El vino argentino continúa teniendo oportunidades de crecimiento en el mercado internacional, aunque para consolidarlas será necesario combinar la fortaleza del Malbec con una mayor diversidad de cepas y una estrategia comercial más eficiente. Así lo planteó José Luis Belluscio, quien consideró que la industria debe profundizar el camino iniciado hace más de dos décadas.
"Creo que no se ha terminado el camino del Malbec, creo que es un camino que tenemos que seguir haciéndolo funcionar", sostuvo el especialista. En ese sentido, rechazó la idea de que la cepa insignia argentina haya perdido atractivo en el exterior y explicó que todavía existe un enorme potencial gracias a la diversidad de regiones, estilos y métodos de vinificación que ofrece el país.
Belluscio también cuestionó la falta de impulso comercial de los últimos años. "No quedarnos dormidos en los laureles, que es lo que pasó un poco en los últimos cinco años", advirtió, al señalar que la pandemia influyó, pero que también hubo una desaceleración en la promoción del vino argentino en los mercados internacionales.
Bonarda y Cabernet Sauvignon, las apuestas para diversificar la oferta
Además del Malbec, el periodista destacó el potencial de otras variedades que podrían fortalecer la presencia argentina en el mundo. Entre ellas mencionó especialmente la Bonarda y el Cabernet Sauvignon.
"¿Por qué no probamos con ellas?", planteó al referirse a ambas cepas. Según explicó, la Bonarda cuenta con más de 16.000 hectáreas implantadas y ya ha demostrado que puede producir vinos de excelente calidad, mientras que el Cabernet Sauvignon posee condiciones para competir con etiquetas de primer nivel internacional.
A su juicio, ampliar la oferta permitiría enriquecer la identidad vitivinícola argentina y responder a consumidores que buscan nuevas experiencias sin abandonar la calidad que caracteriza al país.
El modelo de negocio que recomienda para las bodegas
Consultado sobre la estrategia comercial que deberían adoptar las bodegas frente al bajo consumo interno, Belluscio propuso concentrar los esfuerzos en una cantidad limitada de etiquetas. "Yo iría más por ofrecer menos cantidad de etiquetas y centrarnos y poner todo el esfuerzo en determinadas líneas", afirmó. Para el especialista, el volumen de producción debe definir la estrategia, diferenciando entre bodegas que elaboran pocas botellas y aquellas con producción masiva.
Asimismo, sostuvo que hoy el consumidor argentino prioriza marcas consolidadas y etiquetas tradicionales. "Hoy en día el consumidor está yendo más a las etiquetas clásicas de bodegas grandes, importantes", señaló.
Finalmente, advirtió sobre un error frecuente en los nuevos proyectos vitivinícolas. "Primero tendrías que saber qué es lo que vas a vender, qué es lo que el consumidor te va a pedir", concluyó, al remarcar que la planificación comercial debe preceder a la inversión en infraestructura y producción.