En el programa “QR!” de Canal E, la militante y docente Luci Cavallero analizó los acontecimientos que marcaron la agenda pública de los últimos días: la movilización por el 3 de junio vinculada a Ni Una Menos, la despedida de Carlos “Indio” Solari y las manifestaciones realizadas en apoyo a Cristina Fernández de Kirchner. Según planteó, detrás de esos hechos existe un elemento común: la necesidad de reconstruir espacios colectivos en una sociedad cada vez más fragmentada.
Durante una entrevista con el conductor Pablo Caruso, Cavallero consideró que estos episodios pusieron en evidencia una dimensión comunitaria que continúa vigente pese al contexto político y social actual.
“Lo que se ve ahí es el sentido de lo colectivo que se produce en esos encuentros masivos y en esos rituales colectivos”, afirmó.
El hilo conductor entre el 3J, el Indio Solari y Cristina Kirchner
Consultada sobre la relación entre acontecimientos aparentemente diferentes, Cavallero sostuvo que los tres expresan formas de construcción comunitaria y de pertenencia colectiva.
En ese sentido, señaló que tanto las movilizaciones sociales como los homenajes populares funcionan como espacios donde las personas encuentran identificación, sentido compartido y experiencias comunes.

La docente remarcó que el funeral del Indio Solari mostró con claridad ese fenómeno. Según explicó, muchas de las personas que participaron de la despedida manifestaron que la obra del músico les permitió sentirse parte de una comunidad y construir vínculos a través de la cultura y la música.
Asimismo, vinculó esa experiencia con la movilización del Ni Una Menos y con las manifestaciones realizadas en respaldo a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, al considerar que en todos los casos aparecen formas de organización y expresión colectiva.
La importancia de la movilización social
A lo largo de la entrevista, Cavallero cuestionó las visiones que minimizan el impacto de las movilizaciones populares y defendió su papel en la construcción de cambios políticos y sociales.
Para la militante, las protestas y acciones colectivas generan acumulación política, producen nuevas narrativas y ayudan a interpretar problemáticas que afectan a distintos sectores de la sociedad.

“Las luchas van generando un vocabulario para interpretar la realidad y también para interpretar el propio malestar”, sostuvo.
En esa línea, afirmó que las transformaciones institucionales suelen estar precedidas por procesos sociales más amplios que nacen desde las bases y que luego encuentran representación en la política formal.
La fragmentación social como desafío
Uno de los ejes centrales de su análisis fue la situación social actual. Cavallero describió una sociedad atravesada por el pluriempleo, el endeudamiento y la precarización, factores que, a su juicio, dificultan la construcción de organizaciones colectivas.

Sin embargo, consideró que las recientes movilizaciones demostraron que todavía existe una disposición social para participar y generar espacios comunitarios.
“No va a pasar nada interesante arriba si por abajo no empiezan a emerger estos fenómenos”, afirmó al referirse a la relación entre las demandas sociales y la política institucional.
La comparación con la crisis de 2001
Durante la conversación también surgió una referencia a la crisis de 2001. Cavallero aclaró que no considera que los procesos históricos se repitan de manera idéntica, aunque destacó que aquel período estuvo marcado por un fuerte acumulado de luchas sociales que terminaron cuestionando el modelo económico y político vigente.
Según explicó, más que recordar el colapso económico, le interesa rescatar la capacidad que tuvieron distintos sectores para organizarse y construir una respuesta colectiva frente a una situación crítica.
En contraste, advirtió que uno de los principales desafíos actuales pasa por reconstruir formas de organización en una sociedad más individualizada y con vínculos sociales debilitados.
Hacia el final de la entrevista, Cavallero insistió en que la principal tarea de los sectores políticos y sociales pasa por fortalecer los espacios de encuentro y pertenencia.
A su entender, las expresiones masivas registradas en los últimos días muestran que todavía existe una voluntad de participar colectivamente, incluso en contextos de dificultades económicas y desgaste social.
“Tenemos que seguir preguntándonos qué es lo que produce lo común y qué es lo que hace colectivo”, concluyó.
Para la docente, la posibilidad de construir proyectos políticos de largo plazo dependerá, en gran medida, de la capacidad de generar nuevos espacios de organización, participación y acción colectiva frente a una sociedad cada vez más fragmentada.
LB