En diálogo con Canal E, el abogado constitucionalista Juan Pablo Godoy Vélez, ex consejero de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, analizó la designación de nuevas autoridades judiciales y describió un escenario crítico: más de un tercio de los juzgados nacionales y federales están vacantes y la reforma que necesita la sociedad “no está en agenda”.
Vacantes judiciales y funcionamiento “esquizofrénico”
Sobre la posible designación de Mahiques, Godoy Vélez sostuvo que “es algo que se venía hablando, así que, digamos, estaba dentro de lo lógico”, al destacar su trayectoria y cercanía con sectores del oficialismo.
Sin embargo, puso el foco en el problema estructural: “vos hoy tenés más de 250 cargos de jueces vacantes en la justicia nacional y federal, y hay 157 pliegos que esperan su elevación al Senado”, muchos de ellos pendientes desde hace más de un año y medio.
El diagnóstico es contundente. “Entre el 30 y el 35 por ciento de los juzgados nacionales y federales hoy están vacantes”, afirmó. Y graficó la situación con una metáfora que resume la crisis: “la justicia es una mesa de tres patas a la que le falta un tercio”.
Según explicó, las subrogancias rotativas generan inestabilidad y demoras. “Los expedientes duran un montón y los jueces que van subrogando pasan y los expedientes no se resuelven”, advirtió. Incluso describió el funcionamiento como “una cosa esquizofrénica, es imposible para trabajar”, debido a los cambios constantes de criterio en un mismo juzgado.
La reforma que “el pueblo necesita”
Consultado sobre la tan postergada reforma judicial, el constitucionalista fue crítico con los últimos gobiernos, incluyendo el de Mauricio Macri. A su juicio, las iniciativas recientes se concentraron casi exclusivamente en la justicia federal penal.
Pero el problema, aseguró, es más profundo. “La reforma judicial que necesitan ciudadanos y abogados tiene que ver con procesos mucho más modernos”.
Aunque hoy se puedan presentar escritos de manera remota, explicó que los códigos procesales mantienen plazos “larguísimos”. “Si la justicia llega tarde no es justicia”, recordó, citando una máxima del derecho procesal.
Para Godoy Vélez, los tiempos actuales resultan inadmisibles: “Pasan dos años, tres años y recién van a juicio oral, o sea que todavía no llegan a sentencia, es una locura”.
El impacto no es abstracto. Mencionó casos de ciudadanos que pierden su vivienda y deben esperar años para una resolución judicial. Si la sentencia llega cinco o diez años después, sostuvo, pierde sentido práctico.
Finalmente, sobre una eventual reforma del sistema carcelario, fue escéptico respecto al contexto económico: “Siempre implica inversión y no me parece que sea este el gobierno que esté pensando en invertir”, aunque remarcó que es imprescindible, especialmente ante la implementación de un nuevo régimen penal juvenil.