El analista de discursos políticos, José María Saráchaga, en comunicación con Canal E, explicó cómo el sesgo de confirmación, los algoritmos y el empobrecimiento de los contenidos pueden llevar a las personas a encerrarse cada vez más en sus propias ideas.
El debate sobre los discursos de odio y las reacciones de la sociedad llevó a José María Saráchaga a analizar el comportamiento de los usuarios frente a la información, los políticos, los artistas y los medios de comunicación. “Lo que decía es la necesidad de la gente de el sesgo de confirmación, que es absoluto”, planteó.
Cambios en el consumo por redes sociales
Según analizó, muchas personas dejaron de buscar contenidos que las hagan cuestionarse sus propias posiciones y optan por consumir aquello que confirma lo que ya piensan: “Entonces la gente ya dejó de consumir y seguir políticos, artistas, deportistas, opinólogos, periodistas que le hagan pensar y le hagan ver cosas que no quieren ver”.
Saráchaga vinculó este fenómeno con el funcionamiento de las redes sociales y sus algoritmos. “Es una profecía autocumplida y es un círculo vicioso que se arma también con el tema de las redes sociales”, resaltó.
También marcó una diferencia generacional en la forma de relacionarse con la información: “Ahora, el de 30 para abajo no tiene todo esto y directamente se hace una bolsa que lo único que quiere es sesgo de confirmación”. Como ejemplo de la polarización, sostuvo: “Entonces, si Colapinto no es mío, es contrario. Si Messi no es mío, es contrario. Si un actor no es mío, es contrario”.
Fuerte deterioro de los contenidos en redes sociales
El entrevistado extendió su análisis más allá de las redes sociales y cuestionó lo que considera un deterioro general de los contenidos. “Ese sesgo de confirmación se vuelve absoluto y la pauperización, el empobrecimiento, si te gusta más de los medios nuestros, de los medios de comunicación, de la literatura, del cine, de las redes sociales, es enorme”, expresó.
Para explicar su planteo, mencionó distintos ejemplos vinculados con la televisión, las plataformas de streaming y la literatura. Sobre Netflix, afirmó: “Los actores y los guionistas reconocieron que lo que hacen cada 10-15 minutos ponen a un actor como recordando todo lo que fue pasando, toda la trama, porque si no, la gente se pierde”.