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Raúl Hutin: “La producción textil está en un abismo descontrolado”

El empresario textil alertó sobre el colapso del sector, marcado por la caída del consumo, el avance de las importaciones y costos financieros asfixiantes.

Sector textil
Sector textil | Cedoc

La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas. Así lo definió el empresario Raúl Hutín, quien no dudó en afirmar que “la producción textil está en el abismo en este momento, pero en un abismo ya descontrolado”, reflejando la gravedad de la situación.

Según explicó, el deterioro responde a múltiples factores: caída del salario real, desplome del consumo interno, suba de importaciones y costos crecientes. En ese contexto, señaló que “el mercado interno está absolutamente paralizado”, lo que impacta directamente en la actividad de las fábricas.

Costos, importaciones y parálisis productiva

Hutín detalló que los costos financieros son uno de los principales obstáculos para la supervivencia de las empresas. “Descontar en un banco te cuesta un 6% mensual en dólares, la tasa más alta del mundo”, sostuvo, advirtiendo que acceder al crédito en estas condiciones resulta inviable.

A esto se suma el impacto internacional en los precios de insumos. El empresario remarcó que “en sólo un mes aumentó el 100% el precio de la materia prima”, lo que agrava aún más la ecuación productiva, ya que esos incrementos no pueden trasladarse al consumidor.

La consecuencia es directa: parálisis. “Si antes estábamos parados, ahora estamos totalmente parados”, afirmó, describiendo un escenario donde producir deja de ser sostenible.

Caída de empresas y falta de horizonte

El impacto ya se refleja en el cierre masivo de compañías. Hutín aseguró que “se siguen cerrando 30 empresas por día”, mientras la capacidad instalada del sector se desploma. En ese sentido, alertó: “en este momento se está trabajando al 24% de la capacidad instalada”, un nivel que imposibilita cubrir costos fijos.

Frente a este panorama, las empresas adoptan medidas extremas para sobrevivir. “Bajamos la utilidad a cero, inclusive este mes estamos trabajando a pérdida”, explicó, reflejando el esfuerzo por sostener la actividad.

Además, cuestionó la falta de expectativas de cambio en el corto plazo: “de este gobierno no podemos esperar nada, lo único que tenemos que tratar es resistir”, sostuvo, en un tono crítico.

El avance de las importaciones es otro factor determinante. Según indicó, “estamos absolutamente invadidos y además sin controles”, lo que desplaza a la producción nacional y debilita toda la cadena textil.

Finalmente, Hutín resumió el impacto social de la crisis: “si la gente no tiene un mango en el bolsillo, no va a salir a comprar una prenda”, dejando en claro que la recuperación del sector depende, en gran medida, de la recomposición del poder adquisitivo.