La decisión de Rusia de restringir temporalmente las exportaciones de ácido sulfúrico incorporó un nuevo factor de tensión al mercado internacional de materias primas y energía. La medida estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2026 y, aunque Moscú la justificó por la necesidad de garantizar el suministro a su propia industria y a los productores de fertilizantes, también abrió interrogantes sobre su impacto en actividades vinculadas con el uranio.
El especialista en comercio exterior, Miguel Ponce, pasó por Canal E y se refirió a la profundización del conflicto en Medio Oriente, el impacto sobre los mercados energéticos y el nivel de las reservas mundiales de petróleo. “Hay un anuncio en el día de hoy muy importante, con impacto que agrava la crisis energética, que es que Rusia ha decidido prohibir exportar ácido sulfúrico”, señaló en Canal E.
El impacto sobre el mercado del uranio
Ponce explicó que la importancia de la medida no reside únicamente en el mercado químico. “Alguien puede preguntarse qué tiene que ver eso. Bueno, claramente lo que está en juego es el uranio”, sostuvo al relacionar el insumo con los procesos de producción del mineral.
El analista remarcó especialmente el vínculo entre ambos mercados. “Esta decisión de Rusia sobre el ácido sulfúrico sacude el mercado mundial de uranio porque todos sabemos que ese ácido sulfúrico se utiliza para el procesamiento del uranio”, explicó.
La relevancia del insumo también aparece reconocida por Kazatomprom, el mayor productor mundial de uranio, que condicionó sus previsiones de producción para 2026 a la disponibilidad de ácido sulfúrico. Ponce resumió esa conexión al señalar que existe “un hilo conductor entre la minería, la química, todos los procesos vinculados al tema del uranio y la energía”.
Rusia y una nueva presión sobre la energía
Para Ponce, la decisión de Moscú se suma a otros problemas que ya afectan al abastecimiento energético internacional. “Si antes teníamos afectado un 30% del tema energético, ahora podríamos llegar a tener casi un 40% de la disponibilidad de energía”, estimó, aunque esa cifra corresponde a su propio análisis y no a una medición oficial.
El especialista sostuvo que el problema adquiere mayor dimensión porque distintas fuentes energéticas están atravesando tensiones simultáneamente. “Si restás el tema del petróleo, las refinerías que no pueden actuar, y además lo que podía ser un supletorio de esa generación de energía se da, claramente es un agravamiento del cuadro de situación”, afirmó.
La estrategia rusa para proteger el mercado interno
La resolución firmada por el primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, establece restricciones hasta fin de año, aunque permite excepciones mediante autorización gubernamental y para determinados acuerdos internacionales. “Rusia ha decidido prohibir exportar ácido sulfúrico”, sintetizó Ponce al explicar una medida que oficialmente busca asegurar el abastecimiento doméstico.
La decisión se suma a otras restricciones rusas sobre materias primas durante 2026, entre ellas las aplicadas a determinados tipos de azufre. Para Ponce, el nuevo escenario debe observarse “con mucha delicadeza y preocupación” por la combinación entre minería, química y disponibilidad energética.
El analista advirtió que estas tensiones aparecen además en un momento de precios elevados del petróleo y dificultades en otros puntos de la cadena energética. “Claramente es un agravamiento del cuadro de situación que teníamos hasta ayer, que ya era delicado”, sostuvo al ubicar la decisión rusa dentro de una crisis más amplia.