Las ventas minoristas pymes cerraron diciembre con una caída interanual del 5,2%, reflejando un año complejo para el comercio. Según explicó Salvador Femenia, secretario de prensa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el inicio de 2026 mantiene la misma dinámica de debilidad que marcó el último tramo del año pasado.
“Por ahora seguimos con la misma tónica, no hay mucha diferencia de cómo se trató el año”, señaló. Si bien destacó que en el promedio anual hubo un leve crecimiento respecto de 2024, aclaró que la comparación se da sobre un año “muy traumático”, atravesado por el fuerte ajuste inicial del Gobierno.
Femenia indicó que existe expectativa de una mejora en el consumo, aunque supeditada a un contexto de mayor inversión. “Tenemos esperanza de que realmente crezca un poco más el consumo, pero hace falta un contexto adecuado para que haya inversiones”, afirmó. En ese marco, mencionó que sectores como la minería, el gas y el petróleo muestran dinamismo, aunque aún no generan un derrame significativo sobre el resto de la economía ni sobre las pymes.
Consumo básico débil y presión sobre las pymes
Al analizar el comportamiento por rubros, Femenia fue claro al señalar que los sectores vinculados a bienes esenciales siguen mostrando fragilidad. “Todo lo que es de primera necesidad ha sufrido, claramente por la no recuperación del salario frente a la inflación”, explicó.
Alimentos y bebidas lograron sostenerse con un crecimiento mínimo, al igual que algunos medicamentos, pero el resto de los rubros continúa con dificultades. Según detalló, una recuperación más amplia dependerá primero de una mejora sólida en los consumos básicos, para luego impulsar gastos vinculados al hogar, la construcción y otros sectores.
Reformas estructurales y competitividad
Femenia también se refirió a la reforma laboral y al diálogo abierto con el Gobierno. Desde CAME, reiteró objeciones a artículos puntuales de la ley, aunque valoró la instancia de negociación. “El espacio de diálogo nos da una esperanza de que se puedan modificar y que sea menos conflictivo”, sostuvo.
No obstante, advirtió que la reforma laboral por sí sola no alcanzará para mejorar el empleo. “Por sí sola no va a mejorar la situación del empleo, hacen falta inversiones y confianza”, afirmó, remarcando que la mayor preocupación del sector es la conflictividad laboral.
Respecto a la apertura comercial, consideró que el foco debe estar en reducir el costo argentino. “Lo que más pesa es la alta presión tributaria y los problemas estructurales”, como infraestructura deficiente y logística costosa. En ese sentido, insistió en la necesidad de una reforma tributaria integral que mejore la competitividad del sector productivo.