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Complicaciones

Fin de semana largo y crisis PyME: menos ventas, falta de caja y costos financieros en alza

El consultor Darío Loforte advirtió que la caída del consumo y los feriados consecutivos afectan la liquidez de las empresas y complican su operación diaria.

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Pymes | Cedoc

El impacto de los fines de semana largos en las pequeñas y medianas empresas no es uniforme, pero sí significativo en sectores clave.

Según explicó a Canal E, Darío Loforte, Máster en Administración de Empresas y consultor empresarial,“los que más pierden en estos días son los que no están en la cadena de valor de los servicios turísticos”, especialmente las PyME industriales, que pueden registrar caídas de entre el 10% y el 30% en su facturación.

Sin embargo, el especialista aclaró que el efecto no siempre es definitivo: “se van acomodando a las posibilidades y a mejorar su planificación”, ya sea adelantando producción o reorganizando entregas. Aun así, el contexto se agrava cuando los feriados se acumulan, reduciendo los días hábiles y afectando la operatoria general.

Falta de liquidez y presión financiera

Más allá de la caída en ventas, Loforte puso el foco en el verdadero problema: la liquidez. En ese sentido, remarcó que “lo que se pierde es la caja”, un factor crítico para afrontar obligaciones inmediatas como salarios, alquileres e impuestos.

El escenario se complica aún más en un contexto de consumo retraído. “Esa caja no termina siendo lo suficientemente importante como para poder cubrir los costos”, sostuvo, al tiempo que advirtió sobre el impacto de las tasas de interés: “no solo tengo la baja venta, sino que aparte tengo los costos financieros” .

Para muchas empresas, esto implica recurrir a herramientas como el descuento de cheques o descubiertos bancarios, lo que erosiona aún más la rentabilidad. Loforte definió esta dinámica como “un loop bastante complicado de salir entre baja venta, costos financieros elevados y fines de semana largo”.

Cambios en el consumo y reconversión empresarial

A este panorama se suma una transformación estructural en los hábitos de consumo. El avance del comercio electrónico y la digitalización están redefiniendo el mercado. “El consumidor está empezando a hacer las compras con el celular”, explicó Loforte, lo que obliga a las empresas a adaptarse rápidamente.

En ese sentido, advirtió que “la PyME, si no se empieza a adecuar y empieza a pensar en el cliente, está complicada”, ya que el canal digital funciona de forma continua y sin las limitaciones de los feriados tradicionales.

Incluso, algunas empresas están modificando radicalmente su modelo de negocio. Casos como el de firmas que pasan de producir a importar reflejan esta tendencia. Para el consultor, la clave está en la flexibilidad: “lo que voy a ir haciendo a lo largo del tiempo es acomodar mi cadena de valor y revisar las expectativas de los clientes”.

En un contexto económico volátil, marcado por la interacción constante entre política y economía, el desafío para las PyME no solo pasa por resistir, sino por reinventarse en función de un mercado cada vez más exigente.