El panorama económico argentino enciende señales de alarma, especialmente en el sector PYME y el consumo. Según el análisis de Pablo Gobbi, miembro del Instituto de Estudios Económicos Silvio Gesell y referente del sector PYME, los indicadores actuales esconden una fragilidad estructural que podría derivar en una crisis en el corto plazo.
“Estamos ante las puertas de un colapso económico en menos de, entre ocho meses y doce meses”, afirmó en Canal E, basándose en un seguimiento matemático de variables financieras y de consumo.
Para el especialista, uno de los principales problemas es la desconexión entre los datos oficiales y la economía real: “Sacan una foto de la realidad basada en números que no tienen nada que ver con lo que pasa en la economía subyacente”, cuestionó.
Endeudamiento, consumo y riesgo sistémico
El eje de la preocupación está en el creciente endeudamiento de las familias. Gobbi explicó que la mora en tarjetas de crédito ya alcanza niveles preocupantes: “Hay un millón 500.000 tarjetas que ya no están pagando ni siquiera el mínimo”.
Pero el dato más alarmante es el uso del crédito para gastos básicos: “Hay un 52% de tarjetas que están pagando el mínimo y consumiendo comida, luz e impuestos en cuotas”, señaló.
Según su análisis, este comportamiento tiene consecuencias inevitables: “Cuando una persona empieza a pagar con su tarjeta de crédito la comida en tres cuotas, inevitablemente entra en default en dos o tres meses”.
El problema también impacta de lleno en las pequeñas y medianas empresas. “Los empresarios PYME están tomando créditos para pagar sueldos. Ese es el comienzo del fin”, advirtió.
En muchos casos, la situación escala rápidamente: “Al tercer mes no pueden pagar las cuotas de los préstamos”, lo que deriva en una cadena de incumplimientos que puede afectar a todo el sistema.
Críticas al Gobierno y advertencia social
Gobi fue especialmente crítico con el relato oficial sobre la economía. “Es mentira que bajamos la inflación”, sostuvo, y remarcó que Argentina sigue entre los países con mayor suba de precios a nivel global.
También cuestionó las proyecciones optimistas: “No es real que hay más consumo”, afirmó, vinculando la caída de la recaudación con el deterioro de la actividad.
En ese sentido, describió un círculo negativo: “Menos empleo, menos disponibilidad, más default de las tarjetas y más default de las pymes”, lo que profundiza la recesión.
El economista incluso trazó un paralelismo con crisis internacionales: “Esto es muy parecido al subprime de Estados Unidos en 2008”, alertó, en referencia a una posible burbuja de deuda.
Por último, introdujo un factor clave: el clima social. “El clima social puede adelantar cualquier esquema matemático”, advirtió, sugiriendo que una crisis podría acelerarse si se deteriora la situación social.
“Todavía estamos a tiempo de resolverlo”, concluyó, aunque insistió en la necesidad de cambios urgentes en la política económica.