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José María Rodríguez Saráchaga: “El problema de la oposición es que no tiene contacto con la gente”

El analista de discursos políticos cuestionó la falta de rumbo y liderazgo de la oposición y explicó por qué hoy no logra sintonizar con la sociedad.

Kicillof y Cristina Fernández
Axel Kicillof y Cristina Fernández | Cedoc

La oposición atraviesa una crisis profunda de identidad, liderazgo y comunicación. Así lo plantea José María Rodríguez Saráchaga, analista de discursos políticos, en diálogo con Canal E, quien sostiene que el principal problema no es ideológico sino discursivo y estratégico.

Para el analista, el error central está en insistir con mensajes destinados a un público que dejó de ser mayoritario. “El problema de la oposición es que no tiene contacto con la gente y que no tiene rumbo. Le siguen hablando a un público que no está más”, afirmó.

Rodríguez Saráchaga explicó que este desacople se refleja con claridad cuando la dirigencia opositora adopta posturas que chocan con el sentido común social. “La oposición quedó entrampada porque se pasaron años diciendo que no había presos políticos en Venezuela”, recordó, y señaló que esa narrativa quedó desmentida por los propios hechos. Para el especialista, cuando la política insiste en negar lo que la sociedad percibe como evidente, pierde credibilidad.

Liderazgo fuerte y seducción política

Uno de los ejes centrales de su análisis es el rol del liderazgo. Según Rodríguez Saráchaga, la historia política argentina demuestra que el electorado tiende a respaldar figuras con autoridad clara, más allá de su ubicación ideológica. “Al argentino en general le gusta el liderazgo fuerte”, remarcó, y puso como ejemplo a figuras tan distintas como Carlos Menem, Cristina Fernández de Kirchner y Javier Milei.

En ese sentido, desarmó la idea de un electorado rígidamente “progresista” o “de centroizquierda”. Recordó que Fernando de la Rúa ganó todas las elecciones que disputó en la Ciudad de Buenos Aires durante décadas. “¿Cómo la centroizquierda argentina votó a De la Rúa durante 40 años sin excepciones?”, preguntó, para evidenciar que el voto responde más a contextos y liderazgos que a etiquetas ideológicas permanentes.

Escuchar antes de hablar: la clave del discurso

Desde lo comunicacional, Rodríguez Saráchaga fue contundente: la oposición debe aprender a escuchar. “El buen orador es demagogo, ética es otra materia”, explicó, subrayando que comunicar no es decir lo que uno quiere, sino lo que el público está dispuesto a recibir. En política, agregó, incluso las malas noticias deben ser formuladas en términos aceptables para la audiencia.

Finalmente, utilizó una metáfora potente para explicar por qué los liderazgos débiles fracasan. Comparó a la política con la cabina de un avión: “Lo primero que querés es alguien que tenga los controles en la mano”. Cuando la sociedad percibe que nadie conduce, crece la desconfianza y el temor. Para Rodríguez Saráchaga, ese vacío es precisamente lo que hoy la oposición no logra resolver.