En diálogo con Canal E, el economista José Castillo analizó el impacto del conflicto internacional tras el ataque a la embajada de Estados Unidos en Irán y advirtió sobre efectos inmediatos y de mediano plazo en la economía argentina.
Tasas más altas y capitales que regresan a EE.UU.
Castillo planteó que la clave es la duración del conflicto: “si el conflicto dura más de cuatro semanas van a empezar a verse efectos inmediatos”, señaló, marcando que la volatilidad diaria puede confundir. “Uno puede mirar casi el minuto a minuto y marearse, se sube la bolsa, baja la bolsa”, describió.
El economista explicó que, si la tensión se sostiene, habrá consecuencias estructurales. “Financieramente, el mundo se va a transformar más caro, los capitales se van a encerrar más en los Estados Unidos y, por lo tanto, ese es un efecto negativo para la Argentina”, sostuvo.
En ese marco, anticipó una suba de tasas en EE.UU. y un impacto directo sobre el riesgo país y las bolsas regionales. “Esto en el rebote lo estamos viendo en el día a día con este aumento del riesgo país, con la baja de las bolsas de la región”, afirmó.
Para Castillo, el encarecimiento del financiamiento externo complica los objetivos oficiales en un contexto ya delicado: menos acceso al crédito y mayor presión sobre las variables financieras locales.
Gas, petróleo e impacto inflacionario
El segundo foco de preocupación es la energía. Castillo advirtió que la suba del gas natural licuado (GNL) puede tener efectos inmediatos en el bolsillo. “Hoy el gas se fue a 20 dólares el millón de BTU. Con 20 dólares ya el impacto es muy grande, simplemente se lo traslada al consumidor”, explicó.
El economista vinculó este escenario con la decisión del gobierno de Javier Milei de avanzar en la privatización de las importaciones de GNL, eliminando subsidios. “Haría prácticamente imposible que eso suceda sin que tenga un efecto inflacionario fuerte en la Argentina este invierno”, advirtió.
En cuanto al petróleo, planteó un escenario dual. Por un lado, mayores precios internacionales podrían beneficiar exportaciones. Pero por otro, impactarán en surtidores y góndolas. “Si el valor se estabiliza en 80 u 85, vamos a ver también un rebote en las estaciones de servicio”, indicó.
La consecuencia, según Castillo, es inevitable: “Va a aumentar el precio del gas, va a aumentar el precio de los combustibles, y después los productos del supermercado”.
En síntesis, alertó que una suba sostenida de la energía atentará contra la desaceleración inflacionaria. “Si el valor de los combustibles sube en el mundo, es imposible que eso no tenga un rebote en la Argentina”, concluyó, remarcando que incluso si el origen es externo, el impacto será concreto sobre los precios internos.