El monotributo atraviesa una nueva actualización que impacta de lleno en millones de contribuyentes. En diálogo con Canal E, el tributarista Sebastián Mancuso detalló que “hoy vence el plazo para la recategorización” y explicó que el régimen registró “un incremento en los valores que se pueden facturar y también en la cuota que hay que pagar del 14,3%”.
Este ajuste, según aclaró, responde directamente a la inflación del segundo semestre de 2025. “Este porcentaje se compone esencialmente de la inflación del segundo semestre del año 2025”, indicó, remarcando que se trata de una actualización automática prevista por la normativa vigente.
En términos concretos, Mancuso ejemplificó cómo quedaron las escalas: “La categoría A pasó de una facturación anual de 9 millones a 10 millones”, mientras que en el extremo superior “la categoría K pasó de poder facturar 95 millones a 108 millones por año”. En paralelo, también subieron las cuotas mensuales: “La cuota de la categoría A es de 42.000 pesos y la de la categoría K asciende a 1.080.000 pesos mensuales”.
Actualización por inflación y alivio para los contribuyentes
Para el especialista, esta corrección es positiva. “Es lógico que suceda porque lo que se pretende es descubrir el incremento nominal de los precios y del comercio”, sostuvo. Además, recordó que en el pasado las tablas quedaban desfasadas, lo que obligaba a muchos contribuyentes a pasar al régimen general sin haber aumentado su capacidad económica real.
“Muchas veces un contribuyente con la misma actividad económica tenía que pasar al régimen general pagando muchos más impuestos”, explicó Mancuso, y calificó como “saludable que esta actualización suceda regularmente”.
El problema del salto al régimen general
Uno de los puntos más sensibles del análisis fue el pasaje de monotributo a responsable inscripto. Mancuso fue contundente: “Cruzar ese límite implica asumir una serie de obligaciones adicionales muy superiores”. Mientras el monotributo integra IVA, Ganancias y seguridad social, el régimen general exige nuevas cargas administrativas y fiscales.
“Cuando uno salta a responsable inscripto tiene que facturar con IVA, presentar Ganancias y resolver su situación previsional como autónomo”, enumeró. El impacto, aclaró, depende del tipo de actividad. En la venta de bienes, el cambio puede ser más administrativo que tributario, pero en servicios la situación se vuelve crítica.
“En servicios se pasa de una alícuota efectiva del 10 o 15% a una que puede llegar al 35%”, advirtió. Por eso, consideró clave avanzar en una solución estructural: “Sería bueno tener un régimen de transición”. Si bien existen normas parciales, señaló que “son insuficientes y hay que armonizar los dos regímenes para que el traspaso no sea tan traumático”.
La falta de un esquema intermedio, concluyó, explica por qué muchos contribuyentes evitan facturar más para no quedar atrapados en un sistema que desalienta la formalización.