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Juan Sánchez: “No creo en la independencia del Central”

El economista uruguayo advirtió sobre los riesgos del proteccionismo de Donald Trump, el atraso cambiario y las “obsesiones” monetarias en la región.

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Banco Central | Télam

El avance de Donald Trump en la escena global vuelve a tensionar el tablero geopolítico y comercial. Para el economista Juan Sánchez, el republicano tiene “una impronta muy fuerte”, pero detrás de su figura hay una estructura que modera decisiones.

Es como Atila, pero alguien va arreglando el pasto a medida que él va pasando”, graficó, aludiendo a un liderazgo disruptivo que luego es corregido por su equipo técnico. Según el economista, el mayor problema está en la política comercial: “Hace mucho daño, no solo a nosotros, a otros países también, a la región, a Europa, a México, a Canadá”.

Sin embargo, reconoció que en ese contexto también se abren oportunidades. Uruguay, por ejemplo, impulsó misiones comerciales a China, mientras que Argentina —bajo la presidencia de Javier Milei— mantiene una relación más cercana con Washington. “Eso puede disponer recursos, pero también lo va alejando y cercando determinadas posiciones”, advirtió.

La contradicción entre Trump y la ortodoxia regional

Sánchez subrayó una paradoja: mientras Milei sostiene un discurso ortodoxo, Trump ha aplicado medidas menos convencionales en política monetaria. “Es mucho más proteccionista, es menos ortodoxo en la política monetaria cambiaria”, explicó.

Incluso destacó que la baja de tasas en Estados Unidos tuvo efectos pro sector privado. “Ha sido más pro sector privado, pero no solamente las grandes empresas”, señaló.

En ese marco, cuestionó la idea de independencia absoluta del Banco Central: “No soy de los que me sumo a la idea de que el Banco Central tenga que ser independiente, no creo en la independencia del Central”.

Para el economista, tanto Uruguay como Argentina comparten problemas estructurales. Pese a que Uruguay fue “de los mejores de la clase” en ortodoxia monetaria, su desempeño relativo fue similar al argentino en pérdida de peso regional.

Dólar débil, competitividad y atraso cambiario

El debilitamiento global del dólar abre otro frente de discusión. Sánchez relativizó la explicación simplista de que la caída del tipo de cambio en Uruguay se debe a factores externos: “Uruguay no baja porque baja en el mundo”, sostuvo.

A su juicio, el problema es estructural y se arrastra desde hace dos décadas, con una política enfocada obsesivamente en bajar la inflación. “Estaban muy enamorados y siguen enamorados desde el Banco Central de bajar la inflación”, criticó.

El resultado, dijo, es pérdida de competitividad. Exportadores y sectores industriales ya manifestaron su preocupación. “Tiene un costo”, resumió.

En referencia a las bandas cambiarias argentinas, alertó sobre los riesgos de forzar el tipo de cambio hacia el piso: “¿Para qué te sirve estar en ese piso si hay muy baja competitividad?”.

Para Sánchez, la región debe revisar sus políticas monetarias y cambiarias, evitar “pasarse de la raya” y avanzar en reformas regulatorias. “Tenemos deberes que hacer”, concluyó, marcando que ni la ortodoxia rígida ni el proteccionismo extremo ofrecen soluciones mágicas en un escenario internacional inestable.