La reestructuración financiera de Raízen, el gigante brasileño de biocombustibles, avanza en paralelo a una operación estratégica que podría cambiar el mapa energético argentino: la venta de los activos de Shell en el país a un consorcio liderado por Mercuria Energy Group junto a los empresarios José Luis Manzano y Daniel Vila.
La compañía, controlada por Cosan y Shell, negocia con sus acreedores una deuda total de 65.000 millones de reales (unos u$s12.587 millones). La propuesta incluye convertir hasta el 45% de ese pasivo en acciones, extender plazos de pago a 13 años y sumar nuevo financiamiento.
Sin embargo, el plan enfrenta resistencias. Acreedores internacionales y brasileños reclaman condiciones más equilibradas, lo que pone en duda un acuerdo inmediato. Aun así, Raízen ya cuenta con el respaldo de cerca del 47% de su deuda, lo que le permite avanzar en el proceso de reorganización extrajudicial.
En este contexto, la venta de activos aparece como una pieza clave para mejorar su situación financiera. Entre ellos, sobresale su operación en Argentina, donde controla la red de estaciones Shell y una refinería en Dock Sud.
La negociación más avanzada es con Mercuria, uno de los mayores traders de energía del mundo, que ya tendría encaminada la compra por un monto estimado de entre u$s1.000 millones y u$s1.500 millones. La operación incluiría más de 400 estaciones de servicio y la refinería de Ensenada.
Un desembarco con socios locales y estrategia integrada
El acuerdo contempla la participación de Manzano y Vila a través de Integra Capital, consolidando una alianza que combina respaldo financiero global con conocimiento del mercado argentino.
Mercuria ya tiene presencia en el país a través de Phoenix Global Resources, con operaciones en Vaca Muerta. Esta integración permitiría desarrollar un modelo de negocio vertical: producir petróleo, transportarlo, refinarlo y comercializarlo en estaciones propias.
El objetivo es capturar márgenes en toda la cadena energética y reducir costos logísticos. Además, la infraestructura existente —incluida una refinería modernizada con inversiones recientes— posiciona a la operación como una de las más relevantes del sector.
También se prevé que las estaciones continúen operando bajo la marca Shell, mediante un acuerdo de licencia, lo que garantizaría continuidad comercial.
Impacto en precios y competencia
El posible desembarco de Mercuria podría tener efectos directos en el mercado de combustibles. Al contar con producción propia de crudo, la compañía tendría mayor margen para definir precios y estrategias comerciales.
Analistas del sector anticipan que los valores en surtidor podrían alinearse más estrechamente con el precio internacional del petróleo (Brent) y el tipo de cambio, en un contexto de desregulación.
Además, la nueva gestión podría impulsar promociones agresivas y programas de fidelización para ganar participación de mercado, actualmente cercana al 19%.
Más allá de esta operación, Manzano avanza en una estrategia de expansión que abarca energía, minería y medios. Con participaciones en empresas como Edenor y Metrogas, y proyectos en litio y telecomunicaciones, el empresario busca consolidarse como un actor clave en sectores estratégicos.
La definición de la venta de Shell Argentina, prevista para las próximas semanas, será determinante no solo para Raízen, sino también para el futuro del mercado energético local.