La situación en Irán atraviesa una etapa de relativa calma tras semanas de extrema violencia, luego de protestas que comenzaron por reclamos económicos y derivaron en una fuerte represión estatal.
Según Christian Lamesa, analista internacional, en diálogo con Canal E, el conflicto se inició por una crisis genuina: “Una protesta iniciada en el Gran Bazar de Teherán por una endeble situación económica y una devaluación del 50% de la moneda nacional”. Sin embargo, remarcó que el escenario se agravó por factores externos.
El analista afirmó que el país estaba profundamente infiltrado por agentes extranjeros. “Irán estaba muy penetrado por agentes, especialmente del Mossad”, sostuvo, al comparar lo ocurrido con operaciones encubiertas vistas en Ucrania, Venezuela y el Maidán de Kiev. Incluso reveló que el propio gobierno iraní mostró pruebas a diplomáticos extranjeros: “Les exhibieron imágenes de francotiradores disparando indiscriminadamente a la multitud”.
Uno de los hechos que marcó un quiebre social fue la quema masiva de mezquitas. “La quema de más de 380 mezquitas cayó muy fuerte en la sociedad”, explicó Lamesa, señalando que ese episodio evidenció que las protestas ya no eran espontáneas. También mencionó la detención de grupos armados kurdos infiltrados, lo que encendió alarmas en Turquía por sus propias tensiones separatistas.
Estados Unidos, Israel y una desescalada calculada
En el plano internacional, Lamesa consideró que el objetivo principal no era un ataque directo, sino la caída del gobierno iraní por desestabilización interna. “Fue más una mascarada que un verdadero intento de ataque estadounidense”, afirmó. A su entender, Washington dio marcha atrás al advertir el riesgo de una respuesta contundente de Irán contra Israel y bases estadounidenses. “Yo descarto que Donald Trump quiera una guerra abierta con Irán, con botas en el terreno”, aseguró.
El analista destacó además que el refuerzo defensivo de Irán, con apoyo de Rusia y China, modificó el equilibrio militar. Esto habría llevado a una desescalada momentánea, mientras Estados Unidos desplazó su foco hacia otros escenarios estratégicos.
Argentina, Venezuela y errores diplomáticos
Consultado sobre el comunicado del gobierno argentino calificando de terroristas a actores vinculados a Irán, Lamesa fue contundente. “Nuestro gobierno sobreactúa una pertenencia ideológica hacia Estados Unidos e Israel”, afirmó, y calificó la postura como un “desatino diplomático”. Incluso recomendó al presidente argentino reforzar su asesoramiento: “Le recomendaría al señor Javier Milei que contrate asesores que sepan realmente de geopolítica”.
Sobre Venezuela, Lamesa sostuvo que Donald Trump prioriza intereses económicos por sobre afinidades ideológicas. “Trump necesita estratégicamente el petróleo pesado venezolano”, explicó, y afirmó que la oposición liderada por María Corina Machado quedó desplazada. “Machado está totalmente apartada”, sentenció, al recordar el fracaso previo del experimento con Juan Guaidó.
Para cerrar, expresó su deseo de que este reordenamiento internacional tenga un impacto positivo: “Esperemos que esto sea para el bien del pueblo venezolano”.