Con el fin de explicar por qué la integridad y el liderazgo ético se convirtieron en factores determinantes para la sostenibilidad de las empresas y las instituciones, este medio se comunicó con la tributarista, Valeria Díaz.
“Integridad no es más ni menos que cumplimiento a todos los requisitos legales, reglamentarios que rigen una actividad y también es hacer y decidir en consecuencia”, afirmó Valeria Díaz.
La integridad como un activo importante para las empresas
Según desarrolló, el concepto de poder dentro de las organizaciones cambió de manera profunda en los últimos años. “Hoy, en un contexto de crisis de confianza institucional, social y empresarial en general, como estamos viendo en este mundo, que está en una crisis de confianza, la capacidad de generar confianza y sostenerla en el tiempo se transforma en un activo estratégico para las organizaciones”, señaló.
En ese sentido, Díaz remarcó que la ética, el compliance y la integridad deben formar parte del funcionamiento cotidiano de las empresas: “La integridad no es un valor abstracto, ni un eslogan reputacional. Hoy es una herramienta concreta de gestión que impacta directamente en los resultados de una organización”.
Cuáles son las consecuencias
Además, sostuvo que las organizaciones que no incorporen estos conceptos a su estrategia de gestión enfrentarán riesgos crecientes. “Hoy, la integridad no es opcional en las organizaciones”, afirmó, y advirtió que las empresas que no integren estos principios en su funcionamiento quedarán expuestas a “crisis reputacionales, responsabilidades legales y la pérdida de la licencia para operar”.
La entrevistada también puso el foco en el sector agroindustrial, uno de los motores de la economía argentina, y señaló que el contexto internacional exige cada vez más estándares de transparencia y gobernanza: “Hoy el mundo cambió, ya no alcanza con producir más. Hay que producir más, pero con más confianza, generando confianza”.
Asimismo, indicó que los mercados internacionales exigen cada vez mayores niveles de cumplimiento normativo. “Los mercados internacionales con los cuales el agro se relaciona nos están exigiendo más trazabilidad, más transparencia y más cumplimiento normativo”, señaló.