede aguantar, pero después va a ser el aumento”, afirmó.
Apud aclaró que el encarecimiento del petróleo responde en gran parte a factores geopolíticos y a la incertidumbre global. “El precio del barril hoy está muy influenciado por la cuestión geopolítica: son sensaciones, temores y volatilidad”, indicó.
De todas formas, el ex funcionario destacó que Argentina tiene cierto margen de maniobra por su condición de productor energético. “La ventaja de ser productores y exportadores netos es que tenemos más margen que países que dependen totalmente de la importación”, señaló.
Incluso, sostuvo que el Estado podría intervenir de manera temporal si el escenario se agrava. “Si esto se pone grave, el Estado podría renunciar por unos meses al impuesto a los combustibles para amortiguar el impacto”, planteó.
Una oportunidad estratégica para exportar energía
Más allá del impacto inmediato, Apud remarcó que el contexto internacional puede favorecer a Argentina en el mediano plazo, especialmente por la necesidad de los grandes países importadores de garantizar seguridad energética. “A mediano plazo es una gran oportunidad para Argentina, porque los grandes importadores ahora valoran mucho más la seguridad del suministro”, afirmó.
En ese sentido, explicó que los conflictos internacionales obligan a diversificar proveedores de petróleo y gas. “Argentina puede ser muy interesante para esos países porque estamos fuera de cualquier zona de conflicto y tenemos recursos para abastecerlos”, subrayó.
Sin embargo, el especialista advirtió que el principal desafío sigue siendo la financiación de los proyectos energéticos. “Tenemos recursos físicos, pero no tenemos el capital; necesitamos inversiones para desarrollar todo ese potencial”, dijo.
Por último, destacó que el crecimiento de las exportaciones energéticas ya se refleja en la balanza comercial. “Hoy tenemos un saldo energético favorable cercano a los 9.000 millones de dólares y este año va a superar los 11.000 millones”, concluyó.