En diálogo con Canal E, Guillermo Fasano, presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, analizó la temporada de verano, la caída del consumo y los desafíos estructurales que enfrenta la industria textil argentina.
La industria textil marplatense atraviesa un momento crítico, marcado por una fuerte caída del consumo y una creciente incertidumbre. Así lo describió Fasano, quien explicó que la temporada comenzó con expectativas muy bajas, aunque el arribo de turistas mejoró el ánimo del sector. “A fin de año tuvimos muy buena ocupación, muy buena cantidad de gente”, señaló, aunque aclaró que las ventas dependen mucho del clima y del flujo diario de consumidores.
Fasano remarcó que, pese a la presencia turística, el consumo sigue resentido. “Tenemos un producto único, que es el pulóver marplatense, que siempre se vende, pero hay una caída de consumo muy importante”, afirmó. Según explicó, el escenario actual es apenas mejor que el que se proyectaba en octubre, pero aún está lejos de una recuperación sólida.
Ventas en caída y presión sobre las pymes
La comparación interanual deja un saldo negativo. “En relación con el año pasado estamos por debajo”, sostuvo Fasano, y enumeró los factores que golpearon al sector: altas tasas de interés, ingreso de mercadería extranjera y pérdida del poder adquisitivo. Aunque no hay estadísticas oficiales, el diagnóstico interno es preocupante. “Hay gente que habla de que cayeron las ventas un 10, un 20, hasta algunos hablan de un 50%”, reveló.
El dirigente valoró que Mar del Plata haya logrado sostener su rol como principal ciudad turística, pese a que muchos argentinos viajaron al exterior. “No hemos perdido nuestra masa importante como la principal ciudad turística del país”, destacó, aunque advirtió que eso no alcanza para revertir la crisis del sector.
Producción anticipada, importaciones y reconversión
Uno de los mayores problemas está en la producción, que se planifica con mucha anticipación. “La producción está muy mal, porque nosotros trabajamos con mucha anticipación”, explicó. El temor al ingreso de productos importados provocó la cancelación o reducción de pedidos de grandes marcas, lo que derivó en un invierno 2026 muy flojo para los fabricantes locales.
La incertidumbre empuja a las empresas a tomar caminos diversos. “Cada empresa es un mundo”, afirmó Fasano, al detallar que algunas reducen su estructura, otras intentan reconvertirse y algunas apuestan a un cambio de contexto. El caso de la firma Mauro Sergio es emblemático: “Suspendieron el 50% del personal hasta el 31 de marzo pagando el 75% del sueldo”, indicó.
Finalmente, alertó sobre un cambio estructural respecto de los años noventa. “Hoy las plataformas van directamente desde el productor extranjero a tu domicilio”, advirtió, y concluyó que la apertura no solo afecta a la industria, sino que “rompe toda la cadena de distribución”, provocando cierres comerciales y pérdida de empleo.